Disertación en 35mm sobre el drama de vivir para escribir

A veces las cosas ocurren donde menos se espera. Eso es justo lo que me pasó en mi más reciente viaje en autobús, lugar donde suele ser poco común encontrar películas sobre temas literarios. Dos excelentes maneras de abordar el atormentado periplo de todo escritor en busca del texto perfecto para mitigar el dolor de vivir.

Una de las películas en especial, llamó poderosamente mi atención. Pese a pasar prácticamente inadvertida en los festivales y ceremonias de premios, Ruby Sparks (La chica de mis sueños, en español) es sencillamente una obra maestra. La historia gira en torno a un joven escritor con un bloqueo creativo. Su psicoanalista le recomienda describir a la mujer de sus sueños en una hoja de papel para destrabar el nudo emocional que lo mantiene creativo. Luego comienzan a suceder cosas extraordinarias. Los límites entre la ficción y la realidad comienzan a disiparse para convertirse en un espejo de nuestras obsesiones más profundas: el sueño de controlarlo todo, incluso el amor. El resultado es sorprendente. Con actuaciones sólidas (con un brillante Paul Delano en el papel protagónico), una bella fotografía y la dirección de la dupla conformada por Jonathan Dayton y Valerie Faris (quienes saltaron a la fama por Little Miss Sunshine), quizá lo más destacado de la cinta es el inteligente guión escrito por Zoe Kazan, la otra protagonista de la película, quien logra convertir una comedia de humor negro en un drama existencial sobre lo corrosivo que puede llegar a ser escribir la narrativa de nuestras propias vidas cuando se enfrenta a la soledad.

Algo similar ocurre en The Words (traducida en México con el poco creativo título de El Gran Secreto), un escritor sin suerte enfrenta un dilema moral tras plagiar una emotiva novela perdida de un escritor anónimo. La historia, protagonizada por Bradley Cooper, Jeremy Irons y Dennis Quaid, es una travesía por los duros callejones del alma y la manera en que la palabra impresa puede convertirse en un salvavidas emocional, el pretexto ideal para hundirse en el lodo o que el cinismo puede convertirse también en una forma de sobrellevar la culpa. Un drama sobrio que evita hacer una apología cursi sobre la moral. Este es, quizá, el mayor acierto de la mancuerna conformada Brian Klugman –Lee Sternthal (quienes trabajaron juntos en Tron: legacy) a la hora de explorar lo difícil que puede llegar a ser aprender a vivir con las consecuencias de nuestras acciones.

 

Acerca de manuelhborbolla

Poeta, filósofo y periodista, egresado de la UNAM. Creo que es posible transformar el mundo a través de la poesía.

Publicado el 25 marzo, 2014 en Otros desvaríos, Videos y etiquetado en , , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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