La tristeza reiterada de un país dolorido y ausente

Otro día triste para el negro historial de este apedreado país. Privatización del petróleo, aprobación en lo ‘oscurito’ de una ley para contener la protesta en el DF mientras otros manifiestan su descontento por el alza al costo del metro. El autoritarismo avanza rápido. En poco más de un año, nos jodieron con la reforma laboral para abaratar el despido y acabar con las prestaciones en aras de la dichosa competitividad. Retrocesos en materia de transparencia. Las reformas en telecomunicaciones, la financiera y educativa fueron muy útiles para que el actual régimen le pusiera un ‘estate quieto’ a los poderes fácticos que se fortalecieron durante la docena trágica panista. Leyes que sirven muy bien para reafirmar el control político de un presidencialismo desempolvado con un toque ‘pop’. La reforma política solo servirá a los intereses de la partidocracia que tiene secuestrada al país. Un bipartidismo de derecha de un lado y una izquierda débil y fragmentada del otro. Una reforma fiscal que pretende recaudar más mientras la economía informal crece a ritmo sostenido ante un modelo económico que sigue sin dar resultados 30 años después de su implementación. Lo curioso es que el mismo gobierno lo reconoce, pero no está muy dispuesto a cambiar de rumbo. ¿Por qué? Porque ha sido muy efectivo para amasar fortunas inmensas a costa de precarizar el nivel de vida de las mayorías. Ironías de una transición democrática fallida. No en balde la pérdida de confianza de la ciudadanía en las instituciones mexicanas en casi cualquier encuesta de 2000 a la fecha. La violencia sigue derramándose a lo largo y ancho del país, aunque la cobertura mediática sobre el tema ha disminuido drásticamente. El Estado fallido es más que evidente en entidades como Michoacán, Tamaulipas y los estados colindantes con el llamado ‘triángulo dorado’. Y sin embargo, lo que más me aterra es lo normal que a muchos les parece este desastre. La ceguera voluntaria, comodina y conveniente. Habrá que comprarle un despertador más potente a la siempre aletargada conciencia. Habrá que gritar más fuerte, escribir con mayor agudeza, imaginar con mayor elocuencia para acorralar esta sombría promesa de un futuro inerte. Habrá que acorralar al enemigo, evidenciar sus contradicciones sin ceder a sus chantajes. Habrá que abrazar al enemigo para inflamar su corazón. Unir lo que un día fue separado. Y entonces un nuevo país florecerá entre el estiércol.

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Acerca de manuelhborbolla

Poeta, filósofo y periodista, egresado de la UNAM. Creo que es posible transformar el mundo a través de la poesía.

Publicado el 11 diciembre, 2013 en Política. Añade a favoritos el enlace permanente. Comentarios desactivados en La tristeza reiterada de un país dolorido y ausente.

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