Más poesía para cambiar al mundo

Soy un convencido de que la poesía tiene el poder de transformar al mundo. Y esto se debe a una sencilla razón: la poesía constituye el fundamento mismo de la realidad. O dicho de otro modo, la poesía son los tabiques con los que se edifica la realidad.

Quizá por ello algunos poetas como el nicaragüense Ernesto Cardenal suelen afirmar que pueden existir pueblos sin prosa, pero no existen pueblos sin poesía. Esto debido a que la poesía impregna todas las palabras y representa también el génesis de toda lengua, pues como bien explicaba Jorge Luis Borges, “un idioma es una tradición, un modo de sentir la realidad, no un arbitrario repertorio de símbolos”.

Cada idioma plantea una particular forma de entender y percibir la realidad, y es también por ello que existen palabras que son intraducibles de una lengua a otra y que de algún modo misterioso condicionan nuestro pensamiento, tal como sostenía el filósofo Ludwig Wittgenstein al afirmar que “los límites del mundo son los límites del lenguaje”, ante nuestra imposibilidad de pensar algo más allá de las fronteras del lenguaje.

En una época donde las viejas certezas parecen haber caducado, requerimos hoy más que nunca de poetas con la capacidad de reimaginar el mundo para resolver todos los grandes problemas que aquejan hoy a la humanidad.

Un planteamiento que nos ayuda a entender cómo es que toda noción de realidad varía de una lengua a otra, de una cultura a otra, de una época a otra, como bien señala Michel Foucault en su libro Las palabras y las cosas, a la hora de explicar de qué forma es que todo intento de ordenar el entorno y clasificar todo cuanto existe dentro de una determinada noción realidad, se construye a partir de múltiples discursos que se van tejiendo como un todo al interior de cualquier grupo social.

De ahí que la realidad, más que algo dado en la naturaleza, es consecuencia de la inventiva humana, tal como sostienen los sociólogos Peter Berger y Thomas Luckmann en su célebre tratado sobre La construcción social de la realidad.

Y si la realidad no es sino mero artificio, es aquí donde la poesía despliega todo su poder a la hora de transformar al mundo, debido a que la poesía, al igual que el arte, devela zonas de la realidad que permanecen ocultas en nuestra vida cotidiana. El poder alquímico del fenómeno poético yace en su capacidad de reconfigurar el significado de las cosas a través de la metáfora, esa otra forma de decir y enunciar la existencia, cuyas posibilidades son infinitas. Y esto se debe a que, citando de nueva cuenta a Borges, “la metáfora consiste en expresar los vínculos secretos entre las cosas”.

Es decir, que la metáfora plantea siempre un descubrimiento, una nueva forma de mirar y relacionarse las cosas que pueblan el mundo, al mismo tiempo que nos permite explorar y delinear nuevos límites entre la realidad y la ficción, haciendo que lo imposible sea posible en el artilugio de la palabra.

Toda lengua es una larga tradición cultural que surge de un imaginario compartido socialmente. Un sueño que a través del lenguaje y la cultura, cobra forma y sustancia a través del mito, creando diferentes modos de percibir y vivir la realidad. Y el hecho de que un misma cosa pueda llamarse lo mismo árbol, que tree (inglés), o baum (alemán), shú (chino), shajara (árabe), mti (suajili), cuahuitl (náhuatl), tsuri (japonés), rakau (maorí), fa (húngaro), ped (hindi), ocurre gracias al arbitrario capricho de la imaginación humana. Algo que permite entender la manera en que cada cultura construye su propia cosmovisión, su propia concepción de la existencia humana, su propia manera de entender la vida que se refleja en el maravilloso artificio del lenguaje.

De ahí que para Octavio Paz, “el arte poético es la ciencia de la iluminación”, al revelar el sentido oculto de la existencia humana.

“Proclamar que el mundo es mágico quiere decir que los objetos y los seres están animados y que una misma energía mueve al hombre y las cosas. Toca al poeta nombrar esa energía, aislada y concentrada en el poema. Cada poema es un orbe diminuto de simpatías y repulsiones, un campo de relaciones mágicas y, así, un doble del mundo real”, advierte Paz en su ensayo El camino a la pasión, sobre la obra del poeta Ramón López Velarde.

De este modo, la poesía expresa siempre una emotividad secreta que se manifiesta siempre en términos de lenguaje, pues como bien sugería Fernando Pessoa, la poesía puede interpretarse como una forma de “sentir con la imaginación“.

Pero la poesía no se reduce sólo al ámbito de la palabra escrita, como bien advertían los antiguos griegos, quienes concebían a la poesía como sinónimo de creación, tal como se evidencia en la raíz etimológica del término, que proviene del griego poesis, que literalmente significa “cualidad de la acción de hacer”. Es decir, que la poesía como poder creador no se reduce sólo a escribir versos, sino que se manifiesta en cualquier acto humano capaz de reconfigurar los significados del mundo: desde combinar ingredientes imposibles en un delicioso platillo, inventar un nuevo paso de baile o concebir una forma única de patear un tiro penal en un partido de fútbol. La poesía está en todos lados.

Y si el sentido de lo social se articula gracias al significado de las acciones humanas, como bien explica la teoría de la acción social fundada por Max Weber, esto quiere decir que la poesía entendida como creación de realidad constituye el medio más eficaz para transformar el mundo. Y en una época donde las viejas certezas parecen haber caducado, requerimos hoy más que nunca de poetas con la capacidad de reimaginar el mundo para resolver todos los grandes problemas que aquejan hoy a la humanidad: el cambio climático, la desigualdad, los abusos del capitalismo, el drama de la migración o el desencanto en la democracia.

Solo la poesía podrá salvar al mundo.

::.

Publicado en: http://www.huffingtonpost.com.mx/manuel-hernndez-borbolla/mas-poesia-para-cambiar-al-mundo/

Acerca de manuelhborbolla

Poeta, filósofo y periodista, egresado de la UNAM. Creo que es posible transformar el mundo a través de la poesía.

Publicado el 28 octubre, 2016 en HuffPost. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: