El crimen de convertir a Dios en queso: Ginzburg y la microhistoria

Resulta impresionante la manera en que la vida de un hombre puede describir con tal fidelidad un determinado momento histórico. Esto es precisamente lo que ocurre con el relato biográfico del molinero italiano del siglo XVI, Domenico Scandella, mejor conocido como Menocchio, quien fuera procesado y condenado a la hoguera por la Inquisición.

La fascinante recreación del proceso contra Menocchio, realizada por el historiador Carlo Ginzburg en su libro El queso y los gusanos a partir de fuentes documentales, deja entrever el enorme poder de la Iglesia Católica en una época donde los herejes podían ser quemados vivos por contradecir y mofarse de la ideología religiosa impuesta con tortura, sangre y muerte.

A diferencia de Weber, Ginzburg reconstruye la historia a partir de un caso específico que explora a profundidad para luego contrastarlo con tipos-ideales con el fin de realizar la reconstrucción histórica de la Italia del siglo XVI. Por el contrario, trata de profundizar en los más mínimos detalles que pudieron haber influido en el carácter hereje de Menocchio para plasmar la inquietud que varios hombres mostraban hacia las crueles instituciones eclesiásticas de una época marcada por la reforma protestante y las ideas que fueron construyendo el pensamiento ilustrado que desembocaría en lo que Eric Hobsbawm denominaría “las revoluciones burguesas”.

La particular cosmovisión de Menocchio, donde el caos original era como la leche, Dios era el coágulo que hizo posible el queso y los ángeles eran gusanos que crecían a partir de él, era un crimen imperdonable en los términos de la Inquisición. La obstinación con la que el molinero italiano defendía sus ideas tendría consecuencias fatales. Leer la Biblia “vulgar” y ser influenciado por obras que cuestionaban el papel de la Iglesia como administradora del mundo, tal como ocurrió con el Decamerón escrito por Bocaccio, provocó que el tribunal encargado de juzgar el crimen de Menocchio explorara con gran curiosidad la peculiar y herética visión del mundo que había desarrollado el molinero a partir de las ideas contestatarias de su propio tiempo.

A partir de dicho relato es como Ginzburg va describiendo puntualmente las reglas sobre las que opera ese mundo complejo donde la religión tenía un control casi total de la vida social. La vida de Menocchio es un vívido ejemplo de cómo operaba la Inquisición. Es así que a partir de los detalles más puntuales, se infiere una realidad más amplia. Este es el principio sobre el que opera la microhistoria fundada por Ginzburg, en la cual, se pueden encontrar “verdades” generales a partir de explorar las “verdades” particulares de casos concretos.

En lo personal, me sorprendió la manera en que un proceso judicial es capaz de ir revelando a un personaje tan peculiar como lo fue Menocchio, al mismo tiempo que el propio Ginzburg va entretejiendo la herética vida del molinero con los sucesos históricos que marcaron la Italia del siglo XVI, consiguiendo así una obra sólida que permite acceder de manera concreta y digerible el pensar de una época.

 

Bibliografía:

GINZBURG, Carlos. El queso y los gusanos: el cosmos según un molinero del siglo XVI. Muchnik Editores. España, 1999. Tercera edición.

Acerca de manuelhborbolla

Poeta, filósofo y periodista, egresado de la UNAM. Creo que es posible transformar el mundo a través de la poesía.

Publicado el 13 octubre, 2014 en Otros desvaríos y etiquetado en , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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