Temporal de luz y sombra

 

A mi hermano, apasionado de este rítmico vaivén que es la vida

 

Fuimos arrojados a las brasas,

a esta hoguera fratricida que es el mundo,

sin ungüento ni sávila para lamernos

esta quemadura silenciosa

que nos consume por dentro,

cerrando los pulmones y la tráquea,

hasta quedar ciegos

con la sangre que nos brota de los ojos,

tensando cada músculo del cuerpo

para tratar de resistir

el choque letal de los huesos y la carne

explotando en el concreto al saltar del puente,

inocencia derramada en el rastro carmín

que salpica la ventana,

estridente adiós para esta angustia

que se cubre el rostro para mirarse en el espejo,

huyendo de esta soledad perniciosa

que nos persigue empuñando el cuchillo,

listo para hundir su hoja velada en el hígado

y abrirlo de un tajo,

lluvia de amarga bilis resbalando

por el dorso de las piernas,

triturando el aire en la tortura de vivir

con el alma podrida, insatisfecha,

cansada de vomitar el ruido y la furia

que anida en las amígdalas de la noche insomne,

aullando en el filo de su sepulcro,

florido panteón de tumbas profanas,

fiebre negra adherida a mi sangre

supurando en las entrañas de la tierra,

en el borde puntiagudo de un flagelo,

voces que circundan mi memoria sin remitente

para escribir desde el exilio permanente,

desde la impotencia del computador,

la imposibilidad de cualquier escape

en mi delirio de fuga,

la verdad anquilosada se retuerce

en esta fallida puesta en escena

que insisten en llamar realidad,

vocablos disueltos en la ingravidez del tiempo,

la legalidad y su retórica baldía,

aneurismas que se propagan en el miedo

inyectado a través del televisor,

el afán de humillar al otro

para saciar la sed del ego,

suicidio colectivo que se imprime todos los días

en el encabezado de los diarios,

estallido falaz que busca perpetuar

el enfermo ritual de la sumisión

como sustituto del amor,

ideal fétido,

alojado en la base del cerebro

tragado por el cisticerco,

el odio sistemático contra sí mismo

para sobrellevar nuestra colección de fracasos,

it’s the only way my darling!

genitalizar la soledad hasta convertirla en fetiche,

llenarse el corazón con frías piedras de colores,

lamer el piso tentado por la ambición,

sueños derramados hechos lodo,

apego idiota a la destrucción

respirando en el deseo de lo prohibido,

la ruina como autodefinición del presente,

párvula esperanza durmiendo

en el embuste de los mil años,

hierro tatuado en la frente,

sacramento de una exigua fe,

huertos de miseria, estertores del rencor,

vertedero de espinas,

laberinto fonético de tinta indeleble,

no quiero conocer el epitafio del mundo

sin antes haber vivido,

no quiero posar en esta farsa

sino cantarle al amor, a la fresca mañana,

no quiero morir con mi lengua muerta,

quiero romper esta membrana de carne,

besar el murmullo del agua,

despertar de este letargo melancólico

para caminar como el aire,

sobrevolando el precipicio sin detenerme

en el vértigo de la caída,

quiero hilar una madeja de versos fecundos

para que prenda la semilla,

sémola de barro y avena con la que habré

de construir mi propia casa,

asidero de mis sueños tempranos que habrán de renacer

entre escombros de un pasado yerto,

germinará la risa en este par de muñones

y el viento dorado bañará la arboleda,

como embriones de peces floreciendo entre la brea,

luz entrecortada naciendo

en la intermitente lumbre del sol,

agua de eléctrico aliento poblando el cielo

con magros besos,

pasos elocuentes haciendo trillos

en el sendero del vacío,

inexorable destino consagrado en la imaginación de los locos,

habrá que separar el grano para hacer pan

y acorralar el hambre,

celebrar la algarabía del vino,

corazones palpitando en medio de la noche,

en el silencio lunar que impregna los campos

después del amor

y se riega por el mundo en una canción,

como el polen,

abrevando en la feliz agonía de los vivos,

abrazando a la muerte

para envolver este dolor homicida en una gaza,

simiente cósmica madurando el fruto de los días,

el tiempo dilatado se abre desde adentro.

 

::.

Acerca de manuelhborbolla

Poeta, filósofo y periodista, egresado de la UNAM. Creo que es posible transformar el mundo a través de la poesía.

Publicado el 19 mayo, 2013 en Poemas. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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