Aúllame

Aúllame, hiéreme,
árdeme de muerte,
deja que me desangre en tu voz homicida
si nunca habrás de quererme hasta la locura,
ahuyéntame de tus ojos salinos,
ayúdame a olvidar y ser olvido
dime ahora las palabras victimarias
que se ahogaron en tu pecho,
ayúdame a extirpar las raíces de esta soledad tan mía
que abreva siempre en tu recuerdo,
dime si alguna vez estuve vivo
o fue tan solo un espejismo,
miénteme, muérdeme,
dime que este amor imbécil
no murió quemado en el incendio de tu lengua,
en este afán de querer con desesperación.

Soy un forajido huyendo del dolor,
un residuo triste de la sangrienta noche,
cansado de palpitar la angustia
de irme secando por dentro,
en la ausencia de tus ojos morenos
que me miran sin mirarme,
evocando otros amores
devorados por el tiempo y el mar de la ira,
amores subterráneos que emergen
del extravío de tus dedos inquietos
en noches de luna llena.

Arrastrando soledades desde otras vidas
canto a tu monumental hermosura
con la nostalgia enterrada como cuchillo,
y me quedo desnudo, vulnerable,
anhelando la infinita quietud de la muerte
para ahogar en la nada mi dolor de ti.

::.

Acerca de manuelhborbolla

Poeta, filósofo y periodista, egresado de la UNAM. Creo que es posible transformar el mundo a través de la poesía.

Publicado el 27 marzo, 2015 en Poemas. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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