Archivos Mensuales: enero 2016

Rolas viejecitas que apenas voy descubriendo

En los últimos días me he topado con algunas rolas geniales de hace unos ayeres, que no conocía o hacía mucho que no escuchaba. Rolas tranquis para pasar una tarde soleada en estas jornadas de frío invernal. La música, ese placer exquisito de estar vivo.

La noche dolorida se escribió en mi sueño

Soñé que descendía
de un paracaídas,
y alunizaba de pronto en la pradera
y su blanco rumor de nieve.

Había que cantarle a la noche
que germinaba en mi interior,
la noche asesina
y su infusión de sangre oscura
que brotaba del misterio y la memoria,
como quien se ha roto por dentro.

La noche astillada
es un tanque de gasolina
enamorada de un incendio,
es un bosque ardiendo
entre ciervos espantados
y la tibia soledad del exilio.

Y es entonces que
apareces esporádica,
como arrancada de mi propia carne,
como una lumbre vehemente
que se entierra en la levedad del sueño.

El cielo es una galería
de esperanzas que se hacen humo
y se hacen aire mientras duermo
en la intimidad
de la fría montaña,
ese vertedero de espinas
donde habremos de cubrir
nuestra desnudez con retazos
de un alma desgarrada
por el fiero zarpazo del tigre.

Soy un astronauta
explorando un planeta remoto,
colmado de yermas caricias
y tumbas de anónima muerte
impregnadas de silencio.

Es la noche dolorosa
que me mira sin saberlo,
la noche que me observa fugitiva
desde el cautiverio de la nada
y sus campos de lavanda
arrullados en el viento,
como quien persigue una quimera,
como quien se ha quedado solo.

Yo sé muy bien que de tus huesos
brotaba el tiempo adormilado,
oh tibia noche que respiras
el aire seco de mi pecho,
eres la canción
que se desenreda
de la crin violeta de un caballo
y sus cascos pasajeros resonando
en el árido camino,
una elegía fluorescente
floreciendo en la abigarrada conciencia,
cantos primitivos que me hablan
de la edad temprana,
de cuando éramos niños
inventando monstruos para
sobrellevar esta ausencia terrestre
que nos devora sin saberlo,
esta fiebre de anhelos
salpicados de excremento
y el amargo aroma del almizcle,
anhelos que se evaporan
en el suceder de las hojas de los árboles
que se pintan de amarillo
para desprenderse
de la transparencia del cielo
y besar la tierra.

Mi alma es hoy un mausoleo a donde
llegan todas las cartas sin remitente
ni sellos postales,
todas las cartas celebrando
la demencia epistolar de los enamorados
que pueblan el mundo,
con su corazón caliente y abatido
en el dolor de una guerra inútil,
un grito de mil cadáveres amarillos
varados en la más profunda indiferencia
de su amada,
gente dispuesta a beber azufre
y arrancarse la boca
antes que volver
a morir de sed y desamor
en las intermitencias de la noche.
::.

Anaerobio

Yo no dependo del aire,
respiro poesía.

Por eso me resulta tan
asfixiante tu silencio.

Mi aliento son las palabras
que vagaban por el viento.

Hablar es rozar las
vibraciones del aire,
poner el alma a la intemperie
en cada verso, cada suspiro,
reverberaciones
de lo que llevamos dentro.

::.

La ciencia de la cachondería

Un divertido documental para televisión en el que se realizan varios experimentos para descubrir los muchos misterios de la cachondería humana. No dejan de sorprenderme los diferentes caminos que la evolución (y la cultura) encontró en hombres y mujeres a la hora de desarrollar nuestras habilidades sexuales. ¿Cuántos actos de nuestras vidas están condicionados por la libido, el deseo y la lujuria? Más de los que suponemos cotidianamente.

Periodista Manuel Hernández Borbolla denuncia agresión en su domicilio

Carta abierta a la opinión pública

El pasado domingo 17 de enero de 2016, alrededor de las 12:30 horas del medio día, yo me encontraba en mi domicilio ubicado en la delegación Benito Juárez cuando me percaté que la cerradura de entrada a mi departamento se estaba abriendo desde afuera. En un primer momento imaginé que se trataba de uno de mis compañeros de piso, por lo cual me acerqué para ayudarle a abrir la puerta, ya que en ocasiones suele trabarse a la hora de entrar.

Al abrir la puerta me topo con dos tipos que intentaban allanar ilegalmente mi departamento. Uno de ellos se encontraba de cuclillas, forzando la cerradura, mientras el otro estaba unos metros atrás vigilando las escaleras del edificio. Al verse descubiertos en el acto, ambos emprendieron la huida, por lo cual, los perseguí hasta la calle al mismo tiempo que pedía auxilio con la esperanza de que pasara alguna patrulla. Sin embargo, los dos tipos abordaron un automóvil oscuro de modelo reciente, en el cual los esperaba un tercer sujeto que se encontraba listo para arrancar el vehículo y darse a la fuga.

Algunos vecinos se percataron del incidente y me ayudaron a contactar a la policía para darle seguimiento al caso y posteriormente levantar la denuncia correspondiente ante el Ministerio Público. Desconozco si los agresores se encontraban armados al momento de querer entrar a mi domicilio, así como las intenciones que perseguían, lo cual deberá ser esclarecido por la investigación ministerial correspondiente. No dejo de pensar en la suerte que tuve al haberlos sorprendido en el acto, ya que las cosas pudieron desarrollarse de modo muy diferente si me hubiera percatado de la presencia de los agresores una vez que lograran entrar a mi casa.

Aunque no descarto que el intento de allanar ilegalmente mi domicilio pueda tratarse de un delito común como lo es el robo a casa habitación, tampoco puedo descartar la posibilidad de que este tipo de agresión pueda estar vinculada al trabajo periodístico que llevo realizando desde hace unos años investigando principalmente actos de corrupción gubernamental, ya que la agresión se da la misma semana en que iniciaba nuevas indagatorias sobre diversos temas vinculados con el desvío de recursos públicos.

Debido a ello, me he puesto en contacto con autoridades del gobierno capitalino para solicitar el mecanismo de protección a periodistas, ya que en un país como México, donde el acoso, agresión, desaparición forzada y asesinato de estudiantes, activistas y periodistas tristemente se ha vuelto una situación habitual, he decidido hacer público el incidente, luego de que en los últimos meses han ocurrido hechos similares con otros colegas, tal como pasó con el allanamiento e intimidación que sufrieron en sus domicilios las periodistas Anabel Hernández, Gloria Muñoz, directora de Desinformémonos, así como Elva Mendoza y Flor Goche, reporteras de la revista Contralínea. Esto sin contar con el asesinato del fotorreportero Rubén Espinosa y cuatro mujeres más en el conocido caso de la colonia Narvarte.

En un país donde la gran mayoría de los crímenes quedan sin resolver, o ni siquiera se investigan, la impunidad se ha convertido en la regla. Por lo anterior, hago un llamado al jefe de gobierno Miguel Ángel Mancera para que dé seguimiento a las indagatorias pertinentes, pues considero que la detallada descripción del vehículo proporcionada a las autoridades (misma que omito en esta carta para no interferir con las investigaciones), cuenta con elementos suficientes para dar con los agresores, esclarecer el caso, conocer el móvil y descartar cualquier especulación.

Asimismo, hago un llamado a mis colegas periodistas y a la sociedad civil en general a no permanecer callados ante el clima de violencia generalizado que se vive en el país, consecuencia de una crisis institucional generada por la corrupción y la impunidad promovida por las élites mafiosas que controlan al país. Esto, aún cuando escándalos mediáticos como la ‘Chaponovela’ o cualquier otro escándalo de moda resulten más atractivos para las audiencias mientras otros temas que suelen pasar desapercibidos tengan una trascendencia mayor en la vida de millones de mexicanos, tal como ocurre con la devaluación del peso como consecuencia de la desastrosa política económica de los últimos gobiernos, la permanente agresión contra civiles por parte de gobiernos delincuenciales como el de Veracruz o el habitual descubrimiento de fosas comunes con cadáveres anónimos de los que nadie sabe nunca nada.

Al igual que ocurre con los casos anteriormente expuestos, me parece que las difíciles condiciones que enfrentan los periodistas mexicanos para ejercer su profesión dice mucho del país en el que vivimos.

Sin nada más que agregar, agradezco de antemano su atención.

Manuel Hernández Borbolla

::.

La simetría urbana de Paris y Nueva York

Dos de las ciudades más famosas del mundo tienen más en común de lo que uno podría pensar. Aquí algunos paralelismos paisajísticos y culturales.

Corazón pescado

Corazón pescado

La noche vino

 

Hay que beberse la noche
de un solo suspiro,
hay que desangrarse el alma
entre vino y canciones,
en el soñoliento despojo
de tus labios rojos.
::.

Mujer de colores

Mujer de colores-2

La sorprendente entrevista de Sean Penn al Chapo Guzmán

Vaya historia la de Sean Penn y Kate del Castillo en su encuentro con el Chapo Guzmán. De película. El relato deja entrever algunos rasgos del capo, retratado como un tipo sencillo, apegado a su madre y su rancho. La relación con los retenes militares en las proximidades de la guarida del Chapo habla del nivel de corrupción que prevalece al interior del gobierno. La entrevista resulta un tanto escueta y pésimamente escrita, pero tiene lo suyo. Me quedo con este pasaje del texto de Penn, en el cual retrata el problema de la droga como algo que va más allá de la biografía del polémico personaje un día después del show mediático que se desató en México tras su recaptura:

“No quiero ser retratado como una monja,” dice El Chapo. Esta representación no se me había ocurrido. Este sencillo hombre de un lugar sencillo, rodeado del simple cariño de sus hijos, no da la impresión de ser el lobo feroz de los cuentos. Su presencia evoca cuestiones de complejidad en un contexto cultural, de sobrevivientes y capitalistas, de agricultores y tecnócratas, de empresarios inteligentes de toda calaña, algunos que dicen plata y otros que dicen plomo”.

“Él (Chapo) nos sugiere que consideramos cambiar los planes de nuestra carrera por el negocio del petróleo. Dice que él aspiraría al sector energético, pero que su dinero de origen ilícito, restringen sus oportunidades de inversión. Él cita (pero me pide no nombrar en el texto) una serie de grandes corporaciones corruptas, tanto en México como en el extranjero. Hace notar, con cierto desdén, a varias empresas a través de las cuales lava dinero, mismas que toman con cinismo su propio trozo del pastel del narco”.

El relato completo en el sitio de la revista Rolling Stone: http://www.rollingstone.com/culture/features/el-chapo-speaks-20160109?page=18

 

Ese hilarante vicio de reírse de la desgracia de otro

Algo misterioso es ese prodigio que es la risa. Por alguna extraña razón, algunos accidentes suelen ser terriblemente hilarantes. Aquí un par de ejemplos. El primer video del borracho de la arbolada, oriundo de Paraguay, sería ilegible para un mexicano de no ser por la formidable infografía que acompaña la estrambótica explicación de un accidente. El segundo video es un clásico de la catástrofe noticiosa. Un par de buenas opciones para conseguir un dolor de estómago de tanta carcajada.

Documentar esa extraña fantasía llamada realidad

Hastiado de realidad, de un tiempo a la fecha me ha dado por refugiarme en la ficción. Por eso había estado huyendo de los documentales y sus crudos retratos de lo real. Pero a veces pasa que la realidad resulta más fantástica que la ficción. Es el caso de dos documentales que acabo de ver y que me han dejado con mucho en qué pensar. El primero de ellos, El eco de la montaña, de Nicolás Echeverría, narra la historia del muralista wixárika Santos de la Torre, personaje que, a través de su obra revela la fascinante cosmogonía de la colorida etnia, famosa por su relación mágica con el peyote. Me cautivó la enorme sabiduría contenida en la cosmovisión wixarika, y la manera en que Santos expresa su vínculo sagrado con la naturaleza a través del bello mural que articula la historia.

La otra película es The Wolfpack, una inquietante película sobre un grupo de hermanos pertenecientes a una familia de inadaptados asentados en Nueva York, quienes convirtieron el cine en su principal vínculo con la realidad, tras permanecer 15 años encerrados en un estrecho departamento. De esas historias tan irreales que sólo pueden ocurrir en la más sórdida realidad.

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