Onomatopeya industrial

 

Expira la caldera:

humo, fuego, alquitrán,

el perfume carburante

donde se fraguó el herraje

de la noche,

tatuajes de lámina,

la condensación del infierno

es una cámara de gases,

un fierro mestizo con delirio magmático

jugando a ser plastilina,

vidrio soplado,

cubo mineral sin remaches,

quiero barrer el aserrín,

bollar mi badajo para borrar

la cicatriz de mi origen,

esta depresión superficial

de piedra y metal

golpeando el yunque de Hefesto,

escarpado trozo de carne,

quemadura de óxido y tiempo,

vieja verja desvencijada,

herradura con hernias,

veneno frigorífico,

resortes como lijas,

tengo el delirium tremens

de una locomotora

que sueña con descarrilarse,

una soldadura silábica

con la que construyo una

onomatopeya industrial,

la fricción del clavijero,

polvo de lumbre,

el hambre el cautín

y su pomada de mercurio,

quiero fumar un gong lleno de naftalina,

soy un sócket a punto de colapsar

bbbbzzzzzzssssst!!!

soy uno de esos pajaritos cafés sin nombre

haciendo su nido en una selva de cables

y transformadores en llamas,

soy el voltaje trepidatorio

de un grito taladrando el concreto

hay una garra de acero

masticando los escombros de la calle,

lagunas de aceite

convertidas en un arcoiris pétreo

torciendo el agua,

levas arborescentes exudando

flurocarbonos,

plástico derretido,

tripas de fierro triturando azufre

con su acordeón de PVC,

el cloro en los ojos es una ceguera blanca,

sal abrasiva que muerde la mezclilla

y quema las pupilas,

tengo el cráneo prensado,

una motosierra dando vueltas

al pensamiento,

ácaros de charol,

tornillos desdentados,

meteré mi corazón a la licuadora

para vomitar la chatarrización del presente,

entre tarjas que son xilófonos

y luciérnagas Zippo,

quiero exprimir la musicalidad de un periódico

y hacer que las palabras crujan en su tinta,

envueltas en papel,

en la métrica puntual del hule,

soy lámina raspada,

uranio empobrecido por

la quiebra de los bancos,

bolsas de aire palpitando

en la curvatura del cielo,

en la lucha del hombre contra el hombre,

forjada en la supremacía del hierro

y tribus de hojalata,

mariposas de aluminio,

percusión esférica de latón,

ondas que se propagan en la imaginación

como dudas guturales

con sabor a tubería,

escucho la sinfonía del desagüe,

la marcha nupcial del fuego,

veo semáforos que vacilan,

barriles que son calzado,

ventiladores que son rines,

matorrales de escoba,

escobillas que rasguñan el polvo,

hay un ejército tronando los dedos

como palomitas,

hay sarro en las ventanas,

manos de aguarrás,

una carga de gas LP

escondida en mis pulmones,

taquicardia de metal

que pronto dejará de bombear

gas sarín y cortisona.

::.

Acerca de manuelhborbolla

Poeta, filósofo y periodista, egresado de la UNAM. Creo que es posible transformar el mundo a través de la poesía.

Publicado el 4 septiembre, 2013 en Poemas. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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