Maldita la hora

La lluvia de neón danza en la pared

y rebota tu fotografía en mi memoria,

y tus palabras esquivas como picahielos,

en mi pecho ronda sedienta la muerte

carmesí, con su velo nocturno y sus

enaguas como rosas abiertas y marchitas,

secando las raíces del habla,

que ciega con su voz mi agonía donde

arde mi tristeza en metal crispado,

aliento fúnebre con vocación homicida

revienta el concreto y brota sangre

de tu silencio y brotan púas de tu boca

masticando mis escombros, noche sin luna,

como piedra, como la oscuridad más plena,

certidumbre idiota de los que esperan,

maldita la hora que me ahogué sobre tu lecho.

::.

Publicado el 16 junio, 2012 en Poemas. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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