La frontera de Xibalbá

 

Duermes la noche de los
quinientos años,
remando la sangre
emanada del sol,
allá donde el rugir
de los monos saraguato
rompe las nubes
y el canto de la urraca
desgarra la carne.

En la selva habitan demonios
de piel incandescente
y ojos de cenote,
profundos como el silencio
de Xibalbá,
lugar donde muere el tiempo
entre los poros de una piedra,
filoso es el camino
hacia el centro de nosotros mismos,
áspero bosque de estalactitas.

Tus manos son del color de la tierra,
y tu corazón es una ceiba
que se extiende hasta el cielo
y atraviesa el espacio
y roza la luna con
sus ramas galácticas
que abrevan del subsuelo
y echan raíces en lo alto
de la montaña,
allá donde mora el olvido.

::.

Acerca de manuelhborbolla

Poeta, filósofo y periodista, egresado de la UNAM. Creo que es posible transformar el mundo a través de la poesía.

Publicado el 30 mayo, 2014 en Poemas. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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