El desastre nacional en tiempos de la imposición

Ocurrió todo según lo previsto. El status quo no cedió ni un ápice. El Tribunal Electoral ungió a Enrique Peña Nieto como presidente electo en medio de un remolino de protestas en las calles. Andrés Manuel López Obrador, fiel a su estilo, convocó a manifestaciones para ponerle baches a Peña de aquí a diciembre y tratar de mantenerse vivo políticamente otros seis años. Y mientras tanto, la bola de nieve sigue creciendo. ¿Qué pasará si en lugar de acabar con el narco, como lo prometieron, la violencia se pone aún peor con el reacomodo de los carteles de la droga una vez que el PRI llegue a Los Pinos? El país va a reventar. Con un escenario tan flamable, cualquier chispa puede desencadenar el incendio. La crisis institucional y política que vive México sólo podrá aliviarse con un nuevo pacto social que construya nuevos equilibrios de poder. Generalmente estos acuerdos se plasman en la creación de una nueva Constitución. Para que eso ocurra, se necesitaría un Congreso Constituyente que haga a un lado a los partidos políticos actuales como administradores del orden público. Y tal como se ha documentado a largo de la historia, eso sólo puede lograrse a través de una revolución, ya sea armada o pacífica. México necesita poner en cintura a sus poderes fácticos y refundar sus instituciones, incluyendo a sus partidos políticos tan corporativos y cupulares, mismos que han cerrado sus puertas a la ciudadanía en aras de intereses sectarios. El cambio tendrá que darse por las buenas o por las malas. Cada vez nos acercamos más a la segunda, tomando en cuenta los ríos de armas que llegan desde Estados Unidos, la violencia generada por el libre mercado de la droga, gobiernos débiles producto de su propia ilegitimidad y poderes fácticos de una voracidad insaciable que están dispuestos a hacer de la miseria una epidemia con tal de cumplir sus ambiciosos fines. Debemos estar atentos y entender todo lo que está en juego. Si seguimos esta inercia idiota se producirá mucho sufrimiento. Aún estamos a tiempo de actuar. No podemos permitir que la apatía termine validando a un régimen corrupto. Necesitamos una renovación total. El modelo civilizatorio impulsado los últimos 500 años en occidente ya se agotó. ¿Qué haremos al respecto? Habrá que repensar el futuro desde sus cimientos para construir un nuevo orden social.

Acerca de manuelhborbolla

Poeta, filósofo y periodista, egresado de la UNAM. Creo que es posible transformar el mundo a través de la poesía.

Publicado el 31 agosto, 2012 en Otros desvaríos y etiquetado en , , , , , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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