A la sombra fresca del laurel

 

Aquí estoy,
envuelto entre las sábanas
de un pasado forastero
y vuelvo a dormitar
a la sombra fresca del laurel
un día domingo,
para escapar del amargo
dulce de mi soledad garapiñada,
la misma piel que se quema
cuando la miras
desde el fondo
del agujero más recóndito,
hueco furibundo
que se propaga y se hace
agua y se hace lodo,
fosa séptica donde
se vierten todas las penas,
todos los dolores,
sudario de los adioses
donde llovieron mis restos,
el mar de los que nunca fueron,
aguas saladas de resurrección
y mortífera elegía,
quiero morderme la boca
quiero desangrarme lentamente
y vaciarme por dentro
para limpiar mi corazón
a través de la herida primera,
quiero llorar sangre
para tatuarme en el alma
un último grito
con el alma
despellejada en la cruz,
quiero estallar por dentro
con los ojos apagados
y la carne frágil,
las piernas que dudan y tiemblan
cuando intuyen
mi aliento desahuciado
que te persigue sin descanso
hasta el fin del tiempo.

::.

Acerca de manuelhborbolla

Poeta, filósofo y periodista, egresado de la UNAM. Creo que es posible transformar el mundo a través de la poesía.

Publicado el 3 junio, 2014 en Poemas. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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