Jugabas a ser flor

 

La mixtura de tu voz incandescente
iba haciendo surcos en mis grietas
y tus senos desprovistos de pudor
fueron la sangre caliente que irrigaba
el corazón convertido en batucada,
la ensoñación de una herida
desde la que hablo de cosas
que nunca ocurrieron,
aquellos anhelos que no quisieron ser
más que humo y recuerdos,
cosas que habré de olvidar
al cerrar los ojos y echarme a volar
hacia la entraña misma del insomnio,
mientras la noche se iba gestando
en tu cuerpo hirviente
tan predispuesto a los estragos del amor
y su olor a hierba mojada
que llega siempre con cada nostalgia,
cada silencio alojado
en el fondo de mi garganta,
esa calma chicha que aguarda impaciente
la hora de hacer explosión…
y la filosa caricia del amanecer
iba lamiendo tu cuerpo,
tu cuerpo firme como el sol
que despunta en el cielo cada mañana,
en tus labios suaves y discretos
como la embriaguez del pulque,
y la danza del fuego iba
quemándome por dentro
mientras tú jugabas a ser flor.
::.

Acerca de manuelhborbolla

Poeta, filósofo y periodista, egresado de la UNAM. Creo que es posible transformar el mundo a través de la poesía.

Publicado el 18 abril, 2016 en Poemas. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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