Archipiélago

La soledad es una isla,

una prisión con paredes de agua

donde la única posibilidad

es el naufragio,

el aislamiento sistemático,

ese silencio íntimo

que grita en la tormenta.

El agua salada no podrá

saciar esta sed.

Dicen que parezco náufrago

con la barba crecida

y el pellejo adherido a los huesos.

Y es cierto.

Vivir es naufragar,

es mantenerse a flote con el agua

al cuello,

extraviarse en medio

de la nada para convertirse

en un recuerdo de espuma

sobre las olas.

Para sobrevivir a la catástrofe

hay que matarse con vino,

hay que volarse los sesos

periódicamente para enmudecer,

desprenderse de todo

para convertirse en

un eco sordo y sumergido

en la inmensidad del mar.

Somos como un archipiélago,

un cúmulo de soledades

desperdigadas en las salinas aguas

del mar.

::.

Acerca de manuelhborbolla

Poeta, filósofo y periodista, egresado de la UNAM. Creo que es posible transformar el mundo a través de la poesía.

Publicado el 15 abril, 2014 en Poemas. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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