Quiero que me sigas doliendo

Te extraño.

No sé si son más fuertes
mis ganas de tenerte a mi lado
o que dejes de dolerme.

¿Y si dejo que me duelas tantito?

Apenas lo necesario
para marcarte cuando estoy ebrio
y mi corazón se inflama al imaginarte desnuda y susceptible,
empuñando una copa de vino
con sabor a tango y bulerías.

Quiero que me sigas doliendo.

Se me ha hecho vicio.

Soy un adicto de tus labios que cortan,
tu mirada que hiere y desuella,
tus brazos que frenan de tajo mis ganas de besarte.

Quiero que me sigas doliendo.

¿Será el amor o solo enfermedad?

Ya no reconozco mi reflejo
frente al espejo.

No sé lo que veo
cuando miro mis ojos.

Todo lo que pensé era yo
se derrumbó después de ti.

Son tantas las dudas
y tan amargas las certezas.

Intento convencerme
de que la distancia entre los dos
fue lo mejor, pero no lo consigo.

Quiero que me sigas doliendo,
como antes, como ahora, como siempre…
como aquellas veces que me quedaba
un corazón atropellado tras pasarme la noche
acariciándote la espalda.

¿Y si dejo que me duelas otro poquito?

Sólo para saborearme el desamor
en tu corrosivo silencio
y pueda entonces reconocer
mi cuerpo en la ausencia de tu cuerpo,
reconocerme en las pulsiones
que me quitan el hambre y el sueño
como quien se ha quedado dormido
en la más lenta y solitaria tristeza.

¿Y si dejo que me duelas toda la vida?

¿Sería pedirte demasiado?

Si no me dieran celos y no me hirviera la sangre
el mío sería un amor descafeinado,
liviano y fugaz,
tan predispuesto a dejarse arrastrar por el viento.

Pero no.

El mío es un amor pesado y bruto como el hierro,
que sólo sabe cantar a martillazos
en el sofocante calor de las brasas,
un amor necio, loco y torpe,
que germina con el alma en carne viva.

¿Y si dejo que me sigas doliendo otro ratito?

Y me sigo mintiendo para fingir que me quieres,
aunque sea un poquito,
y me invento ficciones para echarle mermelada
a tanta pinche angustia.

Quiero que me sigas doliendo
sólo para saber si sigo vivo.

Quiero que me sigas doliendo
para tenerte conmigo
aunque sea dentro de una herida abierta.

::.

Acerca de manuelhborbolla

Poeta, filósofo y periodista, egresado de la UNAM. Creo que es posible transformar el mundo a través de la poesía.

Publicado el 7 julio, 2015 en Poemas. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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