Kung fu: el poder del ‘trabajo continuo’

El kung fu es una disciplina oriental basada en las enseñanzas del taoísmo y el budismo, cuyo fundamento consiste en controlar el ‘chi’ (energía interior) a través de la disciplina y las infinitas posibilidades que ofrece el entrenamiento constante. No en balde, el término kun fu proviene de los  ideogramas chinos kung: trabajo, posición o ejercicio; y fu: continuo, de manera correcta, bien hecho, sabio, total.

Es decir, que el kung fu no es en un arte marcial como tal, sino un método de trabajo que permite alcanzar la perfección de cualquier actividad, pues como bien apunta wikipedia, kung fu se define “como una habilidad adquirida a través del tiempo, con esfuerzo dedicación y continuidad. Por este motivo, no es exclusivo de las artes marciales, sino de cualquier actividad que se realice procurando hacerlo de la mejor manera posible”.

Esta habilidad para controlar el cuerpo y la mente a voluntad propia permite hacer cosas dignas de un superhombre, tal como controlar el dolor o aprender a amar, según explica Yan Ming, un monje shaolin ávido de difundir sus conocimientos en el mundo occidental:

De ahí que el objetivo esencial del kung fu sea controlar la mente y el cuerpo en perfecta armonía con el resto del universo, es decir, aprender a controlar esa fuerza cósmica que lo atraviesa todo, esa energía fundamental que se encuentra en todas las cosas y con la que convivimos permanentemente sin siquiera darnos cuenta. Es por ello que esta disciplina, a diferencia de diversas artes marciales enfocadas  en el combate, posee un marcado carácter esotérico, entendiendo por dicho término, como la capacidad que tiene todo ser humano por acceder a lo oculto, al mundo que se revela a través de la experiencia mística que conecta al hombre con lo sagrado, ese principio unificador del universo capaz de darle sentido a la propia existencia y a la totalidad del mundo que nos rodea. Después de todo, el mundo no es sino una proyección de nuestra mente que se materializa a través del cuerpo, esa delgada membrana que divide el adentro y el afuera. Y es ahí donde reside el verdadero poder: en la capacidad de manipular el entorno partiendo de las profundidades más remotas del mundo interno.

Acerca de manuelhborbolla

Poeta, filósofo y periodista, egresado de la UNAM. Creo que es posible transformar el mundo a través de la poesía.

Publicado el 31 octubre, 2011 en Videos y etiquetado en , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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