Energías limpias: potencial desaprovechado

El accidente de Fukushima reabrió el debate en la agenda mundial acerca de los riesgos de la energía nuclear como una fuente viable para satisfacer las demandas de la población global, algo que sin duda, retrasará los planes del gobierno mexicano para impulsar este tipo de tecnologías como una alternativa viable frente al agotamiento de las reservas petroleras. Por otro lado, algunos expertos consideran que el inmenso potencial de las energías renovables hará que dentro de unas cuantas décadas la energía nuclear sea considerada cosa del pasado.

Manuel Hernández

Las probabilidades de que un evento así ocurriera eran prácticamente nulas, pero la naturaleza no siempre hace caso a las estadísticas. El terremoto que sacudió las costas del noreste de Japón desató una crisis nuclear de gran escala que se difundió rápidamente por todo el mundo a través de los medios de comunicación, luego de que el devastador poder de un tsunami provocara daños importantes en la planta nuclear de Fukushima. Ante esta situación, la Agencia de Seguridad Nuclear de Japón decretó un nivel de alerta 5, debido a “una filtración de radiación continuada” capaz de extender el riesgo de “muerte por radiación” más allá de los límites de la localidad. De acuerdo con información reciente y estudios de organizaciones como Greenpeace, existen elementos suficientes para que la alerta sea elevada a nivel 7, máximo posible dentro de la escala de riesgos que maneja el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), lo cual implica la posibilidad de que la contaminación pueda extenderse a otros países.

A pesar de los esfuerzos por contener la liberación de material radiactivo, el alto riesgo de que la contaminación pudiera alcanzar la ciudad de Tokio hizo más que evidente los alcances de esta nueva crisis nuclear. Los temores de grupos ambientalistas finalmente se hicieron realidad. Las consecuencias del incidente aún no han sido determinadas con exactitud, pero sin duda, la liberación de plutonio hallado en el suelo y la presencia de altos niveles de yodo radiactivo en el agua de mar cerca de Fukushima (tres mil veces mayor al permitido), hablan de la magnitud de la catástrofe, sólo equiparable a lo ocurrido durante 1986 en Chernobyl, Ucrania, el mayor desastre nuclear de la historia.

Los viejos fantasmas regresaron del olvido. Durante años, los defensores de la energía nuclear argumentaron que lo ocurrido en Chernobyl difícilmente podría repetirse con la tecnología utilizada en cualquier país desarrollado, cosa que finalmente ocurrió. El accidente de Fukushima es ahora un referente ineludible para ilustrar los riesgos inherentes al uso de la tecnología nuclear.

Algo que según algunos especialistas frenará el impulso que la energía nuclear había comenzado a recibir por parte de ciertos sectores de la comunidad internacional como una opción viable para satisfacer la creciente demanda energética y reducir la dependencia global al uso de combustibles fósiles, principales causantes del cambio climático.

“Este accidente va a afectar el renacer de la energía nuclear que estaba empezando a darse desde 2005, pues muchos países van a replantear el tema, dado que hay cuestiones de seguridad que todavía no están resueltas”, explica Lourdes Melgar, consultora independiente y experta en temas de política energética, quien considera que este acontecimiento obligará a realizar una revisión a fondo en términos de regulación, construcción y operación de plantas nucleares. Lo mismo ocurrirá en México, luego de que en el último año, el gobierno federal manifestara su interés por incrementar la participación de la energía nuclear como una medida de contrarrestar el agotamiento inminente de las reservas petrolíferas del país.

“En este momento es muy difícil fijar una postura sin tomar en cuenta lo sucedido en Japón. No podría decir que la energía nuclear está completamente descartada para México, pero ya desde antes era un tema políticamente difícil, pues hay otros temas que no hemos podido resolver, como el confinamiento de los residuos radiactivos”, indicó la especialista.

El contexto mexicano

En mayo de 2010, funcionarios de la Secretaría de Energía (Sener) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE)dieron a conocer la posibilidad de construir diez reactores nucleares en los próximos 30 años con el fin de satisfacer los requerimientos futuros del país en materia energética, de acuerdo con lo establecido en la Estrategia Nacional de Energía, para lo cual, se necesitaría construir una segunda central nucleoeléctrica para antes de 2018, cuyo costo rondaría los cuatro mil 500 millones de dólares, según datos del Consejo Mundial de Energía. Este creciente interés de las autoridades en la energía nuclear se debe principalmente a las ventajas que ofrece esta tecnología en cuanto a la continuidad del suministro y a la estabilidad financiera que representa como inversión de largo plazo. Actualmente, la planta nucleoeléctrica de Laguna Verde, única en su tipo en México, representa 2 por ciento de la energía total consumida, equivalente a 4.5 por ciento de la oferta eléctrica en el ámbito nacional.

Si bien en términos de eficiencia la energía nuclear representa una opción viable, la disposición de los residuos nucleares y el alto riesgo de que un desperfecto pueda ocasionar una catástrofe de mayores consecuencias que la de Fukushima, ha provocado que integrantes de la academia y organizaciones ambientalistas hayan hecho críticas severas al incipiente programa nuclear mexicano, sobre todo tomando en cuenta el alto potencial que tiene México en materia de energía renovable.

“Creo que la apuesta por la energía nuclear es de aquellos que miran mucho al pasado y poco al futuro”, explica Jorge Islas Samperio, coordinador del grupo de Planeación energética del Centro de Investigación en Energía (CIE) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), quien considera como un error grave que en los planes del gobierno se considere a esta tecnología como una fuente limpia de energía cuando en realidad no lo es, debido principalmente al enorme problema que generan los residuos nucleares, así como el gasto excesivo de energía que conlleva la fabricación de una planta eléctrica de este tipo.

Mientras tanto, otras fuentes renovables de energía están siendo desaprovechadas por una visión de corto plazo dentro de la política energética del país, de acuerdo con el investigador, incluso a pesar de presentar menos riesgos y ser más amigables con el medio ambiente, además de que en la mayoría de los casos, representan una inversión mucho menor. Basta revisar el contexto nacional de las energías renovables para darse cuenta de ello.

Para Islas Samperio, la energía hidroeléctrica ha sido la más explotada de las renovables durante las últimas décadas, pero aun así, se estima que apenas se ha utilizado 60 por ciento del potencial existente en México. A pesar de que la construcción de hidroeléctricas de gran escala ha sido objeto de fuertes críticas por los impactos ambientales y sociales que pueden generarse durante su construcción, un estudio realizado en 1995 por la hoy Comisión Nacional para el Uso Eficiente de Energía (Conuee) detectó un enorme potencial en la región colindante entre Puebla y Veracruz para el desarrollo de hasta 100 proyectos minihidráulicos con una capacidad total de 400 megavatios (MW), lo cual representa una opción poco explorada hasta la fecha.

Algo similar ocurre con el potencial de la energía geotérmica, la cual utiliza el calor proveniente del interior de la Tierra para mover una turbina eléctrica. Aunque México es un país pionero en el aprovechamiento de este tipo de energía, la falta de inversión pública ha provocado un estancamiento en el desarrollo de proyectos geotérmicos que resultan altamente eficientes en términos técnicos al trabajar de forma continua con un factor de planta entre 70 y 80 por ciento, una cifra comparable a la que ofrecen las plantas basadas en la quema de combustibles fósiles.

De acuerdo con datos del CIE, México cuenta con una capacidad instalada de energía geotérmica cercana a mil 980 MW, pero se cree que todavía existe un potencial desaprovechado de al menos tres mil MW, cifra que sin embargo, no ha podido ser bien determinada ante la falta de evaluaciones que permitan cuantificar el recurso de forma precisa. Situación que a su vez, evidencia el grado de abandono que actualmente enfrenta esta tecnología dentro de la planeación energética elaborada por el gobierno federal. Esto parece coincidir con algunas estimaciones, pues de acuerdo con una investigación de la revista Energía 360, en México se ha desarrollado sólo 12.3 por ciento de instalación del potencial factible en materia de energía renovable.

“En los últimos diez años esta tecnología ha sido olvidada, y por ello existen muy pocos desarrollos tecnológicos en este sentido. Esto me parece grave, porque tanto en hidroeléctrica como en geotermia, México cuenta con tecnología propia; es una lástima que el país haya frenado estos proyectos”, explica Islas Samperio, quien considera que este inexplicable abandono se debe a una disminución considerable de la inversión pública en el sector eléctrico, lo cual ha provocado que la CFE funcione como un “gestionador y supervisor de proyectos más que como un desarrollador”.

Esto permite entender la importancia que en los últimos tiempos ha jugado la iniciativa privada en el desarrollo de diversos proyectos en el sector eléctrico, tal como ocurre hoy en día con los parques eólicos de Oaxaca y otras regiones del país, las cuales difícilmente hubieran podido echarse a andar sin el soporte de diversas empresas productoras de tecnología interesadas en abrirse mercado en México. Si bien este tipo de esquemas podrían acelerar el desarrollo de algunas tecnologías renovables, expertos como Islas Samperio consideran necesario que la CFE se involucre de manera activa en estos proyectos para permitir que México pueda generar su propia tecnología en lugar de depender únicamente del capital extranjero.

Contradicciones de la economía

Algo similar ocurre con la tecnología solar, cuyo uso ha sido limitado al sector residencial y de las telecomunicaciones debido a falta de la inversión pública y otros incentivos fiscales que permitan a México darle un impulso decidido a la energía solar del mismo modo que han hecho países como Alemania o España, lugares en los que ha empezado a desarrollarse un marco regulatorio capaz de fomentar proyectos masivos de autogeneración eléctrica a pequeña escala que permitan un ahorro importante de energía.

En este sentido, algunas investigaciones de la UNAM sostienen que si en México lograran aplicarse incentivos que fomenten la autogeneración de energía por medio de paneles fotovoltaicos con interconexión a la red eléctrica, podría lograrse una reducción considerable en la demanda de energía eléctrica. Una alternativa muy llamativa para usuarios de tipo residencial con un alto consumo de energía que integran lo que se conoce como tarifa DAT (en la cual se eliminan los subsidios) situación que permite a este sector obtener un rápido retorno de inversión.

“Estos usuarios son alrededor de medio millón en todo el país, y si contaran con la información suficiente, podrían instalar paneles fotovoltaicos para generar electricidad, logrando así recuperar su inversión en siete años. Las celdas reducen su consumo eléctrico y además pueden alcanzar nuevamente una tarifa subsidiada. Cuando uno suma estos dos beneficios económicos, este tipo de usuarios puede recuperar su inversión más rápido que cualquier otro tipo de uso residencial”, explica Islas Samperio.

“Hemos hecho algunas estimaciones, y si se desarrollara un programa enfocado específicamente para los usuarios DAT, con información detallada y algunos mecanismos financieros, este sector podría instalar una capacidad eléctrica de hasta dos mil megavatios, un escenario optimista pero muy factible”, sostiene el investigador del CIE.

En la actualidad, el marco regulatorio en materia de energía eléctrica permite que cualquier usuario pueda hacer un cambio en su medidor normal por uno de flujo doble que mida la cantidad de electricidad que entra y sale de la red, permitiendo así que cualquier persona que genere más energía de la que consume pueda utilizar el excedente como una manera de reducir su tarifa eléctrica por medio de un saldo a favor en un banco virtual de energía. Al igual que varias computadoras de pequeña capacidad conectadas en red pueden procesar una cantidad mucho mayor de información que una sola computadora, la participación de los pequeños autoproductores puede generar cantidades importantes de energía sin necesidad de que el gobierno invierta fuertes sumas en la construcción de grandes plantas.

Por ello, uno de los grandes pendientes de la reforma energética aprobada en 2008 sigue siendo generar los estímulos fiscales necesarios para detonar el crecimiento de los proyectos de energía renovable de pequeña escala, tal como reconoce Julio Valle, director general de Investigaciones, Desarrollo Tecnológico y Medio Ambiente de la Sener.

“Necesitamos diseñar un mecanismo que haga financieramente viables los proyectos de pequeña escala. Estamos trabajando con la CFE y la CRE para construir un marco donde se puedan financiar proyectos residenciales e industriales de pequeña escala, pues en el caso de proyectos grandes cuentan con mecanismos suficientes para poder desarrollarse”, explica el funcionario, quien agregó que uno de los mayores problemas para concretar proyectos de este tipo se debe a que en términos generales, los subsidios en el sector energético afectan la explotación del potencial real de las energías renovables.

Para Valle, esto se debe a que los subsidios distorsionan el precio real de la energía y esto lleva a que sea menos atractivo invertir en tecnologías limpias que ayuden a mitigar la dependencia de la red eléctrica. Lo mismo ocurre con los subsidios en los hidrocarburos, los cuales han acentuado todavía más las diferencias de los combustibles fósiles como una opción más viable que las energías renovables en términos de mercado, debido a que desde un punto de vista netamente económico, la selección de los energéticos depende de una visión reduccionista que sólo toma en cuenta los criterios de costo-beneficio.

Esto ocasiona que los precios de los hidrocarburos no reflejen todo el impacto ambiental que conlleva su uso, a pesar de que los efectos de la quema de combustibles fósiles también tienen un valor que no ha podido ser debidamente contabilizado por el sistema económico actual. De ahí que diversos expertos consideren que el cambio climático representa un antecedente lo suficientemente sólido como para revertir viejas costumbres en nuestra forma de concebir la energía.

Más eficiencia, menos demanda

A pesar de los escépticos, las energías renovables han logrado posicionarse en la agenda internacional como una alternativa viable para satisfacer las necesidades de la población mundial, sobre todo, si el despunte de estas tecnologías viene acompañado de una revolución en términos de eficiencia energética que permita reducir la demanda actual. Un escenario bastante realista, según muestran estudios recientes.

De acuerdo con el escenario planteado dentro del Informe de Energía Renovable, publicado por WWF, es muy probable que para el año 2050 la demanda energética del mundo sea menor a la actual, incluso a pesar del crecimiento demográfico, debido al desarrollo tecnológico que se prevé en términos de eficiencia energética, lo cual permitiría aprovechar al máximo la energía proveniente de fuentes limpias. Según el estudio, esto permitiría que para 2050 se reduzca en un 15 por ciento la demanda de energía a escala global.

Desde esta perspectiva, se prevé que para 2050 la energía eólica, solar, la biomasa y la hidroeléctrica se conviertan en las principales fuentes de electricidad, las cuales contarán con el apoyo de fuentes como la geotermia e incluso los biocombustibles, bajo ciertas condiciones. Debido a que los suministros energía eólica y solar son intermitentes, WWF considera que este problema puede solucionarse con el desarrollo de redes eléctricas inteligentes capaces de almacenar y distribuir energía de manera más eficiente.

Aunque el uso de los combustibles fósiles y las nucleoeléctricas seguirán siendo parte importante en el suministro energético del planeta de cara a las próximas dos décadas, se prevé que para 2030 pueda empezar a revertirse esta tendencia gracias a la creciente competitividad de las energías renovables en términos de mercado, con lo cual, el uso del petróleo, carbón y otros combustibles nucleares disminuirá drásticamente hasta llegar a 2050. Una transición cuyo costo sería menor a 2 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) mundial y arrojaría beneficios económicos a partir de 2040.

“El informe busca motivar un debate entre los diferentes sectores para comenzar una planeación costo-beneficio del desarrollo, a gran escala, de las energías renovables existentes como la solar y eólica, así como el desarrollo de nuevas tecnologías como el hidrógeno. También plantea modernizar las capacidad instalada, por ejemplo, de las centrales hidroeléctricas y el uso de salvaguardas ambientales estrictas en el desarrollo de biocombustibles”, afirmó Vanessa Pérez-Cirera, directora del programa de cambio climático de WWF México, quien agregó que el escenario planteado por el informe a escala global podría reproducirse también en países como México, donde 91 por ciento de su energía proviene de combustibles fósiles.

De este modo, existen razones para pensar que la energía renovable deje de ser una utopía para convertirse en el nuevo referente energético. ¿Estamos listos para asumir el reto? Si todo sale acorde a lo previsto, es muy posible que en un futuro quizá no muy lejano los combustibles fósiles y la energía nuclear sólo tengan cabida dentro de los libros de historia.

Energías renovables frente a la nuclear (Terawatts)

Potencial global teórica Técnicamente factible Capacidad instalada
Hidráulica 4.6 1.7 0.9
Biomasa 7-10 5 1.4
Geotermia 12 0.6 0.054
Viento 50 2-4 0.121
Solar 600 60 0.0135
Total renovables 676 70 2.53
Nuclear 17.5 10 0.845

Fuente: CIE UNAM

La geotermia

Hay cinco campos geotérmicos identificados en México, cuatro de las cuales se encuentran bajo explotación con una capacidad total instalada de 958 megawatts (MW), lo que representa 2.1 por ciento de la capacidad eléctrica total del país operada por la Comisión Federal de electricidad (CFE). Actualmente se encuentran en construcción dos unidades a condensación de 25 MW que se instalarán en el campo geotérmico de Los Humeros, y que deberán entrar en operación en 2012 y 2013. A pesar de que México se ubica dentro de los diez primeros países a escala mundial en energía geotérmica, algunos especialistas califican de “inexplicable” el hecho de que el gobierno federal no haya optado por dar un impulso decidido a esta tecnología desde hace varios años.

Potencial: Aunque el potencial técnico y económico de esta tecnología no se ha evaluado a fondo debido a los altos costos de la exploración geotérmica, se estima que las reservas de alta temperatura (aptas para la generación de electricidad) tienen un potencial cercano a los 12 gigawatts (GW). Las reservas de baja temperatura son mucho más cuantiosas, alrededor de 45 GW, lo que implicaría que en determinadas regiones sería posible aprovechar este potencial prácticamente ilimitado para aplicaciones industriales y residenciales.

Centrales geotérmicas en México

Planta Ubicación Capacidad
Cerro Prieto Baja California 720 MW
Los Azufres Michoacán 188 MW
Los Humeros Puebla 40 MW
Las Tres Vírgenes Baja California Sur 10 MW
Cerritos Colorados Jalisco 75 MW

Fuente: Asociación Geotérmica Mexicana

Energía solar

En México, prácticamente todos los sistemas fotovoltaicos se encuentran en comunidades rurales aisladas de la red eléctrica, y muchos de ellos fueron instalados por medio de programas gubernamentales de electrificación rural. Se estima que la capacidad total de estas instalaciones es de 18.5 MW.

Por lo que se refiere a la tecnología de concentración solar, existen planes para la construcción de una instalación de este tipo en Agua Prieta, Sonora, misma que funcionaría en combinación con una central de ciclo combinado de gas natural.

Potencial: Por lo que se refiere a la generación de electricidad en conexión con la red eléctrica, existen nichos de mercado financieramente viables para consumidores residenciales de electricidad de una capacidad de al menos 700 MW.

Hidroeléctricas

En México la capacidad hidroeléctrica instalada es de 11.4 GW, de los cuales, aproximadamente 300 MW corresponden a pequeñas centrales de las empresas públicas, y 90 MW a centrales privadas de autoabastecimiento. La generación es de 27 mil 300 GWh al año. La Prospectiva del Sector Eléctrico contempla la construcción de nuevas centrales hidroeléctricas con una capacidad de mil 224 MW en el transcurso de los próximos diez años.

Potencial: La CFE ha identificado el potencial hidroeléctrico del país en aquellos sitios con una potencia media mayor de 5 MW. Excluyendo las centrales en operación y en planeación, el potencial identificado es de 39 GW. Este potencial es meramente indicativo, pues falta definir la factibilidad técnica, económica, ambiental y social para muchos de estos proyectos. Se cree que por lo menos 25 por ciento de este potencial sea factible.

Biomasa

Las tecnologías tradicionales de biomasa, por su parte, satisfacen 6 por ciento de la demanda primaria de energía en el mundo. En México, el uso tradicional de la leña aporta 3 por ciento de oferta interna y 28 de la energía consumida por el sector residencial en México. Se estima que este combustible es usado por alrededor de una cuarta parte de la población, por medio de fogones tradicionales. Asimismo, el bagazo de caña es, después de la leña, la principal fuente de bioenergía, que se utiliza en ingenios azucareros para la producción de calor y de electricidad para consumo del propio ingenio.

Potencial: El potencial de la bioenergía en México va mucho más allá del limitado aprovechamiento que se hace de ella en la actualidad. Cálculos de la Sener señalan que podrían generarse aproximadamente 50 mil GWh de electricidad al año a partir de madera en pequeñas centrales eléctricas, un monto equivalente a 20 por ciento de la demanda nacional de electricidad.

Oceánica

A pesar de que México cuenta con cerca de 11 mil kilómetros de litorales, este tipo de energía, que engloba a la energía mareomotriz, la energía aprovechable de las olas y la térmica oceánica, es prácticamente inexistente en el país.

Se cree que hay un potencial importante para el uso de estas tecnologías en el Golfo de California, uno de los 40 lugares del mundo con condiciones favorables para la producción de energía mareomotriz, aunque representa problemas de carácter técnico y económico asociados a la alta sismicidad de la zona, además de otros estados como Guerrero, Oaxaca y Chiapas. Sin embargo, hasta la fecha no existe ningún documento que detalle a fondo los alcances de esta fuente de energía en México, y tampoco se encuentra presente en la Estrategia Nacional de Energía desarrollada por el gobierno federal.

Energía eólica

En México existe actualmente una capacidad instalada de 170 MW de energía eólica en operación. La Secretaría de energía (Sener) prevé que para 2013 estarán en operación en México entre 15 y 20 parques eólicos principalmente en Oaxaca, Baja California, Nuevo León y Tamaulipas, con una capacidad de instalación de dos mil 500, luego de los retrasos provocados por la crisis financiera. Entre estos proyectos destacan los parques eólicos de La Venta III y Oaxaca I, con una capacidad de 101 MW y 99 MW, respectivamente.

Potencial: No ha sido evaluado de manera exhaustiva. Sin embargo, evaluaciones del recurso hechas por el Laboratorio Nacional de Energías Renovables de los Estados Unidos ha detectado un potencial importante es Oaxaca, Baja California Sur, las costas de Yucatán y de Quintana Roo y las franjas fronterizas de los estados de Baja California, Sonora y Chihuahua.

Proyecto Capacidad
La Venta I y La Venta II

85 MW

Parques Ecológicos de México

80 MW

Turbina de la CFE en Baja California Sur

0.6 MW

Pequeños aerogeneradores

2 MW

Pequeñas aerobombas

3 M


Acerca de manuelhborbolla

Poeta, filósofo y periodista, egresado de la UNAM. Creo que es posible transformar el mundo a través de la poesía.

Publicado el 10 agosto, 2011 en Reportajes y etiquetado en , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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