El dragón del bien y del mal

Todas las piedras
son perecederas.

Las estrellas parpadean
en el firmamento
para luego apagarse
en un suspiro.

¿Cuál será mi verdadero nombre?
¿De qué color es el presente?

Sombra de mi alma,
regresa a la oscuridad
a la que perteneces.

Estoy exhausto.

La soledad es
una carga muy pesada.

El dragón,
símbolo de la desolación
del mundo,
es también un presagio
de buena suerte.

Escupe fuego
sobre la aldea y
riega los campos
en época de sequía.

El bien y el mal
engendraron al dragón
de dos cabezas,
que lo mismo reparte
dicha o agonía.

El deseo de vivir
es uno de los tantos rostros
del miedo a la muerte.

Huyo de mí mismo
y no encuentro la salida.

El encierro es
un espectro concebido
en mi mente.

A veces es necesario
descender al inframundo
para darse cuenta,
abrir los ojos y
explorar el dolor desde adentro.

La noche que nubla
mi corazón es pasajera.

Nada dura para siempre.
Ni siquiera la tristeza.

Esta sed de eternidad
no será mi epitafio.

Si he de encontrar
lo eterno algún día,
que sea en la claridad de tus ojos,
en la puesta del sol,
el instante preciso
donde se abren todos
los silencios.

::.

Acerca de manuelhborbolla

Poeta, filósofo y periodista, egresado de la UNAM. Creo que es posible transformar el mundo a través de la poesía.

Publicado el 1 mayo, 2014 en Poemas. Añade a favoritos el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. “El deseo de vivir
    es uno de los tantos rostros
    del miedo a la muerte”.

    Me quedo con esto. Saludos desde Guatemala.

    Me gusta

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