Otoño en Praga

El otoño se viste de rojo y amarillo,
y se desnudan los árboles llenos de nostalgia,
con sus hojas sedientas y tristes.

Una tarde de rayos dorados
desciende desde un viento helado
oculto entre los bosques de Praga.

Las flores se hunden en el suelo:
quieren sentir el frío del mundo
antes de nacer y llenar los campos de alegría.

Hay que adentrarse en el misterio,
palpar la sutil belleza de lo desconocido,
beberse la mañana sobre el lienzo.

Impávido de verdades,
se me inundan los ojos
en la asimetría de las pasiones humanas
escritas con sangre en papel pergamino.

Hoy siento que un sueño imposible
palpita en mis adentros.

En estas latitudes,
los perros ladran lumbre
y los arbustos sonríen en tonos cálidos.

Soy arrastrado por ríos de palabras,
ángeles caídos de una nube,
mujeres de cabello dorado
con el pecho descubierto,
vírgenes dulces masturbándose
dentro de un templo
para alabar a un Dios muerto.

Siglos de silencio
consumados en la hoguera
alimentan la suave blancura
de una hermosa muchacha
jugando a ser diosa
entre castillos, laberintos y tumbas.
::.

Acerca de manuelhborbolla

Poeta, filósofo y periodista, egresado de la UNAM. Creo que es posible transformar el mundo a través de la poesía.

Publicado el 17 octubre, 2015 en Poemas. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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