Absolutamente nada

 

Todo se vuelve pasivo:

pinceladas discretas,

flores que no revientan,

noches lisas como terciopelo.

¿Y luego qué?

Uno se va sintiendo como personaje

en novela de Camus,

como extranjero en su propia tierra,

aburrido de dormir y estar despierto,

aburrido de vivir y estar muerto.

Es el miedo de irse secando por dentro

mientras se alargan los silencios.

La carne ya no tiembla.

Inercia.

Todo es inercia.

Moverse por la pura costumbre.

La sangre bombea a cuentagotas.

Nada se mueve.

El viento esculpe los cerros.

Estática.

Calma.

La siempre bien portada calma,

recatada y somnífera.

Yo quiero arder.

Soy una explosión que se ahoga en pólvora mojada,

una cama de sábanas restiradas y frías,

párpados que caen por gravedad.

Fingir el orgasmo o fingir el olvido, da igual.

Rueda el polvo.

La angustia y la risa dan lo mismo,

siempre lo mismo.

Todo se vuelve reiterativo, lento, cansino.

Las horas avanzan en reversa.

Y no pasa nada.

Absolutamente nada.

::.

Acerca de manuelhborbolla

Poeta, filósofo y periodista, egresado de la UNAM. Creo que es posible transformar el mundo a través de la poesía.

Publicado el 6 noviembre, 2013 en Poemas. Añade a favoritos el enlace permanente. 1 comentario.

  1. Claudia Cea Cruz

    Tú te pareces a mí en algunas cosas…Ah!!…y yo también quería arder.
    Eres genial Manuel

    Me gusta

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