Parte de una gran familia: el ser humano y sus ancestros roedores

marsupial.jpg

Pensar que descendemos de un animal insectívoro parecido a una zarigüeya es digno de volarle los sesos a cualquiera. De acuerdo con un variado grupo de científicos, el retrato de este pequeño animal peludo de casi un kilogramo de peso, representa al primer mamífero con placenta, a partir del cual, se desarrolló una amplia gama de especies: elefantes, murciélagos, roedores, felinos, primates. La fotografía de nuestro abuelo representa el reflejo de nuestra especie visto en el espejo de la evolución.

Cuánto tiempo tuvo que pasar, cuántas vidas y cuántas muertes silenciosas se sucedieron durante años, siglos, milenios, eternidades enteras para que llegaramos al punto de escribir sobre nuestros remotos ancestros en una computadora y publicarlo en un blog. Cuántas pequeñas casualidades, cuántas mutaciones, cuántos dolores y cuántas alegrías tuvimos que pasar para que las ramas de la vida encontraran su cauce y permitieran definir nuestra identidad como especie. Y pensar que en esta larga cadena de la vida, todos tuvimos algún tatarabuelo (multiplicado a la n potencia) similar a un hurón, un reptil, un pez, una bacteria.

Pensar que todos los seres vivos en este planeta provenimos de un origen común nos lleva a replantear nuestro lugar en el mundo, como especie, como individuos. Cobrar conciencia de nuestro origen evolutivo es cobrar conciencia de quiénes somos, hacia dónde vamos. Estamos íntimamente conectados con todas las formas de vida en el planeta. Nuestro cuerpo es también un ecosistema complejo construído a partir de una amplia variedad de células que se reproducen y mueren cada segundo de nuestras vidas, sin que nos demos cuenta de ello. Del mismo modo, cada uno de nosotros formamos una minúscula parte de un organismo superior que ni siquiera alcanzamos a concebir. La realidad se rompe para configurarse en múltiples realidades, del mismo modo en que la luz se descompone en todos los colores del arcoiris cuando atraviesa un prisma de cristal.

Pensarnos como parte de un todo conlleva una responsabilidad grande para con todos los organismos con los que compartimos este planeta, una gran familia, con un origen en común. Nuestro destino está ligado al destino de muchas de las especies que actualmente pueblan la Tierra. Una consideración que olvidamos siempre y que deberíamos tener presente en cada acto de nuestras vidas. Acciones que inciden de forma directa en la vida de nuestros primos lejanos.

BBC: Conozca al antepasado del ser humano

Acerca de manuelhborbolla

Poeta, filósofo y periodista, egresado de la UNAM. Creo que es posible transformar el mundo a través de la poesía.

Publicado el 9 febrero, 2013 en Otros desvaríos y etiquetado en , , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: