Miguel Hernández: poeta de la vida, del amor y de la muerte

Un documental sobre el poeta pastor de Orihuela, el más grande cantor que haya parido la lengua castellana. Combatió a dentelladas contra el fascismo desde la trinchera, con el fusil al hombro y cantando en medio de tormentas de plomo. En la cárcel, le ofrecieron liberarlo a cambio de que apoyara al régimen franquista. Nunca vendió su dignidad. La muerte lo reclamó como suyo. El amor lo liberó de su agonía:

“Seré una sola y dilatada herida
hasta que dilatadamente sea
un cadáver de espuma: viento y nada”.

 

Acerca de manuelhborbolla

Poeta, filósofo y periodista, egresado de la UNAM. Creo que es posible transformar el mundo a través de la poesía.

Publicado el 7 febrero, 2012 en Videos y etiquetado en , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 6 comentarios.

  1. En la cuna del hambre
    mi niño estaba.
    Con sangre de cebolla
    se amamantaba.
    Pero tu sangre,
    escarchada de azúcar,
    cebolla y hambre.
    (Miguel Hernández)

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  2. ME SOBRA EL CORAZÓN

    Hoy estoy sin saber yo no sé cómo,

    hoy estoy para penas solamente,

    hoy no tengo amistad,

    hoy sólo tengo ansias

    de arrancarme de cuajo el corazón

    y ponerlo debajo de un zapato.

    – – –

    Hoy reverdece aquella espina seca,

    hoy es día de llantos en mi reino,

    hoy descarga en mi pecho el desaliento

    plomo desalentado.

    – – –

    No puedo con mi estrella.

    Y me busco la muerte por las manos

    mirando con cariño las navajas,

    y recuerdo aquel hacha compañera,

    y pienso en los más altos campanarios

    para un salto mortal serenamente.

    – – –

    Si no fuera ¿por qué?… no sé por qué,

    mi corazón escribiría una postrera carta,

    una carta que llevo allí metida,

    haría un tintero de mi corazón,

    una fuente de sílabas, de adioses y relatos,

    “y ahí te quedas”, al mundo le diría.

    – – –

    Yo naci en mala luna.

    Tengo la pena de una sola pena

    que vale más que toda la alegría.

    – – –

    Un amor me ha dejado con los brazos caídos

    y no puedo tenderlos hacia más.

    ¿No veis mi boca qué desengañada,

    qué inconformes mis ojos?

    – – –

    Cuanto más me contemplo más me aflijo:

    cortar este dolor ¿con qué tijeras?

    – – –

    Ayer, mañana, hoy

    padeciendo por todo

    mi corazón, pecera melancolicca,

    penal de ruiseñores moribundos.

    – – –

    Me sobra corazón.

    – – –

    Hoy descorazonnarme,

    yo el más corazonado de los hombres,

    y por el más, también el más amargo.

    – – –

    No sé por qué, no sé por qué ni cómo

    me perdono la vida cada dia.

    – – –

    Miguel Hernández.

    ¡Qué grande!
    http://lascosasdeunciempies.wordpress.com/2011/12/07/hoy-estoy-sin-saber-yo-no-se-como/

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  3. Con tu permiso, reblog

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  4. jeje sí, no cabe duda que miguel hernández es grande entre los grandes… entre más leo su obra más me sorprende su capacidad de cantarle a la vida… además, siempre he admirado la convicción y el amor tan grande que tenía a la humanidad entera, tan es así, que pagó con su muerte el derecho a la dignidad, mientras otros poetas pseudo revolucionarios organizaban borracheras intelectuales jugando a la revolución desde la comidad de la burguesía…

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