Un reguero de sangre

 
Un reguero de sangre
toca a mi puerta.

Miro por el orificio,
y no le abro.

Grito desde mi ventana
para alertar a los vecinos.

Y no escuchan.

El volumen de la tele está
muy alto.

Son tiempos de
sordera voluntaria y anestesia.

Un reguero de sangre
toca a mi puerta.

Y no le abro.

Permanece callado,
con el cuchillo dispuesto
para mitigar la sed.

Lo escucho atravesar el pasillo
arrastrando sus fúnebres pasos.

Un reguero de sangre
toca el timbre del vecino
para inundar su casa
y pintar sus paredes de rojo.

El adormilado vecino
se aproxima a la puerta.

Un reguero de sangre
le espera.

Ojalá no abra.

::.

Acerca de manuelhborbolla

Poeta, filósofo y periodista, egresado de la UNAM. Creo que es posible transformar el mundo a través de la poesía.

Publicado el 12 febrero, 2014 en Poemas. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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