Archivos Mensuales: agosto 2015

Reencuentro con tu boca

Nuestras bocas
se reencontraron
en un oscuro pasillo,
lejos de la gente,
mientras nos abrazábamos
en las intermitencias
de la noche.

Tu risa dijo todo aquello
que anhelaba oír.

Era como si nunca
hubiéramos partido
en direcciones opuestas.

Tus ojos soñolientos
miraban diferente.

Era como amarte
por primera vez,
sin hacernos daño.

Besarte fue beberme
la eternidad en tu boca.

El eco de tus labios
todavía resuena en mi alma.
::.

Ceniza

Ardió el mundo
entre las llamas
y se hizo ceniza.

Vino la lluvia
a regar las heridas
y brotó la alegría.

::.

Lunáticos

Se comieron la luna a besos.

El tiempo se detuvo
en el último suspiro.

Bajo la claridad de la noche
bailaron al calor de la sangre
una canción escrita entre desvelos
caricias, ansiedad y nostalgias.

Desterrados del mundo,
hallaron refugio en una quimera.

Dos almas solitarias,
atrapadas en el mismo sueño.

Una lluvia de cerezos
cubrió su rostro.

Nada más importa
cuando de amor se trata.
::.

Infinito ocular

Ojos que se abren al infinito.

Ojos que vuelan y suspiran
sólo para regresar a su centro.

Ojos que miran y se cierran,
ventanas que palpitan y resucitan.

Ojos que florecen en la luz,
un parpadeo, una eternidad.
::.

Apuntes sobre ‘Arquetipo e inconsciente colectivo’ de Carl Jung

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Resumen

– La psique preconsciente no está vacía; puesto que lo psíquico es preformado, existen “predisposiciones inconscientes” a las que pertenece toda “fantasía creadora” de la cual se desprenden los arquetipos. Los arquetipos no se difunden por tradición, lenguaje o migración, sino que pueden volver espontáneamente en toda época y lugar sin ser influidos por ninguna transmisión exterior.

– Los arquetipos no están determinados en cuanto a su contenido sino sólo formalmente, y de este modo muy limitado. El arquetipo es un elemento es un elemento formal vacío, una posibilidad a priori de la representación, que corresponden a los instintos Sólo se puede comprobar su existencia en el terreno de lo consciente.)

-“El saber si la estructura psíquica y sus elementos, los arquetipos, se formaron en algún momento es un problema metafísico y al que por lo tanto no debemos dar respuesta. La estructura es lo que siempre se encuentra ya, es decir, es lo que en todos los casos ya estaba, es la precondición”.

-“No se sabe cómo funciona ese inconsciente , pero partiendo de la presunción de que es un sistema psíquico, podemos pensar que probablemente ha de tener todo lo que tiene la conciencia, es decir: percepción, apercepción, memoria, fantasía, voluntad, afecto, sentimiento, reflexión, juicio, etcétera, pero todo esto en forma subliminal”.

-“Existen ciertas condiciones inconscientes colectivas que actúan como reguladoras y propulsores de la actividad creadora de la fantasía y que, al poner al servicio de sus fines el material existente en la conciencia, producen configuraciones correspondientes. Actúan exactamente como motores de los sueños”.

:

Jung sobre el inconsciente colectivo:
– La existencia de estos reguladores inconscientes (dominantes) fundamentan la teoría de Jung sobre el inconsciente colectivo.

-De este modo, los arquetipos regulan y modifican la configuración de los contenidos conscientes, y se comportan como instintos.

-Para Jung, el contenido esencial de todas las mitologías, de todas las religiones y de todos los istmos es de naturaleza arquetípica.

-El arquetipo, como imagen del instinto, es psicológicamente una meta espiritual hacia la cual tiende la naturaleza del hombre; el mar hacia el cual todos los ríos trazan sus sinuosos cauces.

– La conciencia del yo aparece como dependiente de: las condiciones de la conciencia colectiva los arquetipos.


Apuntes

“Un estrato en cierta medida de lo inconsciente es, sin duda, personal. Lo llamamos inconsciente personal. Pero ese estrato descansa sobre otro más profundo que no se origina en la experiencia y la adquisición personal, sino que es innato: lo llamado inconsciente colectivo”. (p.10)

“La existencia psíquica se reconoce sólo por la presencia de contenidos conciencializables (…) Los contenidos de los inconsciente personal son en lo fundamental los llamados complejos de carga afectiva, que forman parte de la intimidad de la vida anímica. En cambio, los contenidos de lo inconsciente colectivo los denominamos arquetipos”. (p.10)

“Por lo tanto, el concepto ‘arquetipo’ sólo indirectamente puede aplicarse a las representaciones colectivas, ya que en verdad designa contenidos psíquicos no sometidos aún a elaboración consciente alguna, y representa entonces un dato psíquico inmediato”. (p.11)

“Lo inconsciente colectivo, como hoy lo llamamos, nunca fue psicológico, puesto que mucho antes de la iglesia católica, ya en tiempos prehistóricos del neolítico, existieron misterios. Nunca le faltaron a la humanidad imágenes poderosas que le dieran protección contra la vida inquietante de las honduras del alma. Siempre fueron expresadas las figuras de lo inconsciente mediante imágenes protectoras y benéficas que permitían expulsar el drama anímico hacia el espacio cósmico-extraanímico”. (p.18)

“Las imágenes arquetípicas son ya a priori tan significativas, que el hombre nunca pregunta qué podrían en rigor significar. Por eso mueren de tanto en tanto los dioses, porque de repente se descubre que no significan nada, que son inutilidades hechas de madera y de piedra, fabricadas por la mano del hombre”. (p.19)

“Lo inconsciente es esa psique que va desde la claridad diurna de una conciencia espiritual y moral hasta ese sistema nervioso denominado simpático desde mucho tiempo atrás. Este sistema que gobierna la percepción y actividad muscular como el sistema cerebro-espinal y por eso no puede controlar el espacio circundante, pero que manienten en cambio el equilibrio vital sin valerse de órganos sensoriales y que siguiendo secretos caminos no sólo nos da noticias sobre la naturaleza íntima de otra vida sino que también provoca en ella un efecto interno. En este sentido es un sistema extremadamente colectivo, es la verdadera base de toda participation mystique”. (p.25)

“Pero apenas nos toca lo inconsciente ya somos inconscientes, pues nos volvemos inconscientes de nosotros mismos. Este es el peligro primordialque el hombre primitivo, que tan cerca está todavía de ese pleroma, conoce instintivamente, y ante el cual siente terror. Su conciencia es todavía insegura y vacilante, es todavía infantil y apenas despunta sobre las aguas primitivas. Fácilmente puede barrerla una ola de lo inconsciente, y ese hombre olvida entonces quién era él y hace cosas en las cuales ya no se reconoce. Por esa causa temen los primitivos las pasiones incontenidas, ya que en ellas desaparece con facilidad la conciencia y puede tener lugar la posesión. De ahí que los esfuerzos de la humanidad se dirijan siempre al fortalecimiento de la conciencia”. (p.28).

“El hombre ha despertado en un mundo que no comprende, y por eso trata de interpretarlo”. (p.38)

“El proceso simbólico es un vivenciar en imagen y de la imagen”. (p.45)

“A mi parecer, es un gran error admitir que el alma del recién nacido es una tabula rasa y afirmar en consecuencia que en ella no hay absolutamente nada. Puesto que el niño llega al mundo con un cerebro predeterminado por la herencia y diferenciado, y por lo tanto también individualizado, no se enfrenta a los estímulos de los sentidos con cualquier disposición sino con una disposición específica, que ya condiciona una selección y configuración peculiar (individual) de la apercepción. Se puede comprobar que estas disposiciones son institntos y preformaciones heredadas. Estas preformaciones son las condiciones a priori y formales, basadas en los instintos, de la apercepción. Su existencia estampa en el mundo del niño y del soñador el sello antropomórfico. Son los arquetipos. Los arquetipos señalan vías determinadas a toda la actividad de la fantasía y producen de ese modo asombrosos paralelos mitológicos, tanto en las creaciones de la fantasía onírica infantil, como en los delirios de esquizofrenia, así como también, aunque en menor medida, en los sueños de los normales y neuróticos. No se trata entonces de representaciones heredadas sino de posibilidades de representaciones”. (p.62)

“Hay un a priori de todas las actividades humanas y ese a priori es la estructura individual de la psique, estructura innata y por eso preconsciente e inconsciente. La psique preconsciente, como por ejemplo la del recién nacido, de ningún modo es una nada vacía, la cual, dadas circunstancias favorables, ha de adquirir todo por el aprendizaje: esa psique es, por lo contrario, una condición previa enormemente complicada y determinada individualmente en extremo, que sólo aparece como nada oscura porque no podemos verla directamente”. (p.72)

“Puesto que todo lo psíquico es preformado, también lo son sus funciones particulares, en especial aquellas que provienen directamente de predisposiciones inconscientes. A ese campo pertenece ante todo la fantasía creadora. En los productos de la fantasía se hacen visibles las ‘imágenes primordiales’ y es aquí donde encuentra su aplicación específica el concepto arquetípico”. (p.73)

“Si alguna parte me toca de estos descubrimientos, esa parte consiste en haber demostrado que los arquetipos no se difunden meramente por la tradición, el lenguaje o la migración, sino que pueden volver a surgir espontáneamente en toda época y lugar sin ser influidos por ninguna transmisión exterior” (p.73). (“Un hombre sin una representación colectiva dominante sería un fenómeno por completo anormal” p.58)

“El arquetipo es un elemento formal en sí vacío, que no es sino una facultas praeformandi, una posibilidad dada a priori de la forma de la representación. No se heredan las representaciones, sino las formas, que desde este punto de vista corresponden exactamente a los institntos, los cuales también están determinados formalmente. Así como es imposible comprobar la existencia de arquetipos en sí, tampoco puede comprobarse la de los instintos en tanto estos no actúen in concreto”. (p.74)

“Todos los símbolos pueden tener un sentido positivo, favorable, o un sentido negativo, nefasto”. (p.75)

“El conflicto produce el fuego de los afectos y emociones, y como todo fuego, también éste tiene dos aspectos: el de la combustión y el de la producción de luz. La emoción es el fuego alqumístico, cuyo calor es lo que hace aparecer todo y cuyo ardor quema todo lo superfluo, y es también, por otro lado, ese momento en el cual es eslabón golpea sobre el pedernal y se produce una chispa: la emoción es la fuente madre de toda conciencialización. Sin emoción no se produce transformación alguna de las tinieblas en la luz y de la inercia en movimiento”. (p. 89-90).

“Todo lo exterior es también interior, se podría decir con Goethe. Sólo que ese ‘interior’, que tanto le gusta al moderno racionalismo derivar de lo ‘exterior’, tiene su propia estructura, que precede como un a priori a toda experiencia consciente”. (p.94)

“La psique es esencialmente conflicto entre el instinto ciego y la voluntad, o sea libertad de elección”. (p.128)

(Para Jung, la manera en que la psique ordena las imágenes arquetípicas son las siguientes:)
“Menciono como características fundamentales la multiplicidad caótica y el orden; la posición de claridad y oscuridad, arriba y abajo, derecha e izquierda; la unificación de los contrarios en un tercero; la cuaternidad (cuadrilátero, cruz), la rotación (círculo, esfera) y finalmente la ordenación radial, por lo general, de acuerdo con un sistema cuaternario”. (p.147)

(Sobre las estructuras del imaginario)
“Existen ciertas condiciones inconscientes colectivas que actúan como reguladores y propulsores de la actividad creadora de la fantasía y que, al poner al servicio de sus fines el material existente en la conciencia, producen configuraciones correspondientes. Actúan exactamente como motores de los sueños, por lo cual la imaginación activa -nombre que he dado a este método- reemplaza hasta cierto grado los sueños. La existencia de estos reguladores inconscientes -que en ciertas ocasiones también he designado como dominantes a causa de su forma funcional- me pareció tan importante que fundé sobre ello mi hipótesis respecto del llamado inconsciente colectivo, impersonal”. (p.149)

(Sobre la dialéctica de la mente)
“La psique consiste en procesos cuya energía puede provenir de la compensación de los más variados opuestos”. (p.151)

(El arquetipo es una proyección simbólica del inconsciente hacia la búsqueda de la realización, el bienestar, y por lo tanto, de la espiritualidad).
“El arquetipo, como imagen del instinto, es psicológicamente una meta espiritual hacia la cual tiende la naturaleza del hombre”. (p.157)

(La valoración del inconsciente en Jung)
En lugar de la medida exacta de cantidades, en la psicología se realiza una determinación aproximada de intensidades, para lo cual se hace uso de la función del sentimiento (valoración). Esta ocupa en la psicología el lugar de la medición en la física. Las intensidades psíquicas y sus graduales diferencias indican la presencia de procesos dotados de carácter cuantitativo, pero inaccesibles a la observación directa y a la medición”. (p.181).

::.

Presentación Power Point sobre el arquetipo de la Madre


Bibliografía

JUNG, Carl Gustav. Arquetipos e inconsciente colectivo. Ediciones Paidós Ibérica. España, 1970.

La lluvia evoca tu boca

Mi sangre llora un corazón
hinchado de amargura,
sediento de mañana.

Sentado en tibia oscuridad
recojo los pedazos de mi alma
perfumada de recuerdos,
dudas y extravío.

Sediento voy hacia tu boca,
ese jardín remoto
donde florecen mis sueños,
subterráneos y errantes,
como el viento
cuando se descuelga de los fresnos
para hacer volar
tu enmarañado pelo.

Sumergido en impaciencia,
te evoca la lluvia y el remanso de la noche,
y me quito la mordaza
para que mi lengua sea el fuego delirante
donde ardan tus miedos
en un violento arrebato
de besos y flores.

Todavía quedan resquicios
de aquel extraño mareo
de ansiedad y laberintos…
y la tristeza ahogada entre la espuma.
::.

Qi Gong: la perfección como consecuencia del trabajo duro

El flujo del qi (“chi”, la energía vital) es uno de los preceptos fundamentales para la práctica del kung fu. Si la vida en el planeta no es más que una manera en que se manifiestan los flujos de energía del universo, esto significa que controlar dichos flujos de energía tienen un potencial bastante grande para la salud de los organismos vivos, tal como ocurre por ejemplo, con la respiración. Y esto es precisamente lo que busca el qi gong: aprender a manipular a nuestro favor la energía del cosmos.

La soledad es también una prenda…

“Supongo que es imposible entrar en la soledad de otro”, dice Paul Auster en su Retrato a un hombre invisible. “Las prendas que vestía eran como una expresión de su soledad, una forma concreta de afirmar su ausencia”, agrega. Dos atinadas maneras de concebir a la soledad como la imposibilidad de ser en el otro, algo que se lleva puesto como una segunda piel.

::.

La ilusión del amor

El amor no es más que una ilusión de la mente para soportar el dolor. Y sin embargo… ¿qué sería de nosotros sin ilusiones? Dejémonos caer en la trampa, como quien vive sumergido en un profundo sueño.

::.

La increíble (y colorida) variedad de frutos exóticos y su misterioso secreto interior

Revisando hoy el sitio web de la BBC, me topé con una nota sobre Soren Nielsen y Victoria Rivera, pareja de fotógrafos y viajeros cuyo proyecto Found Fruit busca retratar las frutas más raras del mundo. Una iniciativa sencilla que nos devuelve la capacidad de asombro con esos pequeños y coloridos placeres que ofrece la naturaleza. Un deleite.

La dignidad de la palabra bajo los escombros

Un pequeño documental y entrevista con el poeta Carlos López, director de Editorial Praxis, que corre el riesgo de quedar sepultada bajo los escombros luego de que la constructora ABEC corrompiera a las autoridades de la delegación Cuauhtémoc para demoler ilegalmente el edificio que alberga a la editorial. Una historia sobre la dignidad de la poesía frente a la ambición de quienes están dispuestos a lo que sea con tal de hacer dinero.

Los comensales

Mientras esperaba mesa, saqué de la mochila mi libro de Paul Auster y comencé a leer. El restaurante estaba lleno. Los comensales no paraban de hablar mientras bebían sus jarras de agua de horchata, como buenos godínez. Cinco alegres oficinistas salieron del local.
—Pasen por favor— dijo un mesero a otras cinco perdonas que esperaban en la calle. —¿Quién de ustedes sigue?— preguntó de pronto, dirigiéndose hacia mí.
—Ella— dije haciendo referencia a una guapa joven que, al igual que yo, esperaba su turno para comer.
El hambre no me hizo perder la paciencia. En ocasiones miraba de reojo a la atractiva mujer. Me llamó la atención que estuviera sola. Era realmente hermosa. El sol de la tarde imprimía unos reflejos dorados en su cabello castaño que caía justo a la altura de su cuello. Tenía la nariz ligeramente redonda, lo cual parecía acentuar su encantadora sonrisa. Llevaba una falda de flores rojas hasta las rodillas y una blusa blanca, ideal para el verano. De vez en cuando sacaba el teléfono del bolso como si estuviera esperando una llamada o algún mensaje. Quizá había quedado de verse con alguien para comer. No le di mayor importancia y continué con la lectura.
—Se va a desocupar una mesa grande. ¿Les importaría compartir mesa?— preguntó el mesero.
—Por mí está bien— respondí.
La mujer asintió suavemente con la cabeza antes de entrar a la abarrotada fonda. Me gustaba comer ahí porque la comida tenía un buen sazón y el trato era amable. Lo único que detestaba era tener que hacer fila cuando los godínez de los edificios aledaños salían en estampida para abarrotar todos los locales de comida. Pero en esta ocasión no me importó en lo más mínimo. Al salir de casa nunca hubiera imaginado que terminaría comiendo con una linda mujer así, de la nada. Nos sentamos junto a la barra. El mesero dejó una jarra con una agua de jamaica artificial y dos juegos de cubiertos enrollados en sus respectivas servilletas. La miré de reojo. Ella sonrió por cortesía. Tomé la jarra de agua y la serví en dos vasos. Estaba dulcísima.
—¿Vienes seguido por aquí?— le pregunté sólo por decir algo.
—No, en realidad estoy aquí de visita y es la primera vez que vengo a este lugar. Me estoy quedando en el departamento de una amiga que vive cerca de aquí, pero trabaja a estas horas. Ella me recomendó el lugar.
Mis sospechas se habían confirmado. Su acento extranjero era inconfundible. O al menos eso creí.
—¿Española, verdad?
—Casi. Barcelonesa—, aclaró tajante, como buena catalana.
—Ya veo. ¿Y qué te parece el DF hasta ahora? ¿Cuánto tiempo llevas aquí?
—Acabo de llegar hace tres días. Hasta ahora no he visto mucho. Sólo el centro de la ciudad y algunos bares de la Condesa.
Ambos ordenamos sopa de brócoli con papas y arroz de segundo tiempo. Ella pidió ensalada de atún y yo tortitas de espinaca. Me contó que estaría sólo unos días en México. Había venido por una cuestión de trabajo pero aprovechó el viaje para tomarse algunos días libres. Era economista y trabajaba para una organización no gubernamental. Estuvo aquí por la realización de un foro sobre cómo acabar con el hambre en el mundo. Y a pesar de que parecía que llevaba una buena vida, daba la impresión de llevar un velo que la atormentaba, algo que la hacía entumecer el rostro esporádicamente para disimular la tristeza.
—Suena interesante tu trabajo. Y sin embargo pareciera que no estás disfrutando la vacación.
—¿Eso parece?— preguntó.
—Sí, al menos esa impresión me da. Disculpa por meterme en lo que no me importa.
—Es curioso que lo digas. Unas semanas antes de venir para acá corté con mi novio. Supongo que todavía se me nota, así que no te preocupes.
Intenté cambiar el curso de la plática para no hacerla sentir mal. Le pregunté por sus pasatiempos, si le gustaba leer y qué tipo de música escuchaba, ese tipo de cosas que ayudan a romper el hielo. Me contó que le apasionaba leer novelas francesas del siglo XIX y que le gustaba escuchar música electrónica. Hablamos un poco de literatura, sobre algunos autores que no conocía. Mientras hablaba y comía, su rostro triste dejaba escapar su bella sonrisa de vez en cuando. Me dió la impresión de que no le resultaba yo del todo desagradable. Pedimos el postre y seguimos conversando durante algunos minutos más antes de pedir la cuenta.
—¿Qué harás hoy?— pregunté como preámbulo de la inminente despedida.
—No sé, cuando mi amiga regrese del trabajo quizá salgamos por una cerveza.
—Conozco un lugar anecdótico para ir a bailar, estilo Méxican kitsch. Podemos ir con tu amiga, si te animas.
—Me encantaría. Deja lo comento con ella y te aviso.
Intercambiamos números de teléfono y cuentas de Facebook. Nos dimos un beso en la mejilla, caminamos un par de cuadras y cada quien tomó su propio rumbo. Camino a casa no dejaba de parecerme algo fantástico el hecho de acabar ligando a una extranjera en una fonda de comida corrida. Llegué a mi casa y me puse a leer un rato, antes de revisar el correo y vagar un par de horas en internet. Mientras perdía el tiempo en no hacer nada, no podía evitar imaginar lo que ocurriría horas más tarde, en caso de que Marta —así se llamaba— y su amiga decidieran ir a bailar salsa para aprovechar el folclórico caos de una ciudad como esta. Llegó la noche y todavía no había señales de Marta. Decidí mandarle un mensaje.
—Hola, cómo vas? Siempre sí se animan a echar el baile o qué rollo?— pregunté.
Pasaron varios minutos de incertidumbre antes de recibir una fría respuesta.
—Hola, mi amiga llegó cansada y no tiene muchas ganas de salir y yo tampoco. Muchas gracias por la invitación. 🙂
—Vale, me parece bien. Pero deberías aprovechar la vacación. Te propongo una cosa, paso por ti y vamos a echar unos tragos nada más para que regreses temprano a casa de tu amiga.
—Bueno, nos vemos en media hora?
Me pasó su dirección. Afortunadamente, la casa de su amiga no estaba tan lejos de mi casa. Al llegar al portón del edificio toqué el timbre.
—Hola, vengo con Marta.
—Un momento— respondió una voz de mujer al otro lado del interfón.
Tras unos minutos, apareció por la puerta. Se veía sonriente y bien vestida, pero sin exagerar su arreglo personal. Vagamos un rato por las calles mientras buscábamos algún bar cercano, hasta que finalmente, aterrizamos en un pub. Conforme íbamos platicando y añadiendo cervezas a la cuenta, la sentí más ligera, cómoda. Se reía con mis bromas estúpidas, luego de contarme un poco sobre el drama con su exnovio. Luego de la media noche pedimos la cuenta y regresamos a casa de su amiga, ebrios y sonrientes. Al cruzar un parque en medio de la oscuridad, la tomé de la mano e intenté besarla. Dobló ligeramente la cabeza como esquivando el golpe pero finalmente cedió. Fue un beso largo, lo suficiente para cambiar el curso de la noche. En lugar de regresar a casa de su amiga fuimos a mi departamento. Apenas cruzamos el umbral de la entrada, le besé el cuello de manera torpe y apresurada mientras nos despojábamos de las ropas. Entramos a mi habitación, se desabotonó la blusa y le quité las pantaletas. Cogimos como desesperados toda la noche hasta que finalmente nos quedamos dormidos unos minutos antes del amanecer, exhaustos, liberados de todas las ataduras. Cuando desperté, ella estaba mirándome fijamente, con los ojos húmedos y sin decir palabra alguna. Le pregunté si todo estaba bien y asintió levemente con la cabeza. “Sí, sólo me da un poco de pena no haber llegado anoche a casa de Judit”, dijo en voz baja. La besé despacio, luego de retirar algunos cabellos que le cubrían parte el rostro. Nos quedamos abrazados varios minutos antes de levantarnos. Esa noche tampoco volvió a casa de Marta. Luego de desayunar pasamos la mayor parte del día recorriendo Chapultepec, hasta que finalmente regresamos a mi departamento. Durante el día, hablamos de lo ocurrido, la manera tan extraña en que dos desconocidos que por azares del destino compartieron mesa en una fonda acabarían acostándose la misma noche. Quién lo diría. Seguro el mesero se sorprendería si supiera de sus dotes de cupido. Al llegar a mi casa, nos besamos una vez más, pero estábamos exhaustos. Nos quedamos profundamente dormidos en el sillón de la sala. A la mañana siguiente la acompañé a casa de su amiga para recoger sus maletas y acompañarla al aeropuerto. La amiga se veía a la vez molesta y sorprendida. A Marta parecía importarle poco. Se despidieron de manera fría y quedaron de mensajearse una vez que Marta llegara a Barcelona. Mientras eso ocurría, hablé por teléfono para conseguir un taxi. Camino al aeropuerto nos quedamos callados, como si no supiéramos qué decirnos. Luego de dos días de locura, la aventura llegaba a su fin. Nos tomamos de la mano, mirándonos en silencio. Documentó su equipaje en la sala de Iberia y la acompañé hasta la terminal de salidas internacionales. Nos besamos por última vez y quedamos de buscarnos para un próximo encuentro cuando yo viajara a Europa o ella regresara a México. Su encantadora sonrisa parecía borrar cualquier rastro de tristeza en su rostro.
Pasamos meses chateando por Facebook, hasta que finalmente, nos quedamos sin nada que decirnos uno al otro. Algunos años después, ella viajó a Cancún con sus amigas para su despedida de soltera. Quedamos de vernos una vez más, antes de que ella terminara casándose con su exnovio, el mismo con el que había roto antes de conocernos. Hice lo posible por viajar a Cancún pero cuando estaba a punto de comprar el boleto de avión, algo me detuvo. Ahora que lo veo en retrospectiva, creo que no me sentía con fuerzas para verla una vez más sabiendo que no pasaría de una simple aventura, como la última vez. Nunca nos volvimos a ver.
::.

Escarmiento

No escarmiento.
Pasan los días y me siguen
dando ganas de regalarte el sol
para que hagas con él
lo que quieras.
::.

Por ahí

Y andas por ahí
queriendo reescribir la historia,
tratando de entender
cómo es que nunca
llegamos a ninguna parte.

No quieres escuchar
tantas podridas verdades.

Te gusta enmudecer
para salirte con la tuya.

Y andas por ahí, preguntándote
si es demasiado tarde
para comenzar de nuevo.

Y andas por ahí,
buscando el amor en otra parte,
cansada de llevar cargando siempre
las mismas soledades.

Y andas por ahí
justificando tu tristeza,
queriendo huir
hasta de tu propia sombra.

Y yo ando por aquí,
con el alma apagada,
atragantado de dolores.
::.

Resquicio

Hubiera querido encontrar
cualquier resquicio
de la levedad del cielo,
celebrar los pequeños
placeres de la vida
antes que tus labios partieran.
::.

Rabia

Era como deshojar la tiniebla
adherida a mis entrañas.

La piel de la noche transpiraba
el escozor de la debilidad humana.

Me abrí el alma con un abrelatas,
cortando por igual el hierro y la soberbia.

El aire tóxico devoraba mis pulmones.

Llevaba puesta la lumbre del sol,
la ira de quien ha perdido todo.

Ruge el silencio.

Quiero gritar, quiero morder, quiero matar
con palabras llenas de dolor.

La rabia crece y me rebasa, me asfixia,
como una luz sofocada bajo mis escombros.
::.

Lamento

Navegué tus ríos de agua dulce
sin decir lo que sentía,
aniquilado en la frontera de tus piernas,
ese hinchado averno de placeres prohibidos.

He muerto por ti todos los días
sin que te dieras cuenta
o siquiera te importe.

Sólo lamento que no estuvieras
a la altura de los apasionados
versos que inspiraste.
::.

Medusa

Anoche fui raptado por Medusa.

Y me quedé ciego
para no verla a los ojos
cuando tenga que decirle la verdad.
::.

Drama teatral

Somos habitados por ficciones.

Confundimos rostros y máscaras,
personas y personajes,
paisaje y escenografía.

En el teatro de la vida
no hay que tomarse nada
demasiado en serio,
demasiado a la ligera.

Vivir es saber improvisar.
::.

Computación cuántica: la relación oculta entre materia, energía e información

Un video alucinante donde se explican las relaciones entre materia, energía e información, en palabras del físico y pionero de la computación cuántica, Seth Lloyd, quien explica cómo es que en la actualidad es posible almacenar información en electrones, lo cual abre posibilidades inmensas en cuanto a las posibilidades de cómputo se refiere. Algo que sobrepasa las capacidades de cómputo del cerebro humano, pero no su sofisticación. “No conozco ninguna computadora que sea feliz”, asegura Lloyd.

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