El trágico fin de la Revolución Mexicana: la muerte del pacto social tras la agonía neoliberal

De un plumazo, el presidente Enrique Peña Nieto firmó el acta de defunción de la Revolución Mexicana. La larga agonía llegó a su fin. La privatización de la industria petrolera acabó con cualquier vestigio de ese proyecto político y cultural derivado del pacto social plasmado en la Constitución de 1917. El mismo proyecto que sentó las bases para el mayor desarrollo en la historia del país entre 1930 y 1976, época en que el mundo hablaba del ‘milagro mexicano’ que permitió construir, entre otras cosas, instituciones fundamentales para el desarrollo del país a lo largo del siglo XX.

Por partida doble, la reforma energética pulverizó los dos grandes triunfos históricos de la Revolución Mexicana: el reparto agrario y la expropiación petrolera. Con la nueva legislación aprobada en el Congreso por el PRI y PAN (junto a sus partidos satélite, PVEM y Panal) establece que el gobierno tendrá facultades para obligar a los propietarios a rentar sus tierras a las empresas privadas para la explotación de hidrocarburos, una actividad considerada como prioritaria para los intereses de la nación, lo cual representa una expropiación disfrazada en la jerga legislativa. El solo argumento expuesto en la Ley de Hidrocarburos es aberrante. En las últimas décadas, las empresas mineras han demostrado hasta el cansancio la manera en que los intereses privados son capaces de pisotear los derechos elementales de las comunidades ante un Estado mexicano incapaz de impartir justicia. Los casos sobran. No en balde, los conflictos sociales derivados provocados por el despojo de los recursos naturales se ha incrementado de manera sustancial en los últimos años, tal como evidencian algunos informes de académicos y organizaciones civiles[1]. De ahí la preocupación externada por organizaciones campesinas en torno a la manera en que los intereses de las trasnacionales energéticas, apoyados por el gobierno mexicano, acentuarán los conflictos sociales que existen hoy en día ante el despojo como política de Estado y la utilización de técnicas extractivas con un alto impacto ambiental y social, tal como ocurre con el proceso de fractura hidráulica utilizado para la explotación del gas shale.[2]

Del otro lado, aún con la reforma energética ya aprobada, quedan muchas dudas del impacto económico que provocará el agujero fiscal de entre 200 mil y 800 mil millones de pesos que dejará la reforma energética en el presupuesto, ya que contrario a lo establecido en la ley, la iniciativa aprobada por el PRI y PAN no cuenta con un estudio prospectivo en materia económica[3]. Una situación que agudizaría las precarias finanzas de estados y municipios de todo el país ante la posible reducción de las participaciones federales como consecuencia de que Pemex comparta la renta petrolera con empresas privadas.

Por supuesto, el asunto de la privatización de la industria energética evidencia el abandono definitivo del PRI al proyecto social que le vio nacer. Aunque esto no es nuevo, ya que desde la década de 1980 la fractura interna del tricolor y las privatizaciones impulsadas tras la adopción del modelo neoliberal evidenciaban el distanciamiento ideológico del partido hegemónico frente al nacionalismo revolucionario que justificaba la existencia del PRI, las reformas estructurales del tricolor apegadas a los intereses de las cúpulas empresariales del país han dado la última estocada a la Revolución Mexicana, luego de que la reforma laboral cancelara los derechos conquistados tras años de luchas como las huelgas de Cananea y Río Blanco.

Hoy no queda nada. Los artículos 3, 27 y 123 de la Constitución, mismos que regulaban la educación, la propiedad de la nación sobre sus recursos naturales y los derechos de los trabajadores, los cuales el PRI presumía pomposamente aún durante el sexenio fúnebre de Carlos Salinas de Gortari y su sucesor Ernesto Zedillo, son letra muerta. Los tres pilares del nacionalismo revolucionario, (el sector obrero, campesino y popular) fueron aniquilados por líderes corruptos y un modelo económico que se ha cansado de evidenciar su inoperancia ante la ineficiente política exportadora y los fallidos tratados de libre comercio que el gobierno mexicano sigue impulsando con todo y sus miserable’s resultados, incluyendo la precarización del salario, el aumento sostenido de la pobreza y las altas tasas de migración hacia los Estados Unidos.

Más allá del rollo ideológico, el PRI pareciera no haberse dado cuenta de las repercusiones que tendrán estas reformas en la vida política del país y el problema de gobernabilidad que se avecina. Esto se debe a que la restauración del modelo autoriario que pretende reinstalar el PRI es directamente proporcional a su incapacidad para constatar que el México de hoy no es el mismo que el México jurásico de la ‘dictadura imperfecta’ acuñada por el escritor peruano Mario Vargas Llosa.

El PRI es incapaz de garantizar la gobernabilidad del país e imponer su mano dura como en antaño por una sencilla razón: la debilidad de las instituciones mexicanas. Las mismas instituciones que el PRI ayudó a desmantelar en aras de un proyecto económico que a lo largo del tiempo ha resultado desastroso en términos macroeconómicos, con una tasa de crecimiento prácticamente nula en tres décadas al comparar el Producto Interno Bruto por habitante.

La diferencia entre el viejo PRI, aquel viejo monstruo del corporativismo clientelar que “robaba pero dejaba robar” y el no tan nuevo PRI de corte neoliberal tras el cisma de los años 80 está en sus bases. Las instituciones con las que contaba el viejo PRI fueron el resultado de ese caos llamado la Revolución Mexicana y el pacto social que se materializó en la Constitución de 1917. Las instituciones con las que cuenta el nuevo PRI son la consecuencia directa del proyecto neoliberal confeccionado en el concejal de Washington, donde irónicamente, uno de los principales objetivos era debilitar al Estado mexicano para cederle el paso al ‘libre mercado’. Y eso fue exactamente lo que sucedió. Los grandes intereses económicos terminaron por devorar a un Estado débil como el mexicano. Sólo así puede entenderse el enorme poder de los cárteles de la droga y los grandes grupos empresariales que han magnificado sus negocios mediante la corrupción promovida desde el gobierno. Fue así como el crimen organizado, el de pistola en mano y cuello blanco, se apoderó del país. La mafia se disputa el mercado mientras el Estado intenta recobrar su papel de intermediario. Eso es lo que dejan entrever reformas como la de telecomunicaciones, donde el gobierno pretende recuperar el poder perdido para posicionarse como mediador en un conflicto de particulares disfrazado de política pública, tal como ocurre con la disputa entre América Móvil y Televisa. Algo similar ocurrió con el gremio magisterial, cuyos liderazgos fueron cobijados durante la docena trágica panista encabezada por Vicente Fox y Felipe Calderón. Es así como a través de medidas autoritarias y antipopulares (de acuerdo con las últimas encuestas de opinión en torno a la reforma energética), el PRI intenta el control que el Estado cedió a los poderes fácticos.

El problema de fondo reside en que la debilidad sistemática de las instituciones que dan sustento al Estado mexicano representa un problema político de grandes dimensiones, ya que esto explica en buena medida, el incremento de la corrupción, la violencia y la criminalidad en todo el país. Mientras el Estado debiera ser el ente encargado de garantizar la convivencia social entre los diferentes grupos, la ineptitud de los aparatos gubernamentales para hacer cumplir la ley, con el objetivo de beneficiar los intereses de las cúpulas empresariales a través de vacíos legales que fomentan la corrupción y el crimen organizado (tal como advierte acertadamente el investigador de la Universidad de Columbia, Edgardo Buscaglia, en su libro Vacíos de poder) ha generado un ambiente de descontento generalizado tras la ruptura del pacto social que daba permitía niveles mínimos de cohesión y convivencia.

Ahora que el proyecto revolucionario ha llegado a su fin, México parece navegar a la deriva. Al no existir un acuerdo social que salvaguarde los intereses de los distintos grupos que conforman ese país llamado México para beneficiar a las cúpulas, terminará por agudizar el descontento social y la violencia que se sigue viviendo a lo largo y ancho del país aunque los medios oficialistas intentan matizar en sus titulares. El saldo de una transición democrática fallida donde las élites mexicanas han logrado sepultar de una vez por todas el proyecto revolucionario para dar paso a una reedición del Porfiriato donde los grandes hacendados serán sustituidos por las trasnacionales petroleras. Son los giros trágicos de la historia en un país desmemoriado, educado para aceptar con resignación e ingenuidad los desplantes despóticos de sus amos y su nostalgia por las asimetrías sociales que provocaron esa insurrección que alguna vez fue la Revolución Mexicana.

::.

__________________________________________________________________________________

[1] Emir Olviares e Israel Rodríguez. En riesgo, grandes extensiones de tierra en 4 estados por cambios en materia energética. La Jornada. http://www.jornada.unam.mx/2014/06/16/politica/006n1pol; También puede consultarse: Andrés Barreda Marín, Diagnóstico Ambiental de México, ANAA, 2009. http://www.afectadosambientales.org/andres-barreda-marin-diagnostico-ambiental-de-mexico-anaa-2009/; José Luis Lezama y Boris Graizbord. Los grandes problemas de México, capítulo IV: Medio Ambiente. Colmex, 2010. http://2010.colmex.mx/16tomos/IV.pdf

[2] Manuel H. Borbolla. Expropiación de tierras, cara oculta de la reforma energética. Agencia Quadratín: http://mexico.quadratin.com.mx/Expropiacion-de-tierras-cara-oculta-de-la-reforma-energetica-I/; Piden campesinos modificar legislación por expropiaciones: http://mexico.quadratin.com.mx/Piden-modificar-legislacion-de-expropiaciones-por-reforma-energetica/

[3] Esto de acuerdo con un estudio de la Universidad Iberoamericana campus Puebla, presentado por la bancada del PT en el Senado en julio de 2014 dentro de la discusión de la reforma energética: http://oaxaca.quadratin.com.mx/Reforma-energetica-dejara-hoyo-fiscal-de-800-mil-mdp-Bartlett/

Acerca de manuelhborbolla

Poeta, filósofo y periodista, egresado de la UNAM. Creo que es posible transformar el mundo a través de la poesía.

Publicado el 11 agosto, 2014 en Política y etiquetado en , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 3 comentarios.

  1. Ya te comenté alguna vez que me gusta seguir la actualidad de México en la medida de lo posible. En este blog, se convierte en un gustazo. No aporto nada al tema, pero es algo que había que decir.

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: