Las cosas diminutas

 

No tengo rima ni canto,
se me ha secado la voz
rumiando querellas
en tus pechos comestibles.

Hubo que escribir muchas horas,
muchos versos, muchas veces,
para llegar a la cumbre
de aquella desolada montaña.

Hubo que cruzar muchos ríos,
muchas voces, muchos días de enferma locura
para poder dialogar con las aves.

Desterrado para siempre
de ese páramo sediento
de tus negros ojos soñolientos
planté un selvático jardín
de fresas dulcemente furibundas.

Hay que hacerse las preguntas correctas,
pues el modo de preguntar lleva ya la respuesta,
de la misma forma en que los sueños
llevan ya tatuado nuestro destino terrestre:
es la magia de las cosas perennes.
::.

Acerca de manuelhborbolla

Poeta, filósofo y periodista, egresado de la UNAM. Creo que es posible transformar el mundo a través de la poesía.

Publicado el 15 enero, 2017 en Poemas. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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