Fantasmas

Todos tenemos nuestra
propia manera
de lidiar con los fantasmas.

A veces hay que llorarles,
a veces enfrentarlos,
jugar con ellos, reír con ellos,
pero jamás ignorarlos
o tratar de sepultarlos
en irrevocable silencio.

Ahí viven los fantasmas
dentro de uno,
adheridos a la quietud del sueño
como un sigiloso felino
al acecho de su presa
en la mortífera noche.

Hay que aprender a domarlos
para que no lastimen,
aprender a manipular el fuego
para no acabar quemado
en el incendio del aire.

Hay que aturdir a los fantasmas
con varias copas de vino,
emborracharlos con versos
y canciones,
despojarlos del tridente
para que puedan flotar livianos
como un aroma de hierba mojada
en la pesadez del insomnio.

Hay que dejarlos hablar,
para que nos cuenten las historias
que habíamos olvidado,
invocarlos desde su dilatada ausencia
para sentirnos acompañados,
aunque sea un instante,
como si nunca hubieran partido.
::.

Acerca de manuelhborbolla

Poeta, filósofo y periodista, egresado de la UNAM. Creo que es posible transformar el mundo a través de la poesía.

Publicado el 31 octubre, 2015 en Poemas. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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