Flor de maguey: la esperanza revolucionaria

Todos los pueblos requieren mitos fundadores para darle cohesión y sentido a su propia narrativa, su propia historia. Todo mito se mantiene en el tiempo a través del ritual, esa recreación mítica de la realidad que se reafirma en el imaginario colectivo. El mito sobre la fundación de México, cuya historia comienza con el llamado a las armas por parte de un clérigo rebelde, está vacío de sentido. ¿Independencia? ¿Libertad?

Un pueblo oprimido por la podredumbre de sus gobernantes y el servilismo complaciente de su gente son incapaces de evocar el espíritu liberador de su propia mitología nacional. Atados de pies ymaguey manos, cercados por la corrupción y la ignominia como sinónimos de progreso, la libertad como anhelo de autorrealización es incompatible con este régimen de vendepatrias alimentado por la ambición y la avaricia.

El relato mítico sobre el origen de México como nación independiente pierde completamente su sentido para convertirse en parafernalia hueca, el símbolo perfecto de la patología esquizofrénica que padece este país de todos contra todos. Todo ritual sin espiritualización se convierte en repetición idiota convertida en instrumento de manipulación. Esta dolorida patria necesita una revolución, es decir, una nueva interpretación de su propio relato. De ahí la importancia que tiene inventar nuevos héroes capaces de revertir estos tiempos de oscuridad y perversión. Yo por mi parte, tan indispuesto a celebrar el cumpleaños mórbido de esta patria en estado mórbido, escribo desde ese dolor íntimo y subterráneo que aflora el día de hoy, en la víspera de un yermo 16 de septiembre, sin renunciar al sueño de una patria libre donde para todos sus habitantes encuentren la posibilidad de realizar sus anhelados sueños.

Hay que fortalecer al espíritu para resistir esta realidad aplastante que nos acecha con el cuchillo siempre dispuesto. Por eso aprovecho días como hoy para soltar la pluma y dejar que las palabras que emanan del alma vayan encontrando su propio cauce para ir confeccionando poco a poco esta nueva narrativa revolucionaria capaz de matar a ese monstruo frívolo y ambicioso que se ha tragado a mi país.

En tiempos aciagos como estos, no hay acto más patriota que el de reconstruir la esperanza entre escombros, la esperanza de que las cosas pueden mejorar para todos si así nos lo proponemos. Materializar ese sueño de libertad requiere una voluntad a prueba de balas. Hay que vencer al monstruo que habita dentro de nosotros para dejar que el corazón eche raíces en la tierra y se eleve hasta el cielo como la flor del maguey. Ese es el sueño vívido que me motiva a seguir remando a contracorriente. Tengo una fe absoluta en que este maguey que regamos día con día, tarde o temprano florecerá. La algarabía tomará las calles para ahuyentar la podredumbre. La risa y el baile recobrarán el sentido extraviado. Es el sueño prohibido de una patria llena de vida.

Acerca de manuelhborbolla

Poeta, filósofo y periodista, egresado de la UNAM. Creo que es posible transformar el mundo a través de la poesía.

Publicado el 15 septiembre, 2014 en Otros desvaríos, Política y etiquetado en , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. Rosa Aguilar

    Buen día, quisiera saber la autoría de la imagen. Saludos

    Me gusta

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