Apuntes sobre la metodología de las ciencias sociales: Weber, Schutz y Giddens

A continuación presento una serie de apuntes sobre la metodología de las ciencias sociales a partir de las lecturas de Max Weber, Alfred Schutz y Anthony Giddens.

sociedad

El método sociológico en Weber

En su libro Ensayos sobre metodología sociológica, el sociólogo alemán Max Weber afirma que cada individuo otorga una significación a hechos concretos de la realidad, a través de sus propias ideas de valor, situación que ayuda a definir un determinado objeto de estudio. De ahí que para Weber, el problema de la objetividad en las ciencias sociales está condicionado por factores subjetivos propios de cada individuo, situación que hace necesario establecer criterios mínimos de validez que ayuden a encontrar las conexiones causales entre los diversos fenómenos que se manifiestan en el ámbito social, reconociendo las limitaciones del saber social incapaz de conocer la totalidad del ente social.

Y aunque Weber reconoce que toda investigación está influenciada por determinados valores culturales, la validez metodológica de todo conocimiento propio de las ciencias sociales debe identificar verdades esenciales que puedan ser validadas en diferentes ámbitos culturales, ya que “una demostración científica metódicamente correcta en el ámbito de las ciencias sociales, si pretende haber alcanzado su fin, tiene que ser reconocida también como correcta por un chino”.[1]

“La ciencia social que queremos promover es una ciencia de la realidad. Queremos comprender la realidad de la vida que nos circunda, y en la cual estamos inmersos, en su especificidad; queremos comprender, por un lado, la conexión y significación cultural de sus manifestaciones individuales en su configuración actual, y, por el otro, las razones por las cuales ha llegado históricamente a ser así-y-no-de-otro-modo”. [2]

En otras palabras, aunque la investigación científica esté delineada a partir de ciertas “premisas subjetivas”, el investigación social debe buscar las conexiones causales que expliquen, de manera lógica y con el mayor grado de objetividad posible, el funcionamiento de los fenómenos sociales.

En términos de Weber: “la verdad científica es lo que pretende valer para todos aquellos que quieren la verdad”.[3]

El sociólogo alemán también critica la manera en que la noción de tipo ideal, es decir una construcción mental idealizada y representativa de un determinado fenómeno social, sea tomada como empíricamente válida por una corriente de pensamiento basada en la lógica y la razón instrumental (como ocurre marcadamente en el marxismo y la noción de Estado), lo cual no significa que esta idealización de lo real sea, efectivamente, sinónimo de realidad social.

“No obstante, la nítida distinción entre la referencia lógica comparativa de la realidad a tipos ideales en sentido lógico y el juicio valorativo acerca de la realidad a partir de ideales constituye un deber elemental del autocontrol científico y el único medio de evitar sorpresas. Un tipo ideal en nuestro sentido es algo por entero indiferente a cualquier juicio valorativo, y nada tiene que ver con una perfección que no sea puramente lógica”, según refiere Weber.[4]

Al reflexionar sobre el carácter científico de la historia, Weber sostiene que la interpretación científica de la misma se realiza a partir de ‘modelos imaginarios’ creados mediante la eliminación de uno o varios de los elementos de la realidad que han existido de hecho, y la construcción conceptual de un curso de los acontecimientos modificado en relación con una o varias condiciones”. Por lo tanto, dice Weber, el primer paso del juicio histórico es un proceso de abstracción que debe desembocar en una “síntesis de la conexión causal efectivamente real”.[5]

Lo que señala Weber en relación al conocimiento científico de la historia, es que la validez de todo saber histórico tiene que ser explicado a partir de argumentos causales que ayuden a dilucidar los factores esenciales que determinaron un determinado curso de la historia, ya que no ahondar en las causas del proceso histórico convertiría a la historia en una simple narración de hechos sin explicación.

De ahí se desprende el concepto de “posibilidad objetiva” a partir del cual Weber pretende construir una especie de posibilidad hipotética que describa otra narrativa posible en relación a determinados acontecimientos históricos. Un concepto que de manera extraña, contrario al resto de la tipología propuesta por Weber, carece del fundamento científico defendido en el resto del libro. Esto, debido a que la posibilidad de que las cosas transcurrieran de tal o cual modo a partir de un hecho histórico, es un problema sumamente complejo como para que el saber científico pueda deducir de manera racional lo que pudo haber pasado si los hechos históricos se hubieran desarrollado de otro modo.

Schutz y el problema de la realidad social

En su libro, El problema de la realidad social, Alfred Schultz sostiene que el conocimeinto científico está basado en los factores que construyen la noción de sentido común mediante la cual los individuos se relacionan con el mundo.

“Todo nuestro conocimiento del mundo, tanto en el sentido común como en el pensamiento científico, supone construcciones, es decir, conjuntos de abstracciones, generalizaciones, formalizaciones e idealizaciones propias del nivel respectivo de organización del pensamiento. En términos estrictos, los hechos puros y simples no existen. Desde un primer momento todo hecho es un hecho extraído de un contexto universal por la actividad de nuestra mente. Por consiguiente, se trata siempre de hechos interpretados, ya sea que se los considere separados de su contexto mediante una abstracción artificial, o bien insertos en él”.[6]

Para Schutz, el pensamiento sociológico es una construcción de segundo orden derivado de la construcción de sentido común. En otras palabras, afirma Schutz, el conocimiento del mundo no es un asunto privado, sino “intersubjetivo o socializado desde el principio”.

“No puedo comprender un objeto cultural sin referirlo a la actividad humana en la cual se origina”.[7]

De este modo, las formas de tipificación sobre las que se construye el sentido común tienen que ver con el punto de vista, tanto espacio-temporal como biográfico-significativa, de acuerdo con los postulados de Schutz.

El sentido común resuelve estos problemas dando por sentado que otro punto de vista desde una posición diferente también puede ser válido y que las diferencias biográficas entre dos individuos que observan un mismo hecho social no son relevantes al momento de construir una explicación lógica sobre dicho fenómeno.

Schutz afirma que mediante el sentido común, las personas crean tipos ideales de comportamiento para establecer vínculos de interacción social con sus semejantes.

Schutz también sostiene que para realizar una interpretación subjetiva del sentido que articula la acción social, el científico social debe construir un modelo capaz de explicar y conectar las motivaciones que originan la acción social, así como el porqué de las mismas, con el fin de establecer pautas mínimas que permitan al observador comprender ese fragmento delimitado de la realidad que constituye su objeto de estudio.

De acuerdo con Schutz, los requisitos para la construcción de dichos modelos son: a) la coherencia lógica; b) la interpretación subjetiva; c) la adecuación de dicha interpretación para mejorar la comprensión.

La construcción de tipos ideales

En su libro Estudios sobre teoría social, Schultz trata de explicar la manera en que las ciencias sociales pueden conocer e interpretar a la sociedad mediante el uso de tipificaciones ideales que ayuden a esclarecer las causas y el sentido de la acción social.

A grandes rasgos, lo que interesa a Schultz es la posibilidad de conocer la realidad social a través de las conexiones que se desprenden de la acción social y sus motivaciones.

Esto resulta fundamental para tratar de explicar la manera en que se construye la noción de sentido dentro de los sistemas sociales, ya que como apunta el autor, “el complejo más simple de sentido en términos del cual una acción es interpretada por el actor son sus motivos”.[8]

Schultz sostiene que, para que puedan ser comprendidos los fenómenos social deben de existir construcciones típico-ideales regidas por los postulados de: 1) significatividad (el problema social crea un marco de referencia y establece límites para la formación de tipos ideales); 2) adecuación (la tipificación debe ser comprendida por el actor); 3) coherencia lógica; 4) compatibilidad (el sistema de tipos ideales debe contener supuestos verificables).

Con el fin de explicar cómo es que agrupamos nuestras experiencias de lo cotidiano a través de construcciones típico–ideales, Schutz propone diferenciar la relación “Nosotros” de la relación “Ellos”. En la relación Nosotros, existe una relación del tipo “yo me experimento a mí mismo a través de usted y usted se experimenta a sí mismo a través de mí”.

Es decir, la relación Nosotros se da a través de una interacción directa, cara a cara, en el que las personas se relacionan de manera intersubjetiva y sin intermediarios, situación que

Del otro lado, la relación “Ellos”, que se despliega en “el mundo de los contemporáneos” involucra tipificaciones indirectas que sirven para establecer una interacción a pesar de no establecer contacto físico. De este modo, las experiencias del otro y mis experiencias forman un nuevo tipo de experiencia común, la de nuestras experiencias, las cuales son reguladas mediante un proceso de racionalización.

De este modo, Schultz trata de demostrar que la noción de mundo está condicionada por estructuras de tipificación que hacen posible establecer un marco de referencia del sentido común a partir del cual, el científico social establece sus propias categorías a la hora de describir las causas de un determinado fenómeno social.

Esto con el fin de anticipar la conducta futura de la acción de otras personas, mediante la imaginación. Esto significa que se debe visualizar el estado de cosas que provocará acciones futuras antes de poder esbozar los pasos específicos de dicha acción, lo cual establece, para Schultz, un nivel mínimo de verificación dentro de las ciencias sociales.

Lo anterior ocurre, por ejemplo, con la interpretación de la historia, la cual tiene la misión de “decidir qué sucesos, acciones y actos comunicativos han de elegirse para la interpretación y reconstrucción de la historia a partir de la realidad social total del pasado”.[9]

El ejemplo de la tipificación de la historia, permite entender la manera en que el conocimiento social solamente es posible a partir de una interpretación racional de la acción, es decir, una interpretación estructurada de los significados que permanentemente modifican el sentido de lo social.

Me parece que la concepción propuesta por Schultz sobre la metodología de las ciencias sociales permite establecer criterios mínimos de fiabilidad y validez del conocimiento social, a través de una serie de construcciones ideales que sirvan como base de la explicación racional que todo científico social debe realizar en torno a un determinado fenómeno.

De esta forma, la acción racional, en el plano del sentido común, es siempre acción dentro de un marco de tipificaciones que ayuden a identificar los motivos, medios, y fines que habrán de dar sentido a la sociedad como el resultado de una serie de interacciones comunicacionales entre los sujetos de un determinado grupo.

Giddens y las nuevas reglas del método sociológico

En su libro Las nuevas reglas del método sociológico, Anthony Giddens hace una revisión de las principales escuelas de la llamada “sociología interpretativa” al exponer sus principales aportaciones y limitaciones conceptuales a la hora de construir un método para las ciencias sociales.

En términos generales, el sociólogo británico explica que desde Weber la sociología busca interpretar al mundo social como un ente poseedor de significado, explicable o inteligible, dependiente del lenguaje y la acción, lo cual hace necesario una teoría de la interpretación (hermenéutica) con el fin de explicar las causas que originan los fenómenos sociales.

En este sentido, Giddens resume las principales limitaciones de las diferentes escuelas de la sociología interpretativa en tres puntos: 1) el esclarecimiento del concepto de acción, junto con las nociones de intención, razón y motivo; 2) las conexiones entre la teoría de la acción y las estructuras institucionales; 3) las dificultades epistemológicas que implica la lógica del método científico-social.

Para Giddens, “la producción de la sociedad es resultado de las destrezas constituyentes activas de sus miembros, pero utiliza recursos y depende de condiciones de los cuales los miembros no tienen noción, o perciben sólo confusamente”, por lo cual, existen tres aspectos a tomar en cuenta dentro de la producción de la interacción social: 1) la producción de significado; 2) la moralidad; 3) las relaciones de poder.

Debido a que la teoría sociológica de Giddens pone un énfasis central en el proceso de estructuración institucional, donde la reproducción juega un papel fundamental, el autor señala que “todas las organizaciones o colectividades constan de sistemas de interacción y pueden ser analizadas como estructuras”. [10]

Giddens retoma algunos planteamientos de Schutz sobre el “sentido común”, para señalar que la sociología busca interpretar un mundo preinterpretado, “donde la creación y reproducción de los marcos de significado es la condición misma de lo que procura analizar, o sea, la conducta humana”.[11] De ahí que exista la necesidad de aplicar una “doble hermenéutica” a la hora de interpretar los fenómenos sociales.

De este modo, Giddens propone cuatro puntos elementales para la construcción de un nuevo marco metodológico para el estudio de lo social Sus principales postulados son:

A) La producción y reproducción de la sociedad

  1. La sociología no se ocupa de un universo preconcebido, sino uno constituido o producido por los procederes activos de los sujetos.
  2. La producción y reproducción social debe ser considerada como una realización de sus miembros y no solo como una serie mecánica de procesos.

B) Los límites de la actividad y los modos en que los procesos de producción y reproducción pueden ser examinados

  1. El dominio de la actividad humana es limitado. Los hombres producen la sociedad pero lo hacen como sujetos históricamente situados, no en condiciones de su propia elección.
  2. Las estructuras no deben conceptualizarse solo como coerciones de la actividad humana, sino también como algo que la permite (dualidad de la estructura).
  3. Los procesos de estructuración implican una interpelación de significado, normas y poder.

C) Los modos en que se observa la vida social

  1. El observador sociológico no puede tornar asequible la vida social como un fenómeno para la observación, independientemente de utilizar su conocimiento sobre la misma a modo de un recurso mediante el cual la constituye como un “tema de investigación”.
  2. La inmersión en una forma de vida es el medio único y necesario por el cual un observador puede generar caracterizaciones. (Esta inmersión no implica que el observador se convierta en un miembro activo de la comunidad que estudia).

D) La formulación de conceptos dentro de los marcos de significado como metalenguajes

  1. Los conceptos sociales obedecen a una doble hermenéutica.
  2. Las tareas primarias del análisis sociológico son: I) la explicación y mediación de hermenéuticas de forma de vida divergentes dentro de los metalenguajes descriptivos de las ciencias sociales. II) La explicación de la producción y reproducción de la sociedad como el resultado logrado por la actividad humana.

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[1] Max Weber, Ensayos sobre metodología sociológica, Amorrortu. Argentina, 1978, página 47.

[2] Ibidem, pag. 61.

[3] Ibidem, pag. 73.

[4] Ibidem pag. 88.

[5] Ibidem, pags. 159-160.

[6] Alfred Schutz. El problema de la realidad social. Amorrortu Editores. Argentina, 1974, páginas 36-37.

[7] Ibidem, pag. 41.

[8] Alfred Schutz. Estudios sobre teoría social. Amorrortu Editores. Argentina, 1974, página 24.

[9] Ibidem, pag. 67.

[10] Anthony Giddens. Las nuevas reglas del método sociológico. Amorrortu Editores. Argentina. 1993, p. 161.

[11] Ibidem, p. 162.

 

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Bibliografía:

GIDDENS, Anthony. Las nuevas reglas del método sociológico. Amorrortu Editores. Argentina, 1993.

SCHUTZ, Alfred. El problema de la realidad social. Amorrortu Editores. Argentina, 1974.

SCHUTZ, Alfred. Estudios sobre teoría social. Amorrortu Editores. Argentina, 1974.

WEBER, Max. Ensayos sobre metodología sociológica, Amorrortu. Argentina, 1978.

Acerca de manuelhborbolla

Poeta, filósofo y periodista, egresado de la UNAM. Creo que es posible transformar el mundo a través de la poesía.

Publicado el 17 septiembre, 2014 en Comunicación y etiquetado en , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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