El hombre arborescente

Sabía que su muerte estaba próxima. Lo sentía desde hace unos días, luego de que la fatiga profunda lo tiró en cama. A sus noventa y ocho años de edad, Tomás Alvarado se veía mucho más joven de lo que realmente era. Algo que él solía atribuirle al buen humor que le caracterizaba, el mismo que logró sacarlo adelante en los momentos más apremiantes de su vida. Miró hacia atrás, escarbando en las profundidades de la memoria, recordando aquellos lejanos días de juventud donde el mundo parecía abrirse de maneras insospechadas para él. Se sintió feliz de haber logrado todo lo que se propuso en la vida. Orgulloso de sus estrepitosos fracasos, no se quedó con las ganas de intentar lo imposible, aunque le dijeran loco. Ahora que se aproximaba el fin, se sentía tranquilo. Supo que era el momento de partir y dejar todo atrás. Un último deseo impregnó su corazón. Tomás Alvarado desenterró un sueño de la infancia y lo escribió en un pedazo de papel que se encontraba sobre el buró junto a su cama. Observó con enorme gozo a una pareja de colibríes que se detuvo frente a la ventana de su recámara. Sintió que su cuerpo se hacía ligero. Esbozó una tenue sonrisa y se echó a dormir.

Tendrían que pasar algunas horas para que la hija de Tomás se percatara del repentino fallecimiento de su padre. Rebeca se limpió los ojos rojos llenos de lágrimas y miró por la ventana. Se secó los ojos hinchados de tanto llorar y marcó el teléfono para comunicarle la noticia a sus hermanos. Don Tomás fue enterrado en su rancho, como siempre había querido. Con el paso del tiempo, la vida arrojó un aguacate sobre su tumba. La lluvia se encargó de forjar el milagro. Las raíces se hundían en la tierra al tiempo que el anciano despertaba de su letargo. Tomás Alvarado cumplió así su último anhelo antes de morir, su sueño de reencarnar y convertirse en árbol.

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Acerca de manuelhborbolla

Poeta, filósofo y periodista, egresado de la UNAM. Creo que es posible transformar el mundo a través de la poesía.

Publicado el 4 noviembre, 2015 en Cuentos y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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