Archivos Mensuales: octubre 2015

Luchador

Luchador

Guitarra

Guitarra

Fantasmas

Todos tenemos nuestra
propia manera
de lidiar con los fantasmas.

A veces hay que llorarles,
a veces enfrentarlos,
jugar con ellos, reír con ellos,
pero jamás ignorarlos
o tratar de sepultarlos
en irrevocable silencio.

Ahí viven los fantasmas
dentro de uno,
adheridos a la quietud del sueño
como un sigiloso felino
al acecho de su presa
en la mortífera noche.

Hay que aprender a domarlos
para que no lastimen,
aprender a manipular el fuego
para no acabar quemado
en el incendio del aire.

Hay que aturdir a los fantasmas
con varias copas de vino,
emborracharlos con versos
y canciones,
despojarlos del tridente
para que puedan flotar livianos
como un aroma de hierba mojada
en la pesadez del insomnio.

Hay que dejarlos hablar,
para que nos cuenten las historias
que habíamos olvidado,
invocarlos desde su dilatada ausencia
para sentirnos acompañados,
aunque sea un instante,
como si nunca hubieran partido.
::.

No tiene caso hablar de amor

¿Sabes tú lo difícil que fue encontrarte,
como para rendirme ahora?

¿Siquiera te imaginas lo mucho
que esperé que aparecieras en mi vida
o lo mucho que te soñé despierto
incluso antes de conocerte?

Por eso me desespera que nunca me creas
cuando te hablo de amor,
que me quieras nomás a ratitos,
que no me dejes ser tu acompañante
en esta larga travesía de soledades.

El cerebro me ordena que huya,
que me aleje de ti para no acabar
quemado en el incendio del amor,
marcado de por vida
con la cicatriz de tu recuerdo,
y es entonces que mi corazón
palpita con más fuerza
para salir victorioso en la batalla
y regresar a ti, siempre a ti,
como quien se ha sumergido
en la humedad de un sueño transparente
lleno de flores y lagartos.

Supongo que lo mismo te pasa a ti,
en esos breves y esporádicos momentos
en me amas y frenas de repente
para no acabar estampada en la pared
junto a este pinche loco celoso y volcánico
que te ama con vehemencia y desmesura,
y puedas entonces dormir tranquila
sin exponer a tu niña, tu dulce razón de vivir,
a los muchos peligros que implica
amar y ser amada con el corazón desbordado,
sin paracaídas o red de protección.

Anhelas que alguien se enamore de tu alma,
pero yo que vivo embelesado en la luz
que emanas desde adentro
como un secreto manantial de agua clara,
apenas y me miras,
apenas y te acuerdas de mi
en aquellas largas noches
de ansiedad y luna llena,
apenas existo para ti, tan desconfiada,
tan temerosa de que te vuelvan
a lastimar como yo mismo te he lastimado
más de una vez
haciéndome daño yo también,
delirando en la fiebre
de tu amor no correspondido,
en tu encanto de mujer y madre,
tierna y amorosa, fatal y compulsiva,
llena de arrebatos como quien
se ha bebido la vida entera
de un solo sorbo, igual que yo.

Será que nos parecemos tanto
en aquello que llevamos clavado dentro…
::.

Galería de fotos por Europa Central

Una muestra de las muchas fotografías que salieron en el último viaje por Europa Central, como parte del Premio Alemán de Periodismo Walter Reuter 2014. La galería completa puede consultarse en mi página de Flickr.

Máscara triste

Yo conozco casos tristes en que el drama existencial es usado como máscara para tratar de ocultar la insoportable frivolidad.

He visto gente llorar con los ojos vacíos sólo para fingir el dolor con el que habrán de justificar su insaciable sed de melancolía.

Y así van por la vida, escupiendo soledades, tratando de esconder la oquedad de su alma en el reflejo de la carne.

Yo conozco a esa gente disfrazada de tristeza, que recita versos sólo para atraer incautos a su mortífera trampa de amapolas y ricina.

Yo conozco muy bien a esa gente que se llena la boca de besos y mentiras, palabras llenas de nicotina y un amargo sabor a corazón defraudado.

Y así he visto yo caer mujeres de la luna, evocando viejos amores en el último trago de vino y la lluvia indiferente que me mira a través de la ventana.
::.

Huellas

A veces las imágenes que creemos indelebles
son más efímeras de lo que pensamos.

Se borran como las huellas de la arena en el mar
y no queda más que un rumor de agua salada.
::.

No sería el invierno

No sería el invierno
derramado sobre tus ojos.

Apenas una infusión
de quebrantos y desamor,
la que me diste a beber
aquella tarde gris.

Tu hermoso cuerpo:
tan lleno de apariencia,
vacío de todo.

La noche se subleva
contra el hastío y la soledad.

Perdámonos entre los viñedos
para refundar al hombre y la mujer
en la embriaguez de la carne.
::.

Be lost

You need to be lost
once and again
in an old city,
diving in the age
of the dryest feelings
with people who dissapear
in the middle of the red night,
drinking bloody memories
in the darkness of a beer.

I need to feel your distance
to speak your secret language.

Tell me what exist
behind the borderline
of desire,
what kind of impossible dreams
can be real across the blue sky
of your lips.

Sometimes is better shut up
to listen the wind
and forget how the pain feels.

I have become an expert
to love the wrong girl.

The rythm of my heart
burst in the loud of a silent word,
between the beauty and the wildness
of your sad eyes.
::.

Madonna

Bajo las olas, el amor,
la quietud de la noche
besando tus pechos,
y tu cuerpo vulnerable,
respirando soledades
que remiten a otro tiempo.

Duermes en lo profundo del mar,
desnuda y susceptible,
con tu cabello revuelto
echando raíces entre las sábanas,
extraviada de recuerdos
que van del corazón a la boca.

La noche espesa
se hunde entre la arena,
y la algarabía de tu cuerpo
va exhumando la muerte
de mis entrañas:
un grito prematuro ardiendo
de ansiedad y de placer.
::.

K

Atrapado entre archiveros,
en el continuo martilleo del corazón
perfumado con veneno de mujer,
vuelve la pesadilla de un traje vacío
que nos persigue para ocultar
nuestra desnudez,
las teclas de una oxidada máquina de escribir
golpean la cabeza como con un taladro,
los teléfonos sobre la pared
suenan noche y día sin respuesta
en este laberinto de papeles absurdos,
formatos, sellos, cifras,
documentos interminables,
cerros de papeles sobre el escritorio…

La angustia de ser un pinche número,
formado como una pieza
de la voraz maquinaria burocrática
que nos aniquila y nos aplasta
mientras seguimos despiertos, resistiendo,
con las manos alzadas
dando vueltas sin descanso,
manos que solo saben despedirse
de rostros indiferentes…
Mi sombra se proyecta en las nubes,
el mismo lugar donde se levanta el castillo,
a lo lejos,
entre ríos de escaleras
derrumbadas por el tiempo…

Es el lento camino hacia ninguna parte
contemplando paisajes de colores muertos,
ojos callados, negros y profundos,
así fue la agonía del señor K,
arrojado a la crueldad del mundo
y su yugo paterno sin chaleco antibalas,
atado a la eterna frustración
de enseñar los dientes
y no saber morder…

Somos tanta gente varada
en el mismo extravío de sentirse insecto.

Es el miedo de caer y caer
sin tocar el suelo,
ventanas que se cierran
y acorralan,
prisioneros que gritan entre
paredes que se encogen
en la tiranía del odiado trabajo,
la remunerada condena
de sentirse solo,
la triste lluvia que nunca cesa,
lejos de los rostros vacíos
que circulan por calles empedradas,
lejos del cálido abrazo de la mujer amada,
lejos como quien se mira al espejo
y no ve nada,
como quien mira por la rendija
de una promesa incumplida,
en la agonía de quien siempre espera.
::.

El idioma de las flores

A veces se me calienta
el alma
y todo pareciera tener sentido,
por más difuso,
por más ambiguo,
por más extraño
que suene al momento
de escribir estas líneas.

El mundo se convlusiona,
hace una pausa,
levanta el vuelo…
corre a toda prisa
en esta diáfana ilusión
de los corazones rotos,
esta emboscada de
sueños a la deriva,
sueños que despiertan
de su larga travesía
a la luz de las velas,
como si los fantasmas
que habitaron alguna vez
el cautiverio de mi angustia
se desataran la lengua
y gritaran de alegría
en el aromático idioma
de las flores.
::.

Allegro en blanco y azul

Fui arrojado lejos,
a una fantasía sin fondo,
una de esas noches en que
uno quisiera que cada instante
se alargara la vida entera.

Era comerse el corazón
en el más íntimo silencio,
empapado de recuerdos,
un temblor del alma
en la vibración de las cuerdas,
arrastrándome siglos arriba
al origen de toda encrucijada.

Era como decir:
yo también lo he sentido.
::.

El oso maloso y su banda de rufianes

El oso maloso y su banda de rufianes

Otoño en Praga

El otoño se viste de rojo y amarillo,
y se desnudan los árboles llenos de nostalgia,
con sus hojas sedientas y tristes.

Una tarde de rayos dorados
desciende desde un viento helado
oculto entre los bosques de Praga.

Las flores se hunden en el suelo:
quieren sentir el frío del mundo
antes de nacer y llenar los campos de alegría.

Hay que adentrarse en el misterio,
palpar la sutil belleza de lo desconocido,
beberse la mañana sobre el lienzo.

Impávido de verdades,
se me inundan los ojos
en la asimetría de las pasiones humanas
escritas con sangre en papel pergamino.

Hoy siento que un sueño imposible
palpita en mis adentros.

En estas latitudes,
los perros ladran lumbre
y los arbustos sonríen en tonos cálidos.

Soy arrastrado por ríos de palabras,
ángeles caídos de una nube,
mujeres de cabello dorado
con el pecho descubierto,
vírgenes dulces masturbándose
dentro de un templo
para alabar a un Dios muerto.

Siglos de silencio
consumados en la hoguera
alimentan la suave blancura
de una hermosa muchacha
jugando a ser diosa
entre castillos, laberintos y tumbas.
::.

Privilegiados

En cada cultura,
en cada rincón de la tierra,
el tiempo transcurre
a diferente velocidad,
a veces violento y caótico,
a veces estático, sereno.

Pero todas las culturas,
de todos los países
y todos los tiempos,
guardan algo en común:
la eternidad será siempre
el privilegio de los héroes.
::.

El mundo suspira

Bajo tus jardines
el mundo suspira.

Como tus ojos
cuando callan.

Como tu ausencia
deshojando soledades.
::.

A %d blogueros les gusta esto: