Poema amoroso para la mujer ausente‏

 

Se desfondó mi corazón
al saber que no estabas.

Luna nueva fermentada en soledad,
hoy vestirás de sombras
en la inmediatez de mis manos.

Quiero perderme para siempre
en la trampa de tu anochecido pelo,
en la desbocada percusión de mi sangre.

Quiero ser la herida donde naufrague tu pubis,
el pretexto de tus dedos,
ese amurallado silencio por donde trepa el sueño.

Quiero explorar todas tus transparencias,
decretar el fin de la fiera noche.

Hoy moriré en la prisión de tus muslos,
caminaré ebrio por los callejones de la memoria,
para ahuyentar esos amores improbables
que duermen bajo mi almohada
en las largas horas
de tu ausencia recurrente
y el ayuno de tu boca.

Tus pechos diurnos son dos soles
derramando miel en la premura del otoño.

El tiempo es una sensación.
No quepo en tu voz.
Sobrevivirte fue morir dos veces.

::.

Acerca de manuelhborbolla

Poeta, filósofo y periodista, egresado de la UNAM. Creo que es posible transformar el mundo a través de la poesía.

Publicado el 5 octubre, 2014 en Poemas. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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