El común denominador de la impunidad: la ceguera conveniente

Era de esperarse. En un país gobernado por la corrupción todo es posible. El IFE reconoce que se inyectaron al menos 50 millones de pesos a la campaña presidencial de Enrique Peña Nieto a través de tarjetas electrónicas Monex, pero al mismo tiempo no encuentra (o mejor dicho, no quiere encontrar) razones para fundamentar las quejas del PAN y la coalición de las izquierdas conformadas por el PRD-PT-MC. Vaya sorpresa.

El castigo no pasará de una multa de varios millones de pesos, con lo cual, se reafirma que la presidencia de México está a la venta del mejor postor. Poco importa que el cargo se compre con dinero público desviado de los gobiernos estatales para las campañas, recursos provenientes de los monopolios o el crimen organizado. Lo mismo da. Quizá por ello aun desconocemos la procedencia del dinero inyectado a la campaña de Peña a través de empresas fantasma como Inizzio y Grupo Efra.

La inminente expiación de toda culpa al hoy presidente de la República sólo evidencia la ceguera conveniente de las autoridades electorales, entes diseñados para la simulación imbécil y humillante de un Estado democrático que sólo existe en la imaginación perversa de nuestra clase política. Los casos sobran para sostener el dicho. Ahí están los sobornos de Wal-Mart para fortalecer su monopolio. Ahí está la privatización silenciosa e ilegal de Pemex y sus contratos de coinversión con Mexichem. Ahí están los privilegios fiscales para el Dragon Mart de Cancún. Las deudas exorbitantes de gobiernos estatales y municipales marcados por la opacidad de sus finanzas y el robo sistemático como modus vivendi. Las mafias de casinos protegidas por el PAN. Las policías comunitarias en la Costa Chica de Guerrero que buscan mantener con vida a sus pueblos frente a los embates del crimen organizado y la ineptitud de gobiernos que dan fuerza a la hipótesis de México como Estado fallido. El silencio mordaz e interesado de los llamados líderes de opinión, mercaderes de la mentira y el aplauso fácil. Casos actuales con un común denominador: la impunidad.

La clase política intenta vernos la cara de pendejos otra vez, como lo ha hecho antes, exitosamente, lamentablemente. Una vez más, el país atestigua un triunfo electoral marcado por la infamia, la trampa permanente como medio garantizado para acceder al poder. Ahí está también una oposición hecha añicos, avalando la traición que intentan lavar con las dádivas del Pacto por México y las reformas neoliberales que garantizarán a las cúpulas mantener el control del país unos años más. Y mientras tanto, el ominoso letargo de la ciudadanía sigue atrapado en los anhelos de conseguir fama y fortuna a cambio de no mover un dedo. Los aullidos aislados naufragando en la desidia cómplice de los sordos. Otro día de luto para este país moribundo que escupe sangre desde sus entrañas. ::.

Acerca de manuelhborbolla

Poeta, filósofo y periodista, egresado de la UNAM. Creo que es posible transformar el mundo a través de la poesía.

Publicado el 21 enero, 2013 en Otros desvaríos y etiquetado en , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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