Archivos Mensuales: agosto 2011

Llegó la hora de actuar

Basta de reclamos estériles. El atentado contra el Casino Royale de Monterrey, donde perideron la vida más de 50 personas, es la crónica de una tragedia anunciada. Se veía venir y nadie hizo nada. No hicimos nada y ahí están las consecuencias.

De nada sirve hacerse el indignado, lanzar aspavientos contra el gobierno vía twitter o pendejear a Calderón. De alguna forma, todos somos coautores de un acto tan lamentable como el multihomicidio ocurrido en la capital de Nuevo León, acto aberrante y monstruoso que sigue engordando los más de 50 mil asesinatos que algunos medios de comunicación han documentado en lo que va del actual sexenio. Un reflejo de aquello en lo que nos hemos convertido y seguimos negando a toda costa, buscando culpables que carguen con nuestras culpas.

México se ha convertido en un país desgarrado y fragmentado que sangra por dentro. Vivimos una lucha de todos contra todos en la que nadie está a salvo. Hoy le tocó a Monterrey, mañana puede ser cualquiera. Y sin embargo, los mexicanos permanecemos al filo del televisor viendo cómo todo se va al carajo. Nos hemos convertido en simples espectadores de nuestra desgracia, perdidos entre el miedo y la indiferencia más vil. Ni siquiera el incendio de la guardería ABC, con la muerte y las quemaduras que marcaron de por vida a nuestros niños, fue razón suficiente para decidirnos a actuar. Ahora seguimos pagando las consecuencias de nuestros actos.

Muchos señalan a Calderón como el máximo responsable de lo que ocurre en el país. Yo por mi parte, recuerdo aquellos días posteriores a las elecciones presidenciales de 2006, horas de incertidumbre y confusión en las que muchos mexicanos se sintieron felices cuando las autoridades lo proclamaron ganador aún cuando no pudieron demostrarle a nadie que efectivamente, ganó de buena lid en las urnas. Con tal de que no ganara “el peligro para México” se justificaba la trampa, a decir de muchos, aún cuando eso significara llevarse la credibilidad del IFE entre las patas. El mismo Tribunal Federal Electoral reconoció que existieron irregularidades a lo largo del proceso electoral y sin embargo no pasó nada. Esto provocó que no existan condiciones mínimas para garantizar la legalidad de la próxima elección en 2012.

El gobierno de Calderón estaba muerto antes de iniciar oficialmente su gestión. Ante la falta de legitimidad que no pudo obtener en las urnas, se buscó legitimar un gobierno débil a través de una cruzada nacional contra las dorgas. Una guerra que empezó como un truco propagandístico para cubrir la profunda crisis de gobernabilidad que desde entonces vive el país y que terminó saliéndose de control ante la debilidad institucional del Estado mexicano y una profunda descomposición del tejido social promovida por la dinámica del mercado y las élites que se han enriquecido con el sufriemiento de otros a niveles grotescos. Un personaje como Carlos Slim, quien ha ostentado el vergonzoso título del ‘hombre más rico del mundo’ en más de una ocasión, no puede explicarse de otra forma.

Basta salir y asomarse un poco a la calle para darse cuenta de cómo están las cosas, en un país donde se criminaliza a la pobreza, se persiguen a los grupos opositores al proyecto económico que defiende el actual régimen (integrado por todos los partidos políticos sin excepción), los abusos de los cuerpos de seguridad, el nulo acceso a la justicia, empleos basura que para lo único que sirven es para morirse de hambre, concentración de la riqueza de los pocos a costa de la explotación de los muchos, el despojo de tierras y recursos vitales como el agua a comunidades que ven cómo la impunidad es una costumbre arraigada en este país.

Y todo, con la complicidad de los medios de comunicación que buscan reproducir el discurso de los grandes grupos de poder que siguen utilizando todos los instrumentos a su alcance para mantener intactas las estructuras de dominación que empiezan a colapsarse a costa de miles de vidas humanas y el terror repugnante con el que viven los mexicanos.

Este es, a grandes rasgos, el panorama general de nuestra nación. ¿Qué vamos a hacer al respecto? Necesitamos una gran revolución, una transformación profunda en la manera como hemos pensado a la sociedad los últimos 500 años. Ha llegado la hora de construir un futuro mejor para nosotros y para nuestros hijos, y eso sólo ocurrirá cuando estemos decididos a actuar, a pesar del miedo, a pesar de los obstáculos que implica dar un paso tan grande. Nuestra cita con la historia ha llegado, no hay tiempo que perder para ponerle un alto a este cuchillo carnívoro que nos devora por dentro.

Ha llegado la hora de iniciar un cambio radical en lo social que sólo podrá materializarse con una conciencia colectiva que dé forma al mundo del mañana. Tenemos el deber de mirarnos hacia dentro y actuar en congruencia con lo que nos dicta nuEstro corazón, nuestra mente, nuestra moral y nuestra ética, tan pasada de moda y tan necesaria para sobrevivir a estos tiempos de odio y podredumbre.

Necesitamos una revolución como nunca antes ha visto la humanidad. Una revolución forjada con voluntad y trabajo, donde las armas no tengan cabida. No necesitamos tomar el poder político por la fuerza por la simple y sencilla razón de que la ciudadanía tiene ya el poder, EL PODER DE TRANSFORMAR SU REALIDAD.

La sociedad civil debe asumir la responsabilidad de su propio destino y ponerle solución a la violencia, uno de los tantos síntomas que evidencian la crisis de la civilización occidental como la conocemos, anclada en un proyecto moderno que se desploma a una velocidad vertiginosa, tal como puede constatarse con la epidemia financiera por la que atraviesan los mercados de todo el orbe.

Si la clase política no está a la altura del reto, no hay razón para que sigan gobernando. Por ello necesitamos transformar POR LA VÍA PACÍFICA las instituciones corruptas que sostienen lo que queda del Estado y fundar un nuevo marco institucional que permita reconstruir un nuevo pacto social en donde todos tengan cabida.

Estamos hablando de refundar este país, meter en cintura a los poderes fácticos (los poderes informales que no coincide necesariamente con el aparato del Estado) y a la perversa partidocracia, crear nuevas pautas de desarrollo propias de nuestro particular contexto nacional, impulsar la educación pública a niveles nunca antes vistos, que no sólo permitan reducir gradualmente los niveles de violencia, sino que también sirva como una verdadera palanca de desarrollo que genere condiciones mínimas de equidad social para vivir unos con otros en comunidad, es decir en una común unidad.

Y para ello, un buen primer paso sería reducir el descomunal gasto, nunca antes visto en la historia de las campañas políticas (16 mil millones de pesos para 2012) que para lo único que sirven es para afianzar los intereses particulares de las élites y engordar la deuda pública que suele utilizarse para rescatar banqueros.

Tenemos que empezar a organizarnos cuanto antes y mandarle un mensaje contundente a la clase política: SI NO PUEDEN ASUMIR EL DESAFÍO, TENDRÁN QUE HACERSE A UN LADO PARA QUE LA SOCIEDAD CIVIL SE HAGA CARGO DEL PROBLEMA.

Así de fácil.  Si tú, amigo lector, quieres ponerle fin a la violencia y otros problemas que enfrenta México, te invito a que empezemos a organizarnos para discutir estos temas de manera profunda, para construír un proyecto de nación y garantizar que se haga valer la voluntad del pueblo sin importar qué partido político o grupo gane las elecciones presidenciales de 2012. Un último llamado a la clase política para que asuma su deber frente a la sociedad civil a la que debe su existencia. Si no hacemos algo ahora, la historia nos pasará factura más tarde o más temprano.

Necesitamos convocar una gran reunión nacional entre los diversos sectores de la sociedad civil para discutir a fondo las medidas que debemos tomar para solucionar estos problemas y construír un proyecto de nación sólido de cara al futuro.

¿Quieres participar? Pongámonos de acuerdo. Únete al grupo “Llegó la hora de actuar” en Facebook o apunta tu nombre y correo electrónico para recibir más información, o deja un comentario en este blog.

http://www.facebook.com/groups/204397896287586/

Energía vital

De acuerdo con civilizaciones antiguas que van de la tradición hebrea a la hindú, los chakras son centros de energía vital que nos permiten acceder a diversos niveles de conciencia, pasando de lo material a lo etéreo, del mundo visible al invisible, de lo carnal a lo divino, pasando por diversos grados de aprendizaje. En la kabbalah, estas fuerzas están bien representadas en el árbol de la vida, en cada uno de los séfirots, también conocidos como esferas de la vida. Activar cada uno de estos chakras, representa un aprendizaje profundo de nosotros mismos. Ver hacia dentro es también ver hacia fuera, como bien señala uno de los siete principios herméticos, bases fundamentales del pensamiento esotérico. Es ahí donde comienza la gran revolución.

Aquí va una breve pero contundente explicación de este fenómeno en una caricatura para niños y no tan niños. Quién lo diría.

La vida es viaje

“Cuando salgas de viaje para Ítaca,
desea que el camino sea largo,
colmado de aventuras, de experiencias colmado”.

                                                            Constantino Cavafis (Ítaca, fragmento)

Dos viajes con distintas coordenadas, una misma forma de narrar. La vida es viaje, como dijo alguna vez el escritor brasileño Joao Guimaraes Rosas. Al viajar, el tiempo se disloca:  la vida corre a otra velocidad.

Los confines de la existencia

Desde las profundidades más remotas de la tierra morena brotan pájaros azules, delirantes y elocuentes, pájaros breves que aletean sonrientes en la mortal tolvanera, inundando el tiempo con su canto, como la palabra escrita en la lisura de la piedra que se abre. El viento en plena metamorfosis late con premura, con su rítmico vaivén multicolor se propaga por el bosque, un abismal delirio que rebota en los confines de la existencia, trémulos sueños respiran debajo de la piel.

El hombre antimateria

¿Universos paralelos? ¿Viajar por el espacio a velocidades nunca antes vistas? ¿Seres vivos hechos de antimateria? ¿Una fuente de energía más poderosa que la nuclear? No es ciencia ficción. Pura física.

La primera muerte

Soy un pedazo de oscuridad,

retorciéndose en el fuego que no perdona,

presagiando tormentas, soles azules que se

marchitan como la sombra de los condenados.

La noche, indivisible frontera de tu carne,

me acecha oliendo a ceniza y azufre,

un batir de alas evaporándose en el alba,

en el silencio cómplice que canta el fin de los días,

la primera muerte y también la última.

 

El farsante Orson Welles

Para que exista un falsificador es necesario que exista también un experto capaz de diferenciar lo falso y lo verdadero. Y para convertir lo apócrifo en auténtico sólo basta engañar a los expertos, aquellos seres con la autoridad suficiente para validar la mentira.

Sobre esta premisa gira F of Fake, último largometraje en la filmografía de Orson Welles, quien a través del documental, la ficción y el engaño explora la fragilidad de la verdad en el mundo del arte contemporáneo. Un festín posmoderno donde las apariencias juegan un papel central: el simulacro como referente absoluto de lo real.

Tras realizar un breve experimento de cámara oculta para mostrar la delgada línea que divide la mentira de la verdad, la película narra la historia de Elmyr de Hory, el más grande falsificador de arte pictórico del siglo XX, y su biógrafo, Clifford Irving, dos maestros del engaño ante los ojos de Welles, quien haciendo gala de sus dotes de embaucador -como él mismo se define- revela los detalles de la estafa.

Para el realizador del Ciudadano Kane, la genialidad del caso consistió en crear un fraude que en realidad nunca existió: un escritor que vende como verídica la historia de un falsificador ficticio. Una parodia perfecta de la posmodernidad.

Con su libro Fake! The Story of Elmyr de Hory, the Greatest Art Forger of Our Time, Irving fue capaz de posicionar a un desconocido pintor húngaro como el mayor falsificador del mundo entero. Así se construyó el mito en torno a Elmyr de Hory, cuya obra más célebre no fue una pintura, sino la creación de su propio personaje en complicidad con la pluma de Irving. Algo que a la poste, significó un lucrativo negocio para este par de ilusionistas.

Divagando entre el testimonio histórico y la fantasía, Welles reta la capacidad de asombro del espectador, desafiando los límites de lo posible con un par de historias con las que intenta demostrar la farsa oculta en la fastuosidad del arte contemporáneo. Un ensayo que evidencia los alcances de la ficción como una poderosa herramienta en la construcción de la verdad.

El pretexto ideal para ponerle punto final a la carrera  de un mentiroso llamado Orson Welles.

 

En mi sombra abreva la nostalgia

El espejo me mira a través del reflejo de mis ojos, pero no soy yo. Es la noche respirando tu ausencia en mi nuca. Es el color de la tierra anidando en tu boca.

Cuelga la suerte de un hilo, y de un hilo cuelga la obscenidad de un mundo a la deriva, perdido en la inmensidad del espacio que se alarga, se estira y se retuerce en el vacío.

Mi cuerpo despojado de tu cuerpo te extraña, y me saco los ojos que son cicatrices, ojos astillados que lloran, ojos en espiral que cuelgan de la pared, ojos que fosforecen debajo de esta lengua de terciopelo que repite tu nombre con insistencia.

Ingrávidos fantasmas  serpentean la calle, áspero silencio como cuchillos en el costado. La verdad galopa en la tiniebla, como promesa que no llega. Mis manos son el tiempo coagulando. En mi sombra abreva la nostalgia.

El milagro de la existencia

Dos videos que muestran el delirio de existir desde diferentes perspectivas. El primero sobre la capacidad de asombro que nos mantiene vivos. El segundo, sobre la arquitectura del universo.

La guerra del agua

En los últimos dos siglos, el acelerado crecimiento de las ciudades ha ejercido una mayor presión sobre el capital natural del cual dependen muchas comunidades. En este sentido, factores como el incremento de la pobreza o la voracidad de los grandes grupos económicos por la apropiación de recursos como la tierra y el agua han detonado una serie de conflictos sociales que evidencian la debilidad institucional de un país como México para garantizar el respeto por los derechos fundamentales de las personas.

Manuel Hernández

Corrían las primeras horas de la mañana cuando se escucharon los disparos. Todo comenzó el pasado 15 de abril, cuando un grupo de mujeres, jóvenes y niños del poblado de Cherán, ubicado en la meseta purépecha de Michoacán, decidió enfrentar con palos y piedras a un grupo de taladores que operaba ilegalmente en los terrenos de la comunidad. Al verse sorprendidos en el acto y acorralados, los traficantes de madera desenfundaron sus armas para herir de muerte a dos comuneros que intentaban defender su bosque. Horas más tarde un grupo de hombres fuertemente armados que protegían a los talamontes, vinculados con el crimen organizado, llegaron al pueblo para amenazar de muerte a los comuneros, quienes invadidos por el miedo decidieron atrincherarse para evitar un posible ataque.

Luego de dos meses, los habitantes de Cherán han empezado a retomar sus actividades cotidianas, pero el peligro sigue ahí, latente, a la espera del primer descuido para escribir lo que sería una tragedia anunciada.

“Este primer enfrentamiento se da a partir del hartazgo de la gente por la devastación que estas personas estaban haciendo en nuestra comunidad. Por ello exigimos justicia para nuestros asesinados, para nuestros desaparecidos, extorsionados, desplazados y, lo más importante, justicia para nuestros bosques”, señala José, uno de los comuneros que desde entonces vive en estado de alerta constante, algo que se nota de inmediato en sus ojos o en la forma en que se acaricia el cuello cuando la posibilidad de ser asesinado junto a su familia sale durante la conversación.

Esta situación no sólo ha puesto en evidencia la incapacidad del gobierno para garantizar la seguridad de una ciudadanía asediada por la violencia de los grupos criminales, sino también una guerra sin cuartel por el control de los recursos naturales. Un tema vital para muchas comunidades cuya supervivencia depende de este capital natural en disputa.

Por ello no es casualidad que el enfrentamiento se diera en el momento justo en que los comuneros de Cherán pretendían escavar un segundo pozo en sus terrenos para mitigar la sed ante la cada vez más insuficiente agua potable de la que disponen. Un problema en el que los árboles juegan un papel fundamental para retener el agua de lluvia. De ahí que la tala clandestina de casi 20 hectáreas en poco más de cinco meses, a razón de cuatro camiones diarios, fuera motivo suficiente para que los comuneros de Cherán decidieran defender el bosque aun a costa de su propia vida.

Algo similar ocurre en los alrededores del lago Zirahuén, y no necesariamente por el crimen organizado, sino por las dinámicas de un sistema económico impulsado por los diferentes niveles de gobierno. Esto debido a las facilidades que las autoridades han otorgado tanto a empresarios nacionales como extranjeros para construir un complejo turístico que busca despojar a las comunidades de sus tierras y recursos vitales como el agua. Uno de tantos casos donde queda en evidencia la voracidad de los grandes desarrolladores inmobiliarios.

“Nos interesa que no se acabe el monte y que se conserve el lago, porque de ahí depende la vida de todos, para respirar aire limpio. Los árboles llaman al agua. Hay manantiales que salen del cerro y por eso tenemos desconfianza de que si el lago se seca los manantiales también van a desaparecer”, comenta Bulmaro Cuiriz Hurtado de la comunidad Sierra Grande, uno de los más férreos opositores al proyecto turístico en Zirahuén, quien incluso ha recibido amenazas de muerte por defender las tierras de la comunidad.

A pesar de que los comuneros indígenas se han mantenido en pie de lucha desde hace varios años, los grupos de poder económico avanzan poco a poco en sus intentos por convertir la zona en un jugoso negocio con el aval de las autoridades del municipio de Salvador Escalante y el gobierno estatal de Leonel Godoy. Así lo demuestra la construcción de una carretera en la periferia del lago que detonará el crecimiento inmobiliario y grandes cultivos de aguacate, además de diversas anomalías legales en la disputa por los derechos de propiedad de la tierra.

Una situación que para los comuneros representa la crónica anunciada de un desastre ambiental como el que vive hoy en día el lago de Pátzcuaro, caracterizado por los altos niveles de contaminación y desaparición de especies emblemáticas como el pez blanco. De ahí que los famosos pescadores con redes de mariposa que en otros tiempos dependían del lago para sobrevivir hoy sean una mera atracción turística. Un destino que los comuneros de Zirahuén quieren evitar a toda costa.

“La comunidad nunca ha vendido, aunque las dependencias van a apoyar a estos grandes hacendados que dicen tener en regla sus escrituras”, agrega Bulmaro, quien mira con tristeza cómo estos grupos han empezado a talar más de dos mil árboles en los alrededores de Zirahuén, incluyendo una buena parte de las 100 hectáreas que fueron reforestadas por los comuneros.

Sin embargo los daños ambientales no se limitan a los bosques, ya que una situación similar ocurre en la costa michoacana con las modificaciones ilegales a los ordenamientos de conservación y protección ambiental de Lázaro Cárdenas para promover y facilitar la realización del Proyecto de Desarrollo Turístico del Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur), cuya primera fase se encuentra sujeta a evaluación del impacto ambiental por parte de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), misma que de aprobarse afectaría la dinámica hídrica del estero del Caimán y atentaría contra la biodiversidad. Aunque grupos ambientalistas como la Red Manglar Internacional han denunciado el grave daño que podrían sufrir los ecosistemas de la región, el proyecto sigue su curso en aras de lo que algunos llaman progreso.


Alto impacto social y ambiental

Al igual que ocurre en Michoacán, estas prácticas de despojo y apropiación de recursos naturales derivadas de un modelo de desarrollo capitalista se han convertido en un problema serio que ha detonado diversos conflictos ambientales a lo largo y ancho del país.

“Cada día hay más afectación ambiental y destrucción de los recursos naturales. Iniciamos defendiendo nuestros manantiales junto a 13 pueblos en contra del avance de unidades habitacionales que no están resolviendo el problema de vivienda en nuestras entidades, sino un negocio que hacen estas empresas, ocasionando la destrucción del medio ambiente, invadiendo áreas de tierra cultivables, desaparición de vegetación y animales. Esto además de la contaminación hacia los ríos y barrancas por medio de la basura y los desechos de aguas negras”, dice Saúl Atanasio Roque Morales, representante del Consejo de Pueblos de Morelos, un movimiento social preocupado por solucionar los diversos conflictos ambientales en aquella entidad, tal como ha ocurrido con la instalación de rellenos sanitarios y otros proyectos de urbanización de áreas verdes que han agudizado las tensiones por el acceso a recursos básicos como el agua.

“Se está destruyendo un área de alta captación de aguas como el Texcal con gente que está invadiendo tierras y haciendo negocio con las autoridades, quienes simplemente autorizan o se hacen de la vista gorda destruyendo nuestros recursos naturales”, agrega Roque Morales.

Lo mismo ocurre de forma sistemática en estados como Guerrero, Chihuahua, Sinaloa, Colima o Veracruz, donde las autoridades gubernamentales parecen estar más preocupadas por aprobar proyectos redituables en lo económico aunque esto implique un impacto profundo en la salud de las personas y los ecosistemas. Basta citar el caso de las mineras canadienses instaladas en San Luis Potosí para darse cuenta de la magnitud del problema.

Todo lo anterior pudo constatarse durante el Coloquio sobre Cambio Global, Seguridad Hídrica y Conflictividad Socioambiental en México, celebrado en el Centro de Investigaciones en Ecosistemas (CIEco) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en la ciudad de Morelia en mayo pasado, donde académicos y organizaciones civiles se reunieron para exponer y discutir un sinnúmero de casos donde los intereses económicos parecieran estar por encima del bienestar social y ecológico.

“Digamos que sí hay una emergencia; hay actores muy claros con impactos fuertes, principalmente las empresas mineras, varias empresas transnacionales con modelos de agricultura muy depredadora, el sector inmobiliario y turístico, por lo que es necesario analizar a fondo esta situación con el fin de analizar el origen de los diversos conflictos relacionados con el uso y distribución del agua, la apropiación de los recursos naturales y del territorio mismo”, señaló Patricia Ávila, investigadora del CIEco, quien considera que el crecimiento acelerado de las ciudades durante los últimos cien años viene acompañado de un aumento en los conflictos por el control de los recursos naturales.

De acuerdo con Ávila, el problema de fondo tiene que ver con que el modelo de desarrollo vigente en México y el mundo sigue sin cumplir con los criterios mínimos de sostenibilidad. De ahí que los gobiernos sigan promoviendo grandes proyectos de infraestructura como una alternativa para garantizar cierto nivel de bienestar a determinados sectores de la población, aun con el alto costo ambiental que esto implica, tal como ocurre actualmente en Morelia con las modificaciones de instrumentos de protección ambiental y de planeación territorial con el fin de promover la urbanización en áreas naturales protegidas y en zonas agrícolas.

En el caso del agua esto resulta evidente, ya que la poca sustentabilidad de las políticas públicas ha provocado que los gobiernos hayan decidido enfrentar el problema de abasto hídrico a través de grandes obras que a la larga sólo sirven para agudizar viejos problemas. Esto es justo lo que ocurre en ciudades como el Distrito Federal, León, Acapulco, Hermosillo o Monterrey, lugares donde se pretende resolver el problema de disponibilidad hídrica importando agua de otras cuencas, despojando de este vital líquido a muchas comunidades rurales para seguir manteniendo un esquema que más tarde o más temprano terminará por colapsar. Viejas costumbres que promueven un futuro marcado por el desastre.

Si a esto se le suma la alta vulnerabilidad de México frente a fenómenos como el cambio climático, el cual podría agudizar la disponibilidad de agua en el norte y centro del país según algunos pronósticos, algunos expertos sostienen que es urgente impulsar programas de acción que puedan solucionar de raíz estos problemas desde una perspectiva sustentable.

“Cuando hablamos de seguridad hídrica no sólo nos referimos a la cantidad de agua en un pozo, sino también hay que tomar en cuenta todos los sistemas de soporte de los ecosistemas”, comenta Manuel Maass, investigador del CIEco, quien considera que garantizar la seguridad hídrica implica forzosamente restablecer el equilibrio de los ecosistemas frente al ámbito social.

“Quizá no podamos decretar todo el país como zona de protección ecológica, pero sí como zona de manejo socioecológico”, explica el especialista.

A pesar de las diferentes visiones en torno al problema, los expertos parecen coincidir en que la conservación de los recursos naturales está íntimamente ligada a los procesos sociales, y por ello las políticas ambientales deben tomar en cuenta factores la pobreza y el respeto por los derechos humanos. Y aunque algunos organismos internacionales como Naciones Unidas celebren la reforma constitucional en materia de derechos humanos aprobada recientemente por el Congreso mexicano, la cual proporcionará mayores instrumentos jurídicos para hacer valer de una manera más integral los derechos fundamentales de las personas, algunos expertos consideran que el gran problema que enfrenta México es su debilidad institucional para impartir justicia.

“El poder económico se ha ido por encima de los intereses y los derechos humanos. Lo que está en juego es un desarrollo económico que ha beneficiado sólo a una minoría y lo que hay que buscar es un balance para desarrollar algunos proyectos y que al mismo tiempo se protejan los recursos naturales y los derechos de las personas”, señala Gustavo Alanís, presidente del Centro Mexicano de Derecho Ambiental (Cemda), quien considera que uno de los problemas más grandes en este sentido es la incapacidad que ha demostrado el Estado mexicano para hacer cumplir la ley.

“El marco legal puede ser apropiado y suficiente con algunos ajustes, pero me parece que lo más relevante es que la implementación de la ley no está sucediendo. Ahí están los reglamentos, las normas y los acuerdos internacionales como ejemplo, que en la práctica son letra muerta”, concluye.

Debilidad institucional

Al término del coloquio, los participantes emitieron la Declaratoria sobre Seguridad Hídrica, Participación Social y Legalidad en México, en la que se expusieron las conclusiones más relevantes, entre las cuales destaca la fragilidad del Estado mexicano frente a la dinámica del mercado. Reproducimos textualmente un fragmento de dicho documento:

“El papel que han jugado el Estado y los actores privados (empresas transnacionales mineras, sector inmobiliario y turístico, industrias en diversos ramos y agroindustrias) ha sido un elemento determinante de la agudización de las tensiones por el agua y los territorios, ya que el modelo de desarrollo globalizador antepone el interés individual (privado) sobre el colectivo (público y social), genera mayor pobreza y desigualdad social y contribuye al deterioro del patrimonio natural del país.

“En México, las políticas del agua, de conservación y manejo de los ecosistemas y de regulación ambiental han estado subordinadas a las políticas económicas. De allí que el deterioro del patrimonio natural del país sea una expresión del modelo económico neoliberal, que se basa en la apropiación privada de los recursos naturales (como el agua); la maximización de la ganancia en el corto plazo, al no considerar los costos sociales y ambientales generados; y la laxitud de los gobiernos en materia ambiental, que abre oportunidades a la inversión privada y extranjera.”

Radiografía del descontento

Éstos son algunos de los muchos casos donde los proyectos económicos basados en el desarrollo de infraestructura han ocasionado escenarios de conflicto socioambiental en México, por mencionar sólo algunos:

– La autorización del impacto ambiental del proyecto turístico de Fonatur en Marismas Nacionales, Sinaloa, en una zona de alta importancia ecológica, arqueológica y social y que pone en riesgo el humedal y la conservación de la biodiversidad.

– La lucha campesina por la defensa del territorio frente al proyecto de la presa hidroeléctrica La Parota, que pretende garantizar el abasto de agua al complejo turístico de Acapulco Punta Diamante y abrir nuevos desarrollos inmobiliarios en la cuenca del río Papagayo en Guerrero.

– La construcción de la presa del Zapotillo, con el fin de abastecer la demanda de agua para uso urbano y agrícola en Guanajuato y la afectación de la población rural de Temalcapulín, Jalisco.

– La construcción del Acueducto Independencia para abastecer de agua a la ciudad de Hermosillo y afectación de los derechos de agua de la tribu yaqui, en Sonora.

– La sobreexplotación de acuíferos y deterioro de ecosistemas por parte de la agroindustria, que conlleva a altas concentraciones de arsénico en el agua potable de la Comarca Lagunera y afecta el funcionamiento geohidrológico en Cuatrociénegas, Coahuila.

– La oposición al proyecto minero en Real de Catorce por su afectación al patrimonio natural (área natural protegida), cultural (Wirikuta, lugar sagrado y centro del mundo en la cosmogonía huichol) y riesgos en la salud de la población.

– La afectación de ecosistemas y riesgos en la salud de la población por la contaminación de la industria petrolera y petroquímica en ríos y cuerpos de agua de la región de Coatzacoalcos, Veracruz, y oposición a la construcción de nuevos proyectos petroquímicos.

– Las abrogaciones y modificaciones ilegales de instrumentos de conservación y protección ambiental para impulsar proyectos portuarios e industriales en la laguna de Cuyutlán, Colima, que violentan el derecho humano a un medio ambiente adecuado para el desarrollo y bienestar.

Deja que gobierne la tristeza

Tengo el pecho colmado de ausencias y otras soledades,
porque mi alma quedó atrás, perdida en la cañada,
respirando plomo por los pies.

¿Qué será de este par de muñones
que alguna vez fueron alas?

Es el momento de degradarme en la noche
como sombra que desaparece en silencio,
sobre las dunas, con un aire frío,
esperando que la muerte se lleve lejos esta agonía
y que mi sangre alimente la sed de olvido
de este corazón lleno de humo negro.

Danzemos como dos locos dispuestos
a vivir despellejados por no saber amar.

Hoja dulce de metal crispado,
acaricia mis brazos con tu sueño carmín,
te dejaré beber de este líquido negro,
amargo néctar de la resurrección.

Siento como mis dientes se hunden en
almas perfumadas de muerte y terciopelo,
placer homicida.

Risa elocuente de tu inerte rastro, arranca la razón y el sentido
de este mi nombre. Deja que sea la tristeza la que gobierne
esta patria de desamores, deja que sea mi risa elocuente
la que muera abrazada al inefable verbo del olvido.

Ven a mí, velo misterioso, y déjate puesta la máscara,
vamos al sepulcro menguante donde yace mi lengua,
deja que me desangre en piedra caliza,
deja que germinen flores de lirio sobre mi gangrena,
deja que el polvo transite del insomnio al subconsciente.

Quisiera dejar encendido el faro para cuando regreses,
pero el cielo errante ha consumido el fuego fatuo del presente
con el etéreo espejo de la memoria, para que te hagas espuma
como las hienas, como los fantasmas taciturnos que deambulan
de madrugada a través del silencio arborescente de la niebla.

La espera

Me siento a esperar,
y sólo veo cómo se oscurece el suelo;
los lobos se arrastran fuera de la ventana.

Perdido en este espiral que es el tiempo,
mascullo mi nombre sin dedos y me quedo ahí,
varado al filo de la puerta, al otro lado del abismo.

Espejo jadeante, tus aguas se escurren en mi vaso,
mientras la memoria flota sobre la luna
que enseña los dientes y amenaza con morder.

Espero de pie, y miro la enredadera ascender por el barranco;
mis ojos de arena se disuelven en la nada.

Eclipse lunar

La noche se cierra mientras los grillos
cantan a la luna roja que sangra
en la lejanía de la estratósfera;

 

luna insomne fumando el tiempo,
te has disfrazado toda de ausencia,
durmiendo entre recuerdos que se diluyen
en el itinerante espejo de la memoria,
mientras sonríes, rasguñando el cielo,
abriéndote al suave murmullo del invierno
que nos muerde los pies,
presagiando un nuevo comienzo,
otra vuelta de página al libro
que narra la historia de los hombres;

 

aquí estamos luna, desnudos ante tu fuerza de gigante
que nos transforma en bestias,
agonizando en la madrugada,
luna blanca con olor a tempestad, aquí estamos,
delirando por el beso tuyo que nunca llega,
mirando con recelo como terminas
por evaporarte en silencio.

Energías limpias: potencial desaprovechado

El accidente de Fukushima reabrió el debate en la agenda mundial acerca de los riesgos de la energía nuclear como una fuente viable para satisfacer las demandas de la población global, algo que sin duda, retrasará los planes del gobierno mexicano para impulsar este tipo de tecnologías como una alternativa viable frente al agotamiento de las reservas petroleras. Por otro lado, algunos expertos consideran que el inmenso potencial de las energías renovables hará que dentro de unas cuantas décadas la energía nuclear sea considerada cosa del pasado.

Manuel Hernández

Las probabilidades de que un evento así ocurriera eran prácticamente nulas, pero la naturaleza no siempre hace caso a las estadísticas. El terremoto que sacudió las costas del noreste de Japón desató una crisis nuclear de gran escala que se difundió rápidamente por todo el mundo a través de los medios de comunicación, luego de que el devastador poder de un tsunami provocara daños importantes en la planta nuclear de Fukushima. Ante esta situación, la Agencia de Seguridad Nuclear de Japón decretó un nivel de alerta 5, debido a “una filtración de radiación continuada” capaz de extender el riesgo de “muerte por radiación” más allá de los límites de la localidad. De acuerdo con información reciente y estudios de organizaciones como Greenpeace, existen elementos suficientes para que la alerta sea elevada a nivel 7, máximo posible dentro de la escala de riesgos que maneja el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), lo cual implica la posibilidad de que la contaminación pueda extenderse a otros países.

A pesar de los esfuerzos por contener la liberación de material radiactivo, el alto riesgo de que la contaminación pudiera alcanzar la ciudad de Tokio hizo más que evidente los alcances de esta nueva crisis nuclear. Los temores de grupos ambientalistas finalmente se hicieron realidad. Las consecuencias del incidente aún no han sido determinadas con exactitud, pero sin duda, la liberación de plutonio hallado en el suelo y la presencia de altos niveles de yodo radiactivo en el agua de mar cerca de Fukushima (tres mil veces mayor al permitido), hablan de la magnitud de la catástrofe, sólo equiparable a lo ocurrido durante 1986 en Chernobyl, Ucrania, el mayor desastre nuclear de la historia.

Los viejos fantasmas regresaron del olvido. Durante años, los defensores de la energía nuclear argumentaron que lo ocurrido en Chernobyl difícilmente podría repetirse con la tecnología utilizada en cualquier país desarrollado, cosa que finalmente ocurrió. El accidente de Fukushima es ahora un referente ineludible para ilustrar los riesgos inherentes al uso de la tecnología nuclear.

Algo que según algunos especialistas frenará el impulso que la energía nuclear había comenzado a recibir por parte de ciertos sectores de la comunidad internacional como una opción viable para satisfacer la creciente demanda energética y reducir la dependencia global al uso de combustibles fósiles, principales causantes del cambio climático.

“Este accidente va a afectar el renacer de la energía nuclear que estaba empezando a darse desde 2005, pues muchos países van a replantear el tema, dado que hay cuestiones de seguridad que todavía no están resueltas”, explica Lourdes Melgar, consultora independiente y experta en temas de política energética, quien considera que este acontecimiento obligará a realizar una revisión a fondo en términos de regulación, construcción y operación de plantas nucleares. Lo mismo ocurrirá en México, luego de que en el último año, el gobierno federal manifestara su interés por incrementar la participación de la energía nuclear como una medida de contrarrestar el agotamiento inminente de las reservas petrolíferas del país.

“En este momento es muy difícil fijar una postura sin tomar en cuenta lo sucedido en Japón. No podría decir que la energía nuclear está completamente descartada para México, pero ya desde antes era un tema políticamente difícil, pues hay otros temas que no hemos podido resolver, como el confinamiento de los residuos radiactivos”, indicó la especialista.

El contexto mexicano

En mayo de 2010, funcionarios de la Secretaría de Energía (Sener) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE)dieron a conocer la posibilidad de construir diez reactores nucleares en los próximos 30 años con el fin de satisfacer los requerimientos futuros del país en materia energética, de acuerdo con lo establecido en la Estrategia Nacional de Energía, para lo cual, se necesitaría construir una segunda central nucleoeléctrica para antes de 2018, cuyo costo rondaría los cuatro mil 500 millones de dólares, según datos del Consejo Mundial de Energía. Este creciente interés de las autoridades en la energía nuclear se debe principalmente a las ventajas que ofrece esta tecnología en cuanto a la continuidad del suministro y a la estabilidad financiera que representa como inversión de largo plazo. Actualmente, la planta nucleoeléctrica de Laguna Verde, única en su tipo en México, representa 2 por ciento de la energía total consumida, equivalente a 4.5 por ciento de la oferta eléctrica en el ámbito nacional.

Si bien en términos de eficiencia la energía nuclear representa una opción viable, la disposición de los residuos nucleares y el alto riesgo de que un desperfecto pueda ocasionar una catástrofe de mayores consecuencias que la de Fukushima, ha provocado que integrantes de la academia y organizaciones ambientalistas hayan hecho críticas severas al incipiente programa nuclear mexicano, sobre todo tomando en cuenta el alto potencial que tiene México en materia de energía renovable.

“Creo que la apuesta por la energía nuclear es de aquellos que miran mucho al pasado y poco al futuro”, explica Jorge Islas Samperio, coordinador del grupo de Planeación energética del Centro de Investigación en Energía (CIE) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), quien considera como un error grave que en los planes del gobierno se considere a esta tecnología como una fuente limpia de energía cuando en realidad no lo es, debido principalmente al enorme problema que generan los residuos nucleares, así como el gasto excesivo de energía que conlleva la fabricación de una planta eléctrica de este tipo.

Mientras tanto, otras fuentes renovables de energía están siendo desaprovechadas por una visión de corto plazo dentro de la política energética del país, de acuerdo con el investigador, incluso a pesar de presentar menos riesgos y ser más amigables con el medio ambiente, además de que en la mayoría de los casos, representan una inversión mucho menor. Basta revisar el contexto nacional de las energías renovables para darse cuenta de ello.

Para Islas Samperio, la energía hidroeléctrica ha sido la más explotada de las renovables durante las últimas décadas, pero aun así, se estima que apenas se ha utilizado 60 por ciento del potencial existente en México. A pesar de que la construcción de hidroeléctricas de gran escala ha sido objeto de fuertes críticas por los impactos ambientales y sociales que pueden generarse durante su construcción, un estudio realizado en 1995 por la hoy Comisión Nacional para el Uso Eficiente de Energía (Conuee) detectó un enorme potencial en la región colindante entre Puebla y Veracruz para el desarrollo de hasta 100 proyectos minihidráulicos con una capacidad total de 400 megavatios (MW), lo cual representa una opción poco explorada hasta la fecha.

Algo similar ocurre con el potencial de la energía geotérmica, la cual utiliza el calor proveniente del interior de la Tierra para mover una turbina eléctrica. Aunque México es un país pionero en el aprovechamiento de este tipo de energía, la falta de inversión pública ha provocado un estancamiento en el desarrollo de proyectos geotérmicos que resultan altamente eficientes en términos técnicos al trabajar de forma continua con un factor de planta entre 70 y 80 por ciento, una cifra comparable a la que ofrecen las plantas basadas en la quema de combustibles fósiles.

De acuerdo con datos del CIE, México cuenta con una capacidad instalada de energía geotérmica cercana a mil 980 MW, pero se cree que todavía existe un potencial desaprovechado de al menos tres mil MW, cifra que sin embargo, no ha podido ser bien determinada ante la falta de evaluaciones que permitan cuantificar el recurso de forma precisa. Situación que a su vez, evidencia el grado de abandono que actualmente enfrenta esta tecnología dentro de la planeación energética elaborada por el gobierno federal. Esto parece coincidir con algunas estimaciones, pues de acuerdo con una investigación de la revista Energía 360, en México se ha desarrollado sólo 12.3 por ciento de instalación del potencial factible en materia de energía renovable.

“En los últimos diez años esta tecnología ha sido olvidada, y por ello existen muy pocos desarrollos tecnológicos en este sentido. Esto me parece grave, porque tanto en hidroeléctrica como en geotermia, México cuenta con tecnología propia; es una lástima que el país haya frenado estos proyectos”, explica Islas Samperio, quien considera que este inexplicable abandono se debe a una disminución considerable de la inversión pública en el sector eléctrico, lo cual ha provocado que la CFE funcione como un “gestionador y supervisor de proyectos más que como un desarrollador”.

Esto permite entender la importancia que en los últimos tiempos ha jugado la iniciativa privada en el desarrollo de diversos proyectos en el sector eléctrico, tal como ocurre hoy en día con los parques eólicos de Oaxaca y otras regiones del país, las cuales difícilmente hubieran podido echarse a andar sin el soporte de diversas empresas productoras de tecnología interesadas en abrirse mercado en México. Si bien este tipo de esquemas podrían acelerar el desarrollo de algunas tecnologías renovables, expertos como Islas Samperio consideran necesario que la CFE se involucre de manera activa en estos proyectos para permitir que México pueda generar su propia tecnología en lugar de depender únicamente del capital extranjero.

Contradicciones de la economía

Algo similar ocurre con la tecnología solar, cuyo uso ha sido limitado al sector residencial y de las telecomunicaciones debido a falta de la inversión pública y otros incentivos fiscales que permitan a México darle un impulso decidido a la energía solar del mismo modo que han hecho países como Alemania o España, lugares en los que ha empezado a desarrollarse un marco regulatorio capaz de fomentar proyectos masivos de autogeneración eléctrica a pequeña escala que permitan un ahorro importante de energía.

En este sentido, algunas investigaciones de la UNAM sostienen que si en México lograran aplicarse incentivos que fomenten la autogeneración de energía por medio de paneles fotovoltaicos con interconexión a la red eléctrica, podría lograrse una reducción considerable en la demanda de energía eléctrica. Una alternativa muy llamativa para usuarios de tipo residencial con un alto consumo de energía que integran lo que se conoce como tarifa DAT (en la cual se eliminan los subsidios) situación que permite a este sector obtener un rápido retorno de inversión.

“Estos usuarios son alrededor de medio millón en todo el país, y si contaran con la información suficiente, podrían instalar paneles fotovoltaicos para generar electricidad, logrando así recuperar su inversión en siete años. Las celdas reducen su consumo eléctrico y además pueden alcanzar nuevamente una tarifa subsidiada. Cuando uno suma estos dos beneficios económicos, este tipo de usuarios puede recuperar su inversión más rápido que cualquier otro tipo de uso residencial”, explica Islas Samperio.

“Hemos hecho algunas estimaciones, y si se desarrollara un programa enfocado específicamente para los usuarios DAT, con información detallada y algunos mecanismos financieros, este sector podría instalar una capacidad eléctrica de hasta dos mil megavatios, un escenario optimista pero muy factible”, sostiene el investigador del CIE.

En la actualidad, el marco regulatorio en materia de energía eléctrica permite que cualquier usuario pueda hacer un cambio en su medidor normal por uno de flujo doble que mida la cantidad de electricidad que entra y sale de la red, permitiendo así que cualquier persona que genere más energía de la que consume pueda utilizar el excedente como una manera de reducir su tarifa eléctrica por medio de un saldo a favor en un banco virtual de energía. Al igual que varias computadoras de pequeña capacidad conectadas en red pueden procesar una cantidad mucho mayor de información que una sola computadora, la participación de los pequeños autoproductores puede generar cantidades importantes de energía sin necesidad de que el gobierno invierta fuertes sumas en la construcción de grandes plantas.

Por ello, uno de los grandes pendientes de la reforma energética aprobada en 2008 sigue siendo generar los estímulos fiscales necesarios para detonar el crecimiento de los proyectos de energía renovable de pequeña escala, tal como reconoce Julio Valle, director general de Investigaciones, Desarrollo Tecnológico y Medio Ambiente de la Sener.

“Necesitamos diseñar un mecanismo que haga financieramente viables los proyectos de pequeña escala. Estamos trabajando con la CFE y la CRE para construir un marco donde se puedan financiar proyectos residenciales e industriales de pequeña escala, pues en el caso de proyectos grandes cuentan con mecanismos suficientes para poder desarrollarse”, explica el funcionario, quien agregó que uno de los mayores problemas para concretar proyectos de este tipo se debe a que en términos generales, los subsidios en el sector energético afectan la explotación del potencial real de las energías renovables.

Para Valle, esto se debe a que los subsidios distorsionan el precio real de la energía y esto lleva a que sea menos atractivo invertir en tecnologías limpias que ayuden a mitigar la dependencia de la red eléctrica. Lo mismo ocurre con los subsidios en los hidrocarburos, los cuales han acentuado todavía más las diferencias de los combustibles fósiles como una opción más viable que las energías renovables en términos de mercado, debido a que desde un punto de vista netamente económico, la selección de los energéticos depende de una visión reduccionista que sólo toma en cuenta los criterios de costo-beneficio.

Esto ocasiona que los precios de los hidrocarburos no reflejen todo el impacto ambiental que conlleva su uso, a pesar de que los efectos de la quema de combustibles fósiles también tienen un valor que no ha podido ser debidamente contabilizado por el sistema económico actual. De ahí que diversos expertos consideren que el cambio climático representa un antecedente lo suficientemente sólido como para revertir viejas costumbres en nuestra forma de concebir la energía.

Más eficiencia, menos demanda

A pesar de los escépticos, las energías renovables han logrado posicionarse en la agenda internacional como una alternativa viable para satisfacer las necesidades de la población mundial, sobre todo, si el despunte de estas tecnologías viene acompañado de una revolución en términos de eficiencia energética que permita reducir la demanda actual. Un escenario bastante realista, según muestran estudios recientes.

De acuerdo con el escenario planteado dentro del Informe de Energía Renovable, publicado por WWF, es muy probable que para el año 2050 la demanda energética del mundo sea menor a la actual, incluso a pesar del crecimiento demográfico, debido al desarrollo tecnológico que se prevé en términos de eficiencia energética, lo cual permitiría aprovechar al máximo la energía proveniente de fuentes limpias. Según el estudio, esto permitiría que para 2050 se reduzca en un 15 por ciento la demanda de energía a escala global.

Desde esta perspectiva, se prevé que para 2050 la energía eólica, solar, la biomasa y la hidroeléctrica se conviertan en las principales fuentes de electricidad, las cuales contarán con el apoyo de fuentes como la geotermia e incluso los biocombustibles, bajo ciertas condiciones. Debido a que los suministros energía eólica y solar son intermitentes, WWF considera que este problema puede solucionarse con el desarrollo de redes eléctricas inteligentes capaces de almacenar y distribuir energía de manera más eficiente.

Aunque el uso de los combustibles fósiles y las nucleoeléctricas seguirán siendo parte importante en el suministro energético del planeta de cara a las próximas dos décadas, se prevé que para 2030 pueda empezar a revertirse esta tendencia gracias a la creciente competitividad de las energías renovables en términos de mercado, con lo cual, el uso del petróleo, carbón y otros combustibles nucleares disminuirá drásticamente hasta llegar a 2050. Una transición cuyo costo sería menor a 2 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) mundial y arrojaría beneficios económicos a partir de 2040.

“El informe busca motivar un debate entre los diferentes sectores para comenzar una planeación costo-beneficio del desarrollo, a gran escala, de las energías renovables existentes como la solar y eólica, así como el desarrollo de nuevas tecnologías como el hidrógeno. También plantea modernizar las capacidad instalada, por ejemplo, de las centrales hidroeléctricas y el uso de salvaguardas ambientales estrictas en el desarrollo de biocombustibles”, afirmó Vanessa Pérez-Cirera, directora del programa de cambio climático de WWF México, quien agregó que el escenario planteado por el informe a escala global podría reproducirse también en países como México, donde 91 por ciento de su energía proviene de combustibles fósiles.

De este modo, existen razones para pensar que la energía renovable deje de ser una utopía para convertirse en el nuevo referente energético. ¿Estamos listos para asumir el reto? Si todo sale acorde a lo previsto, es muy posible que en un futuro quizá no muy lejano los combustibles fósiles y la energía nuclear sólo tengan cabida dentro de los libros de historia.

Energías renovables frente a la nuclear (Terawatts)

Potencial global teórica Técnicamente factible Capacidad instalada
Hidráulica 4.6 1.7 0.9
Biomasa 7-10 5 1.4
Geotermia 12 0.6 0.054
Viento 50 2-4 0.121
Solar 600 60 0.0135
Total renovables 676 70 2.53
Nuclear 17.5 10 0.845

Fuente: CIE UNAM

La geotermia

Hay cinco campos geotérmicos identificados en México, cuatro de las cuales se encuentran bajo explotación con una capacidad total instalada de 958 megawatts (MW), lo que representa 2.1 por ciento de la capacidad eléctrica total del país operada por la Comisión Federal de electricidad (CFE). Actualmente se encuentran en construcción dos unidades a condensación de 25 MW que se instalarán en el campo geotérmico de Los Humeros, y que deberán entrar en operación en 2012 y 2013. A pesar de que México se ubica dentro de los diez primeros países a escala mundial en energía geotérmica, algunos especialistas califican de “inexplicable” el hecho de que el gobierno federal no haya optado por dar un impulso decidido a esta tecnología desde hace varios años.

Potencial: Aunque el potencial técnico y económico de esta tecnología no se ha evaluado a fondo debido a los altos costos de la exploración geotérmica, se estima que las reservas de alta temperatura (aptas para la generación de electricidad) tienen un potencial cercano a los 12 gigawatts (GW). Las reservas de baja temperatura son mucho más cuantiosas, alrededor de 45 GW, lo que implicaría que en determinadas regiones sería posible aprovechar este potencial prácticamente ilimitado para aplicaciones industriales y residenciales.

Centrales geotérmicas en México

Planta Ubicación Capacidad
Cerro Prieto Baja California 720 MW
Los Azufres Michoacán 188 MW
Los Humeros Puebla 40 MW
Las Tres Vírgenes Baja California Sur 10 MW
Cerritos Colorados Jalisco 75 MW

Fuente: Asociación Geotérmica Mexicana

Energía solar

En México, prácticamente todos los sistemas fotovoltaicos se encuentran en comunidades rurales aisladas de la red eléctrica, y muchos de ellos fueron instalados por medio de programas gubernamentales de electrificación rural. Se estima que la capacidad total de estas instalaciones es de 18.5 MW.

Por lo que se refiere a la tecnología de concentración solar, existen planes para la construcción de una instalación de este tipo en Agua Prieta, Sonora, misma que funcionaría en combinación con una central de ciclo combinado de gas natural.

Potencial: Por lo que se refiere a la generación de electricidad en conexión con la red eléctrica, existen nichos de mercado financieramente viables para consumidores residenciales de electricidad de una capacidad de al menos 700 MW.

Hidroeléctricas

En México la capacidad hidroeléctrica instalada es de 11.4 GW, de los cuales, aproximadamente 300 MW corresponden a pequeñas centrales de las empresas públicas, y 90 MW a centrales privadas de autoabastecimiento. La generación es de 27 mil 300 GWh al año. La Prospectiva del Sector Eléctrico contempla la construcción de nuevas centrales hidroeléctricas con una capacidad de mil 224 MW en el transcurso de los próximos diez años.

Potencial: La CFE ha identificado el potencial hidroeléctrico del país en aquellos sitios con una potencia media mayor de 5 MW. Excluyendo las centrales en operación y en planeación, el potencial identificado es de 39 GW. Este potencial es meramente indicativo, pues falta definir la factibilidad técnica, económica, ambiental y social para muchos de estos proyectos. Se cree que por lo menos 25 por ciento de este potencial sea factible.

Biomasa

Las tecnologías tradicionales de biomasa, por su parte, satisfacen 6 por ciento de la demanda primaria de energía en el mundo. En México, el uso tradicional de la leña aporta 3 por ciento de oferta interna y 28 de la energía consumida por el sector residencial en México. Se estima que este combustible es usado por alrededor de una cuarta parte de la población, por medio de fogones tradicionales. Asimismo, el bagazo de caña es, después de la leña, la principal fuente de bioenergía, que se utiliza en ingenios azucareros para la producción de calor y de electricidad para consumo del propio ingenio.

Potencial: El potencial de la bioenergía en México va mucho más allá del limitado aprovechamiento que se hace de ella en la actualidad. Cálculos de la Sener señalan que podrían generarse aproximadamente 50 mil GWh de electricidad al año a partir de madera en pequeñas centrales eléctricas, un monto equivalente a 20 por ciento de la demanda nacional de electricidad.

Oceánica

A pesar de que México cuenta con cerca de 11 mil kilómetros de litorales, este tipo de energía, que engloba a la energía mareomotriz, la energía aprovechable de las olas y la térmica oceánica, es prácticamente inexistente en el país.

Se cree que hay un potencial importante para el uso de estas tecnologías en el Golfo de California, uno de los 40 lugares del mundo con condiciones favorables para la producción de energía mareomotriz, aunque representa problemas de carácter técnico y económico asociados a la alta sismicidad de la zona, además de otros estados como Guerrero, Oaxaca y Chiapas. Sin embargo, hasta la fecha no existe ningún documento que detalle a fondo los alcances de esta fuente de energía en México, y tampoco se encuentra presente en la Estrategia Nacional de Energía desarrollada por el gobierno federal.

Energía eólica

En México existe actualmente una capacidad instalada de 170 MW de energía eólica en operación. La Secretaría de energía (Sener) prevé que para 2013 estarán en operación en México entre 15 y 20 parques eólicos principalmente en Oaxaca, Baja California, Nuevo León y Tamaulipas, con una capacidad de instalación de dos mil 500, luego de los retrasos provocados por la crisis financiera. Entre estos proyectos destacan los parques eólicos de La Venta III y Oaxaca I, con una capacidad de 101 MW y 99 MW, respectivamente.

Potencial: No ha sido evaluado de manera exhaustiva. Sin embargo, evaluaciones del recurso hechas por el Laboratorio Nacional de Energías Renovables de los Estados Unidos ha detectado un potencial importante es Oaxaca, Baja California Sur, las costas de Yucatán y de Quintana Roo y las franjas fronterizas de los estados de Baja California, Sonora y Chihuahua.

Proyecto Capacidad
La Venta I y La Venta II

85 MW

Parques Ecológicos de México

80 MW

Turbina de la CFE en Baja California Sur

0.6 MW

Pequeños aerogeneradores

2 MW

Pequeñas aerobombas

3 M


A %d blogueros les gusta esto: