Archivos Mensuales: agosto 2017

Una habitación sin muebles

 

¿Recuerdas aquella soledad
que se nos fue desprendiendo
de la ropa?

Casi como una habitación sin muebles,
una casa vacía,
el luto inamovible
que se lleva adherido
en el corazón.

¿Recuerdas aquella noche
en que dormimos pegaditos,
queriéndonos por la pura inercia
y sin decirnos nada?

En tus ojos todavía no llovía,
era apenas una nostalgia pasajera,
de esas que recorren el cuerpo
como una brisa sigilosa
que se nos cuela en el alma
y nos deja desnudos a la intemperie.

Era como un río cabalgando lento
desde lo alto de la colina,
una tarde de mudanzas y desvelo,
añoranzas inútiles
que sólo sirven para levantar el polvo.

Era como ver el rojo suceder de las estaciones
y las hojas secas
meciéndose en mis adentros,
un sueño escapando de su prisión
para dibujar la luna
en la inmensa negrura del cielo.

Y ahora me doy cuenta
que no eras otra cosa
sino un recuerdo marchito,
una punzada en la sangre
que se fue haciendo
como la espuma entre la arena,
un lejano suspiro
extraviado entre los árboles.
::.

La ficción como forma de vida (a propósito del final de temporada de Game of Thrones)

landscape-1501467920-game-of-thrones-jon-dany-meeting

 

Da gusto tener la oportunidad de seguirle la pista a Game of Thrones, una de las grandes fantasías de nuestro tiempo. En una era dominada por la producción en serie, donde uno pareciera haber visto una misma película que se repite y se repite en diferentes contextos, de repente alguien se acordó que el arte de narrar reside en una buena historia.

Los efectos especiales no pueden sustituir a la trama, como parecieran predicar las películas de superhéroes, las chic flick y los melodramas cursis que buscan el llanto fácil con las mismas fórmulas de siempre. Si algo siempre me ha impresionado de quienes escriben ficción, es precisamente la capacidad de recrear mundo enteros.

En cada capítulo de Game of Thrones aparecen docenas de personajes entrañables cuyas historias se van entrelazando poco a poco. Algunos personajes se mantienen y otros mueren, algunos se rencuentran tiempo después y otros nunca más se volverán a ver. Lo mismo ocurre en la vida. Personas van y personas vienen. Los que antes se amaban ahora se odian y visceversa. Los antiguos enemigos son aliados y lo mismo sucede al revés. La vida siempre tiene giros inesperados, como toda buena historia.

Y este tipo de relatos de largo aliento, con una geografía y una mitología propia, sólo se podían llevar a la pantalla en el formato serial que ha ido modificando la narrativa audiovisual de nuestro tiempo. Películas de 10 horas divididas en capítulos donde no hay espacio para la paja, el relleno, donde cada diálogo condensa años de tensión entre los personajes, historias donde los oscuros pasajes que no han sido revelados dan pie a extravagantes teorías que dan vuelo a la imaginación de los espectadores.

Y entonces ocurre el milagro de la ficción, que nos permite vivir en otro lugar y otro tiempo, vivir aventuras en la piel de los personajes que nos sirven también como una máscara que nos revela nuestra verdadera naturaleza, la del ser humano librando sus muchas batallas, el ser humano que intenta mantenerse a flote en la vorágine del caos, el ser humano que intenta transformar al mundo venciendo sus propios miedos, el ser humano que se reconcilia con sus demonios, el ser humano que sueña y llora y se ríe y se enamora y come y se desvela y se emociona y tiene dudas y recuerdos y hace amigos y enemigos, el ser humano que se extravía y se reencuentra consigo mismo en la oscuridad de una cueva, el ser humano cuya vida de ficción nos hace sentirnos más vivos y despiertos, porque nosotros también sufrimos con ellos y nos emocionamos con ellos, y nos enamoramos junto con ellos.

Es la diaria convivencia aquello que permite desarrollar vínculso con otras personas y lo mismo sucede con los personajes de ficción, esa nostalgia inexplicable que se le va metiendo a uno conforme termina de leer las últimas páginas de una novela, esa sensación de vacío que queda al saber que nuestro camino y el de los personajes de ficción habrá de llegar a su fin, porque toda buena historia tiene que tener un buen final y no podría ser de otro modo, como la muerte que habrá de recogernos en su manto fúnebre llagada la hora.

La ficción como espejo de la realidad, que se va construyendo a la par que nuestros sueños. La ficción como esa sustancia capaz de reescribir el presente. La ficción como salvavidas en momentos de duda y extravío. La ficción como una forma de expandir las muchas posibilidades que encierra nuestra finitud terrestre. La ficción como bálsamo que habrá de aliviar nuestras penas y hacer aún más plenas nuestras alegrías. La ficción como una forma de entender el maravilloso y terrible secreto de la vida y la muerte.

Por eso no queda más remedio celebrar el final de temporada de Game of Thrones, ahora que tendremos que esperar un año para ver la próxima temporada, la última, con la esperanza de llegar a buen puerto en ese largo periplo en que nos hemos embarcado desde hace ya algunos años. Porque a veces, cuando la vida pareciera carecer de sentido, basta imaginar otros mundos y otras vidas para seguir viviendo. La magia de convertir la vida en cuento.
::.

Canciones de éxtasis rapero y un par de pinceladas de Fito

Entre las rolas que me recomendaron últimamente, una en particular me impactó. No sólo por el ritmo tan pegajoso, sino también por la imagen del mismísimo Satanás repitiendo “éxtasis”. Por supuesto que en un país donde el crimen es ya parte de la cultura, dicha cultura crea también sus propias estéticas: la venta de drogas, la violencia, el chupe, las morras, la fiesta, las riñas callejeras. Por eso me parece poderosamente atractiva esta canción de Millonario y W Corona, en colaboración con Cártel de Santa.

Y por si queda dudas, pues no está de más ver este otro video, donde la narcoviolencia del norte de México, con tonos californianos, se mezcla también con la cultura de los shooters en consolas de videojuego.

En un asunto aparte, y entre otros vidios que tenía pendientes, me puse a oír este recital extraviado de Fito. Me gustó en particular la interpretación de Tres agujas (minuto 33:00), el cover brasileiroso de Tratando de crecer (43:30) y La rumba del piano (47:30).

Y como no conocía la última canción me puse a buscar otras versiones y me encontré esta maravilla. Tremendo Fito.

::.

De las palabras frescas y calientes

Leyendo sobre cosmogonía mesoamericana me encontré el siguiente texto:

“Perla Petrich, en su libro La alimentación mochó, afirma que para los mototzintlecos las palabras existen autónomamente, como fuerzas, después de que han sido expresadas. Se deslizan como “una flecha en el aire” y penetran el cuerpo del destinatario, por los oídos cuando son benéficas y tranquilas, por las articulaciones cuando son dañinas y cargadas de malos sentimientos. Las palabras calientes son las que van con pasión maléfica o perturbadora. El hechicero posee “boca de fuego”. En cambio, el qamán (el defensor) pronuncia palabras frescas”.

A lo cual habría que agregar: cuidado con lo que uno dice, pues las palabras cuando andan sueltas forman parte del mundo de los espíritus.

::.
::.

Recuento

 

He visto caer las estatuas de Oriente,
he buscado el oro en Junín
y probado el frío de la montaña,
he surcado maremotos de arena
y disfrutado la resonancia de un tibio amanecer,
he inundado la noche con canciones
y otras nostalgias sentimentales,
he estado ahí,
en la diáspora del hambre asesina
y el ácido corrosivo de los sueños rotos,
me he adentrado en templos de dioses muertos
y he escuchado también
las plegarias solares del bosque,
el diálogo coral de los pájaros,
he respirado el aceite secreto
que yace en el fondo del mar,
he caminado entre salares de interminable blancura,
he visto emperadores recorrer a caballo
las empedradas calles de la historia,
he visto ataúdes de anónima muerte
y la ira desbocada de jóvenes umbríos por la pena,
he clamado por el amor del mundo
y anunciado el eterno retorno de la primavera,
he caminado descalzo por pantanos
y entre las espinas del huizache,
he documentado con mis ojos
el terregoso vaivén
de hormigas jornaleras,
he cruzado puentes movedizos
en las intermitencias de un oscuro río
y sobrevolado el acantilado con una cuerda,
he bebido de la transparencia del agua
y la efervescencia del vino,
he buscado mi voz en cada piedra
para ir juntando pedazos de humanidad descuartizada
en el rugido de la metralla,
he asentido en silencio para no morder
y he palpado también
el sabor de mi propia sangre,
he contemplado soñoliento
el suave suspiro de la persona amada
y he caminado por el dintel
que nos separa del insalvable abismo de la locura,
he visto las imponentes cabezas de los tigres
y la pulcritud del mármol,
una antología de aves y colores
merodeando el cielo
y también he visto
repetirse la historia, sucedánea,
de los primeros hombres,
las primeras fiebres del corazón
y la sigilosa tormenta del último beso,
he acariciado cuerpos de madera blanca
y me he zambullido en un ojo de agua
para renacer de entre las brasas,
he acampado en el estiaje de la pobreza
y he contemplado también las estrellas,
he probado el obsceno fruto de la melancolía
destilado entre tus piernas,
he sido perseguido y vitoreado
en las callejuelas del alba,
he procurado enunciar todas las verdades del mundo
con la belleza de la palabra
que es también la belleza del corazón,
he ido dejando huellas en tinta negra
y aprendido también
a conversar con los muertos, dejarlos partir,
y aquí sigo
rumiando versos y quimeras
en la asimetría del tiempo-crucifijo
que nos devora
en medio de la tempestad,
aquí sigo
rememorando los días y las flores
en la lumbre de seguir viviendo.
::.

La formidable versión de Take five interpretada por Brubeck y compañía

Disculparán mi ignorancia jazzera pero no conocía esta versión de la clásica canción. Una cosa tremenda, alucinante. Señores músicos los que interpretan esta formidable pieza. Paul Desmond (alto sax), Joe Morello (batería), Eugene Wright (bajo) y Dave Brubeck (piano). La escuché y quedé prendado. Sublime.

 

A %d blogueros les gusta esto: