Archivos Mensuales: mayo 2014

Las aves de la muerte

 

Las aves de la muerte
alimentan el fuego del sol
en las puertas gemelas del sueño.

Huelga el agua del río
tatuado en una roja profecía.

No existe animal sin corazón,
sin su enlutada sombra cosida al cuerpo.

El horror del vacío
es el estado en que se percibe
el fin de todas las cosas.

El mar embravecido escupe truenos,
flechas de fuego que se convirtieron
en una lluvia de espinas.

El deseo escampa
en los brazos de la compasión.

La tierra es testigo
de tus ojos cenitales,
sembradores de espanto.

Nubes de amoniaco preñan
el cielo.

Negro pájaro de la muerte,
escribe mi nombre
en el viento
con tus alas negras.

Cuéntame el origen de todas las cosas.

::.

El verso extraviado

 

Solicito recompensa
para encontrar el verso extraviado
que me habita en soledad,
aquel que musité
mientras caminaba bajo la lluvia
sólo para olvidarlo
al doblar la esquina.

¡Oh traicionera memoria!

No sé por qué insistes en ocultar
la belleza ocasional del mundo
en algo tan fugaz
como un recuerdo.

::.

La frontera de Xibalbá

 

Duermes la noche de los
quinientos años,
remando la sangre
emanada del sol,
allá donde el rugir
de los monos saraguato
rompe las nubes
y el canto de la urraca
desgarra la carne.

En la selva habitan demonios
de piel incandescente
y ojos de cenote,
profundos como el silencio
de Xibalbá,
lugar donde muere el tiempo
entre los poros de una piedra,
filoso es el camino
hacia el centro de nosotros mismos,
áspero bosque de estalactitas.

Tus manos son del color de la tierra,
y tu corazón es una ceiba
que se extiende hasta el cielo
y atraviesa el espacio
y roza la luna con
sus ramas galácticas
que abrevan del subsuelo
y echan raíces en lo alto
de la montaña,
allá donde mora el olvido.

::.

Los adictos

 

Todas las personas son adictas a algo. Adictos al sexo, al fracaso, el alcohol, los cigarrillos, los enervantes, el futbol, las relaciones destructivas, la nostalgia, el dinero, la música, el peligro, los libros, el juego, la comida, el internet, los programas de concursos, el placer, la vanidad…

Cualquier cosa, por insignificante que parezca, es útil para la enajenación. Uno se tiene que volver adicto a algo para soportar este hierro caliente de andar desnudo por la vida. Aferrarse al vicio para sostenerse de la última piedra antes de caer por el absurdo abismo de la existencia. Las adicciones sirven para anclarse en la realidad y al mismo tiempo, evadirla. Son una válvula de escape para sobrellevar esta infinita serie de contradicciones. Por eso las adicciones son más fuertes que la razón. O mejor dicho: las adicciones curan los males de la razón.

Las adicciones nos liberan de la enfermedad del pensamiento y su obsesión por ordenarlo todo. Son un atentado al orden y la monotonía. Puede ser destructivo, pero también liberador.

::.

 

Prótesis

Estas manos vacías
nunca estarán llenas.

Querer es un acto inocuo.

Nunca será suficiente
el amor
en esta carretera de soledades,
en el afán de ser nadie.

La adicción al sueño
es el único remedio
para dejar
que el tiempo escurra.

Quisiera hacer un hoyo
en la tierra
para echarme a dormir
y nunca despertar,
irme secando por dentro
lentamente,
día tras día,
noche tras noche.

El mío es un cansancio
emocional
de vivir con el alma mutilada.

Y en las farmacias
no venden prótesis.

::.

La vida es como el futbol

Un video épico y conmovedor sobre el futbol como analogía de la vida. Sería una obra de arte de no ser porque es un anuncio de cocacola. Y ya que seguimos con esto de la propaganda futbolera en la víspera del Mundial Brasil 2014 les dejo este otro anuncio que destaca por la originalidad con la que cuenta la historia de un futbolista y su camino al éxito, en primera persona. Malditos publicistas que le pegan a uno por el lado de la emoción.

 

La crisis financiera de 2008, el gigantesco fraude que seguirá impune

Explorar las causas de la crisis global de 2008 es evidenciar la manera fraudulenta con que opera el sistema financiero global. A pesar de las enormes repercusiones que este suceso para millones de familias en todo el planeta, los responsables siguen generando ganancias de miles de millones de dólares a su favor en total impunidad. La crisis de 2008 fue un negocio gigantesco. Un crimen perfecto donde los culpables solo tuvieron que pagar una módica fianza para ser exonerados por un sistema político corrupto y dependiente de una economía criminal. Esta es la cruda realidad que muestra Charles Ferguson en su película Inside Job, un retrato contundente de cómo opera la mafia más grande del mundo en complicidad con los políticos que manejan el destino de los Estados Unidos y el mundo entero. Así las cosas en la dictadura de Wall Street.

Pincelada

 

Humedecer el pincel
y dejarse ir…
para que la pintura
se derrita lentamente
sobre tu piel,
hasta cubrir cada poro,
cada relieve
de tu cuerpo de madera.

Todos los fuegos al fuego.

Todas mis pulsiones son
viento y ceniza,
son un canto matutino
que brota de la palma
y el grueso zacate
que circunda el estero
bañado por el sol.

Digo que duele cuando duele,
y sonrío por fuera
cuando sonrío por dentro.

Para quien aprende a mirar
en la tiniebla
cada ligera brisa,
cada chasquido
cada zumbido,
cada chorrito de agua
emanando del subsuelo,
cada pasito diminuto
de los insectos
sobre la cerca,
se convierte en la revelación
de algo más grande,
la naturaleza secreta de
todo aquello que se mueve,
todo aquello que respira.

Hay que humedecer el pincel
para llenar cada hueco,
cada pedazo sin luz
que se despliega sobre
este enorme,
azulado y triste lienzo
que es el mundo.

Todos los sollozos
se hicieron canto.

Voy a deconstruir mi rostro
de un brochazo
para redibujarlo al siguiente,
borrar los pliegues
y las espinas de mis entrañas,
reprogramar el destino
y escuchar al corazón
que se mece tranquilo
sobre las ramas de los fresnos.

Voy reinventando tu cuerpo
en cada curva imposible,
en el magnetismo de la sangre
que se colapsa en cada caricia,
cada borde inexplorado por
mis manos derramadas sobre tus caderas,
manos que dibujan de memoria
la orografía de tu pecho
y la densa selva que se oculta
entre tus piernas.

Fuera de los barrotes
de la inmediatez,
el tiempo pareciera otro,
pareciera eterno.

::.

Ingravidez

 

En el vacío la distancia es otra,
es una sensación de extravío,
el mareo que se produce
al dar vueltas sin tener
nada a qué aferrarse.

Desde la soledad del espacio
la Tierra parece un espejo remoto.

A veces hay que desprenderse de uno mismo
para poder vivir.

El sol se vuelve movedizo.
El universo da vueltas.
Todo explota en el más
punzante de los silencios.

Cuando llueven meteoritos
solo queda aflojar el cuerpo,
soltar el aire, cerrar los ojos.

Esperar que todo pase
como tiene que pasar.

A veces uno quiere soltar,
pero no puede, no sabe cómo.

Es como quedar atrapado
en una enorme estructura de metal.

Uno quiere aullar aunque nadie oiga,
aunque las lágrimas
queden suspendidas en soledad.

Ingravidez.

Un retrato íntimo
de lo que significa estar perdido.

A veces sentirse acompañado
es tan vital como el oxígeno.

Y a veces es necesario
desafiar la incertidumbre
con solo un extintor.

Habrá que incendiarse en el trayecto
o disfrutar el paseo.

Atravesar la atmósfera quema.

Soy una brasa que va arrojando pedazos
y habrá de evaporarse al tocar el agua.

Tras la puerta de escape
se oculta la próxima inundación,
el próximo ahogo.

Hay quien toca tierra a rastras
solo para aprender a caminar,
desentumir las piernas
para redescubrir el sendero
paso a paso,
mientras los pies se hunden
en el suelo mojado.

El lodazal sabe a gloria.
Es volver a nacer.

::.

No discuta con idiotas

Un sencillo pero divertido vidio sobre los riesgos que uno corre con tal de ganar una discusión. Un cortometraje cortesía de Birdbox Studio.

 

Melanina, sol y agua: ¿la solución a la crisis energética?

Una fuente de energía limpia, económica y autorrenovable, proveniente del sol y el agua. Aunque pareciera ciencia ficción, existe evidencia sólida que hace pensar que un compuesto químico relativamente simple como lo es la melanina, aquel que da pigmentación a la piel y el cabello humanos, podría inaugurar una nueva era en la producción de energía basada en hidrógeno. En eso consiste la investigación del doctor Arturo Solís Herrera, farmacéutico mexicano oriundo del estado de Aguascalientes, quien realizando investigaciones sobre la ceguera se dio cuenta del potencial fotoeléctrico de la melanina y su capacidad para separar el hidrógeno de la molécula de agua (H2O) y liberar energía durante dicho proceso.

A partir de dicho descubrimiento, el investigador sostiene que los animales realizan un proceso de fotosíntesis que hasta ahora se creía propio de las plantas, con el cual obtenemos energía proveniente del sol y del agua. Algo que, de comprobarse, revolucionaría por completo nuestro conocimiento sobre los organismos heterótrofos. De ahí proviene el polémico término de la “fotosíntesis humana” acuñado por el investigador mexicano, tal como señala en su sitio web.

Por supuesto, llama la atención la poca difusión que una investigación como esta ha tenido entre el ámbito científico tanto nacional como internacional. Algo que genera dudas, sobre todo en lo relacionado con la producción de medicamentos basados en este hallazgo. Sin embargo, los argumentos de los detractores de Solís Herrera no parecen del todo sólidos. Hasta ahora, las críticas más frecuentes a su trabajo se basan en la producción de un medicamento maravilla cuyos resultados carecen de evidencia científica. En ese punto específico, yo también encuentro falta de consistencia científica en las afirmaciones de Solís Herrera. También lo acusan de adjudicarse un descubrimiento que no es suyo, ya que en 2000 se otorgó el Premio Nobel de Química a los investigadores Alan J. Heeger, Alan G. MacDiarmid y Hideki Shirakawa por el descubrimiento y desarrollo de polímeros conductores, entre los cuales se encuentra la melanina.

Más allá de determinar si Solís Herrera es un charlatán o no (lo cual no estoy en condiciones de afirmar o negar dado mi rudimentario conocimiento sobre química), lo cierto es que el solo hecho de generar energía de una manera tan simple me parece suficiente para prestarle atención y empezar a explorar las posibilidades de dicho descubrimiento. Sin embargo, no he podido encontrar críticas serias a lo relacionado con la producción de energía. De hecho, una parte del alumbrado público de la ciudad de Aguascalientes supuestamente funciona con dicha tecnología. Además, algunos trabajos de investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México parecen confirmar los hallazgos de Solís.

De cualquier modo, me parece que el tema arroja posibilidades interesantes que podrían ayudar a desarrollar una nueva manera de entender la bioquímica en los organismos heterótrofos. Desde luego, es normal que un descubrimiento novedoso que rompe con viejos paradigmas genere dudas y descalificaciones. Pero la sola posibilidad de que algo tan simple como la melanina, combinada con agua y luz solar, pueda ayudar a resolver el problema energético que enfrenta la civilización humana, me parece, sin temor a equivocarme, algo fascinante.

El mundo invisible que nos rodea

Para acceder al mundo invisible que nos rodea es necesario abrir los sentidos, manipular el tiempo y el espacio. Nuestro conocimiento sobre la naturaleza es un asunto de percepción. De eso se trata la película Mysteries of the unseen world, dirigida por Louie Schwartzberg y producida por National Geographic. El mundo visto con otros ojos pareciera ser otro. Entender el movimiento es ver el tiempo. De esas películas que lo transportan a uno a otra dimensión.

 

Zanate

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Piketty, el economista que desnudó al capitalismo salvaje del siglo XXI

 

El economista francés Thomas Piketty ha desatado la furia de los neoliberales con el éxito de su libro El capital en el siglo XXI, el cual ha sido comparado con grandes obras de la teoría económica clásica, desde El capital de Marx hasta La riqueza de las naciones, de Adam Smith. Lo más curioso es el entripado que dicho libro desató entre los editores de la revista británica The Economist, uno de los mayores referente ideológicos de la derecha neoliberal a nivel global. ¿La razón? El estudio de Piketty arroja argumentos contundentes (según afirman quienes lo han leído) sobre la manera en que los grandes rendimientos del capital privado terminan por debilitar el crecimiento económico de las naciones en el largo plazo, luego de hacer una revisión exhaustiva con datos de 30 países durante los últimos 30 años. La ecuación es simple: r > g (donde r es igual a rendimiento económico del capital y g es crecimiento económico). Una grieta estructural que, aunada al crecimiento exponencial e insostenible de la desigualdad social, golpea las entrañas del sistema económico vigente. De ahí la enorme molestia que ha generado entre los conservadores. Interesante tema para seguirle la pista.

BBC: Thomas Piketty, la nueva estrella de la economía mundial

The Guardian: The Piketty phenomenon: big picture economics

The Economist: Thomas Piketty’s “Capital”, summarised in four paragraphs

La robaperros


L
a bebé no dejaba de llorar. Ariana lo había intentado todo sin ningún resultado. Hunab miraba atento sin emitir ningún ladrido, contrario a su costumbre de hacer escándalo. La fiebre de dos días atrás había desaparecido pero las secuelas del cansancio seguían pasándole factura. La tomó en sus brazos y la arrulló hasta que finalmente la pequeña se quedó dormida. Ariana se sintió aliviada. Tendió a la bebé sobre la cama y se recostó a su lado. Estaba exhausta. Le bastaron unos cuantos parpadeos para dejarse caer en un profundo sueño. Pasaron varias horas hasta que el sol de la tarde se filtró por las cortinas de la habitación para pegarle en la cara. Despertó lentamente. La bebé comenzaba a moverse. Ariana se levantó de la cama para ir a la cocina y servirse un vaso de agua. Un trago del frío líquido ahuyentó el calor. Notó que Hunab no estaba en la estancia. En el patio tampoco.

“Seguro se salió el cabrón”, pensó. En ocasiones el Hunab aprovechaba cualquier ligera oportunidad para atravesar la reja y salir disparado al parque de dos calles abajo. Se sabía el camino de memoria. Ahí vagaba durante un par de horas oliendo las colas de otros perros hasta que regresaba a casa.

La bebé se despertó. Ariana la tomó en brazos. Salió al portón que daba a la calle y llamó al Hunab con un grito. No hubo respuesta. Un muchacho sentado sobre la banqueta miraba atento.

—¿No has visto a mi perro? Es uno chiquito, bigotón. Un schnauzer.

—Se lo llevó una señora que roba perros— respondió el muchacho, quien aún no alcanzaba la mayoría de edad.

—¿Cómo que se la llevó una señora?— preguntó angustiada.

—Sí, es una señora que sale a robar perros. Vive acá arriba, en La Campana. Hasta es famosa en la colonia.

La Campana es un barrio popular de Monterrey, conocido entre otras cosas por albergar delincuentes. De ahí que sea considerada como una de las llamadas favelas regiomontanas.

Apenas un par de cuadras separaban a la Campana de casa de Ariana. Se sintió mortificada cuando supo que tendría que ir a casa de la señora si quería recuperar a Hunab.

—¿Sabes dónde vive la señora?— preguntó al muchacho, quien por su rostro infantil evidenciaba que aún no cumplía la mayoría de edad.

—Al lado de la estética, casi entrando a La Campana.

“Menos mal”, pensó Ariana. Como su esposo tardaría varias horas en regresar del trabajo, decidió buscar a su perro por cuenta propia. Pidió al muchacho que la acompañara para no ir sola a casa de la señora. El muchacho no parecía muy convencido, pero finalmente aceptó. Con la niña en brazos, ambos emprendieron camino rumbo a las empinadas calles de La Campana. Preguntaron en la estética de al lado si por ahí vivía una señora que robaba perros.

—Sí, es aquí al lado— confirmó una de las trabajadoras de la estética, como si fuera lo más normal del mundo. No sería la primera ni última vez que alguien le preguntaba por la robaperros.

Más que casa, el edificio de al lado parecía una bodega. Todo lucía descuidado. Un portón despintado y lleno de grafitis coronaban la entrada. Ariana llamó a la puerta en un par de ocasiones sin éxito alguno. Notó que la puerta estaba abierta. Sin pensarlo mucho, depositó a la pequeña Lía en brazos del muchacho con cara de asustado y entró con paso decidido a la lóbrega casucha sin ventanas. El lugar estaba particularmente oscuro. “¡Buenas tardes!”, llamó un par de veces, con cierto sigilo. De aquella negrura emergió una silueta. Era la señora. Supo de inmediato que era ella por las ropas harapientas y su enredado pelo canoso, la obligada apariencia de una ladrona de perros. Unos pasos más allá estaba sentado su hijo, un gordo descomunal con cara de pocos amigos. Al otro lado de la habitación yacía lo que parecía ser el cadáver de un perro. Chiquito y bigotón, como el Hunab. El perro apenas respiraba. La impresión hizo que Ariana estuviera a punto de desmayarse.

—Por favor señora, devuélvame a mi perro.

—¿Tu perro? ¿Quién dice que es tuyo?— respondió la vieja con tono sarcástico.

Ariana quiso responder el cuestionamiento pero no supo qué decir. Vio de reojo al Hunab y dio un pequeño paso hacia el frente, intentando hacer un movimiento sorpresivo para correr hacia el perro y salir corriendo. El hijo de la señora se levantó de su asiento. El tatuaje de un tiburón que llevaba en el cuello y la cabeza rapada endurecían aún más la gravedad de su rostro. Pero no fue sino hasta vio el brillo de un cuchillo para carne en la punta de su mano derecha, que Ariana desistió en su intento de llevarse por la fuerza al Hunab. La mujer y su hijo avanzaban lentamente hacia la puerta de entrada. Un grito sordo proveniente del interior de la bodega hizo que Ariana huyera despavorida. De un solo movimiento arrebató a su hija de los brazos del muchacho que esperaba en la fachada del lugar y cruzaron la avenida sin mirar atrás. Poco les importó que un automóvil estuviera a punto de atropellar Ariana con la bebé en brazos. La adrenalina se convirtió en angustia un par de cuadras más abajo. “Pobre Hunab”, pensaba Ariana mientras un par de lágrimas le brotaban de los ojos. Pensó en llamar a la policía, pero sabía que aquello sería inútil. Tampoco quería exponer a su hija a las posibles represalias de la robaperros y su hijo. Se sintió culpable por no poder rescatar al Hunab, quien posiblemente para ese entonces ya estaba muerto.

Al doblar la esquina de su casa, se quedó sin aliento. Una visita sorpresa la aguardaba en la puerta de su casa. Ahí estaba el Hunab, moviendo la cola el muy cabrón, esperando a que alguien le abriera el portón de la entrada. No lo podía creer. Respiró profundamente y se secó las lágrimas. El muchacho observaba incrédulo aquel inesperado encuentro. Ambos se miraron desconcertados. Ariana dedujo que el perro que yacía tendido en aquella bodega, efectivamente, no era el suyo. Los ladridos nerviosos del Hunab los despertaron de aquel extraño trance. El sol se ocultaba en el horizonte cuando el Hunab concluyó su paseo vespertino. No entendía lo que pasaba, pero sabía una cosa: tenía hambre y alguien debía darle de comer.

::.

Pájaros

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El vuelo del zanate

 

Tiembla el viento
en la humedad del zacate
y el tiempo
se hace ligero
en el vuelo del zanate.

Las nubes tiznadas
de melancolía
anuncian la lluvia.

Mi corazón no tiene
impermeabilizante,
está lleno de goteras,
el agua se mete
por las grietas,
hace charcos,
saca chispas,
lo pudre todo.

El mundo es otro
cuando te pienso,
y puedo sentir
la respiración
de los árboles,
transparentes,
como el alma quieta.

Vestigios de ti
preñan el aire.

Será que te recuerdo
anochecida,
con los ojos negros,
entrecortados y vacíos,
tristes como gotas
de rocío sobre la hierba.

Será que en días
como este me llega
de golpe la nostalgia,
y me acuerdo
de cosas que nunca
pasaron.

El aire frío quema
pero también cicatriza,
como un cautín que va
cosiendo los pedazos
al calor del metal.

Se me olvida respirar
cuando te sueño
y se me olvida el habla,
solo siento un hueco
en la garganta,
y ando como ido,
ando como ausente.

Me pregunto
qué cosas serán realmente
aquellas siluetas
proyectadas sobre la niebla,
y me pregunto también
quién es el que duerme
debajo de la máscara.

Los gatos enfurecidos
se muerden la oreja
y se arañan la espalda,
jugando a las escondidas
para inventar el amor
entre los matorrales,
todo sea en nombre
de un amor
que no conocen.

Y me pregunto
qué será de nosotros
cuando el inevitable final
llegue volando por correo.

Te sueño dentro de un sueño
y te disuelves
y te haces humo de pachuli,
y me vuelvo proclive
a los versos tristes,
a beberme tu extravío
y el mío en las cantinas.

Será que tu vestido
se parece tanto
a mi desvelo.

No existen documentos
válidos
para cruzar a salvo
la frontera del sueño
y la poesía,
lugar donde abrevó
la luna.

El fermentado
sueño blanco
del agave
duerme
a orillas del sol.

Me duele la memoria
de tanto recordarte,
me duelen los pulmones
de tanto suspirar.

Evocarte es navegar
sin remo ni timón
por las turbias aguas
de un río subterráneo,
oscuro y callado.

Así descubrí que
tus labios saben
a santa sepultura.

¿Todos mis despertares
fueron en vano?

::.

Veneno dulce

 

Cómo sobrevivir esta
existencia forzada,
este veneno dulce
que es la vida y
su desfile de
ambigüedades,
vaguedades,
nimiedades
y soledades.

Cómo sobrevivir a esta
insuficiencia cardiaca
que asfixia,
esta sistólica adicción al éter
esta diastólica indiferencia a todo
lo que no tiene alma.

Camino entre vidrios
con mis pies
doloridos y rojos,
queriendo esquivar
los fieros colmillos de la rosa.

¿Cómo aferrarse a la vida
sin matarse por dentro?
¿Cómo huir de esta herida
que me acecha mientras duermo?

Soy un forajido en mi propia casa,
un ladrón de luces apagadas
y flores encendidas,
soy un desconocido perdido
en el reflejo cóncavo del espejo.

Bañado en pintura invisible,
las puertas del ropero
se abren,
son cajas de resonancia
para este grito diseminado
que siempre regresa
desde las profundidades
del subsuelo.

::.

Otra tanda de bocetos

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El dragón del bien y del mal

Todas las piedras
son perecederas.

Las estrellas parpadean
en el firmamento
para luego apagarse
en un suspiro.

¿Cuál será mi verdadero nombre?
¿De qué color es el presente?

Sombra de mi alma,
regresa a la oscuridad
a la que perteneces.

Estoy exhausto.

La soledad es
una carga muy pesada.

El dragón,
símbolo de la desolación
del mundo,
es también un presagio
de buena suerte.

Escupe fuego
sobre la aldea y
riega los campos
en época de sequía.

El bien y el mal
engendraron al dragón
de dos cabezas,
que lo mismo reparte
dicha o agonía.

El deseo de vivir
es uno de los tantos rostros
del miedo a la muerte.

Huyo de mí mismo
y no encuentro la salida.

El encierro es
un espectro concebido
en mi mente.

A veces es necesario
descender al inframundo
para darse cuenta,
abrir los ojos y
explorar el dolor desde adentro.

La noche que nubla
mi corazón es pasajera.

Nada dura para siempre.
Ni siquiera la tristeza.

Esta sed de eternidad
no será mi epitafio.

Si he de encontrar
lo eterno algún día,
que sea en la claridad de tus ojos,
en la puesta del sol,
el instante preciso
donde se abren todos
los silencios.

::.

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