No todo fue en vano

No todo fue en vano.

La eternidad puede habitar
en un segundo,
un efímero encuentro,
el resonar de la piel
y la memoria,
un instante tallado
en mármol,
una catarata convertida
en piedra.

Tiembla el deseo de mis manos
en la proximidad de tus piernas.

El destino fraguó la tormenta
perfecta una noche
de nostalgia inútil
y lo que pudo ser.

Las muchas certezas que otorga la costumbre
jamás podrán igualarse
al vehemente placer de lo desconocido.

Irrumpe el canto del jilguero
en la apacible mañana
y las flores se abren como ventanas.

El pulso de mis piernas
es gobernado por tus ojos
que desvisten y devoran por dentro.

Mi tacto hecho de palabras
nunca pudo dejar una marca en tu cuello.

Las ansias de morir al lado tuyo
se desfondaron en el rompeolas.

Hervores nocturnos
que nunca volverán.

El cerrojo de tus piernas
frente al mar
es una constante en mis pesadillas:
la desventura de mis dedos
extraviados en la densa selva
de tu pubis,
pensamientos húmedos,
voces endurecidas a la distancia,
hematomas y versos escupe mi boca
para aterrizar sobre tus pechos.

::.

Acerca de manuelhborbolla

Poeta, filósofo y periodista, egresado de la UNAM. Creo que es posible transformar el mundo a través de la poesía.

Publicado el 29 noviembre, 2014 en Poemas. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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