Archivos Mensuales: marzo 2018

Nuevas adquisiciones videomusicales

Soy un videomelómano irremediable. Aquí algunas nuevas y no tan nuevas adquisiciones para mi repertorio youtubero. Para pasarse días enteros viendo videos.

Dictadura de calor

 



Somos gobernados por el calor
de los besos muertos.

El sol naufraga en tu cintura
como un árbol de duraznos,
un manojo de palomas asustadas.

Vivimos quemándonos
detrás del amor,
como ratas huyendo
del exterminio.

Pero fue al recorrer la noche fractal
que nos dimos cuenta
de la mortal ironía.

Casi como un fantasma
que se desdobla y se evapora
fuera de uno,
una luciérnaga
que muere y se apaga,
una lámpara tibia
y sin luz.

Era un racimo de canciones
dando fruto,
canciones frescas
despertando soñolientas
en la sed del desierto.

Y el agua fría resbalando
sobre tu espalda.

::.

Fantasmas

fantasmas

Tlacuache, rana, mujeres y vacacionista

tlacuache

Mujer de espaldas

Mario vacacionando

Retrato de mujer copy

bulldog

rana

Ocurre

 

Ocurre
que a veces solo basta dormir
para despertar y ser feliz,
escuchar el rumor de la mañana
latiendo cual nube de pájaros.

Ocurre
que a veces sólo basta
el viento sobre los árboles,
una tarde soleada,
la perfecta compañía
o alguna solitaria canción
entre los labios.

Ocurre
que a veces pareciera
que nada ocurre,
pero al mismo tiempo
ocurre todo.
::.

Nodo espacial

 

Era el rostro de la humanidad
reflejado en las estrellas,
una rendija en la eternidad.

La galaxia es un feto
a punto de nacer
en la quemadura del sol.

Un corazón con tentáculos
va caminando
en la sombra y en la hoguera,
fuera de mi camino,
un absurdo volver.

Eran acordes graves
y pesados
que caen sobre
el desfiladero.

El amor reina en mí
y resplandece,
como una huerta
de aguacates.
::.

Tlacuache, rana, mujeres y vacacionista

Grandes medios controlados por 11 familias, evidencian falta de pluralidad y fracaso de la reforma de telecomunicaciones

Patrones

La concentración en la propiedad de los medios de comunicación está asociada a una cobertura apegada al poder político y salarios cada vez más bajos para periodistas, revela un informe desarrollado por RSF y Cencos.

Sin título

El control de los grandes medios de comunicación en México está concentrado en 11 familias, afectando la pluralidad de la cobertura noticiosa, evidenciando además grandes deficiencias en la Reforma de Telecomunicaciones impulsada por el gobierno de Enrique Peña Nieto.

Una situación que, también, ha generado dueños de medios cada vez más ricos con periodistas cada vez más pobres.

Esta es una de las principales conclusiones que se desprenden del informe Media Owner Monitor México (MOM México), desarrollado por las organizaciones Reporteros Sin Fronteras y Cencos.

En México, 11 familias controlan más de la mitad (24 de 42) de los medios más importantes con las mayores audiencias y, además, reciben la mitad del presupuesto de publicidad oficial”. MOM México

Según los datos, 10 de los 25 dueños de medios mexicanos más importantes analizados por MOM, son familias. En dos casos, una misma familia es propietaria de dos grupos mediáticos cada una: Los Azcárraga (Emilio Azcárraga Jean y Rogerio Azcárraga Madero) y la familia Vázquez (Vázquez Raña y Vázquez Ramos).

De este modo, seis de ocho televisoras, seis de 11 radiodifusoras, seis de 13 sitios online y seis de 10 periódicos impresos forman parte de corporativos que forjaron sus fortunas el siglo pasado, lo cual se traduce en una homogenización de la cobertura informativa.

Más de la mitad de los canales de televisión, programas de radio y diarios impresos reproducen los enfoques noticiosos de élites ligadas tradicionalmente al poder político. Puede observarse mayor pluralidad en el caso de los portales de internet, donde se diversifica la propiedad sobre los medios de comunicación”. MOM México

El análisis por RSF y Cencos, realizado a 42 medios con grandes audiencias (ocho de televisión, 11 de radio, 13 online y 10 de prensa), permitió ubicar a 11 grupos empresariales que controlan la difusión de las noticias que llegan a la mayor parte de los espectadores mexicanos. La mayoría de los negocios de dichos grupos están en distintos sectores de medios (televisión, radio, impresos y digitales) y en otras industrias, como construcción, minería, servicios financieros y casinos.

De este modo, el informe sostiene que entre el 60% y 80% de los medios noticiosos más consumidos del país, “pertenece a conglomerados que, además de tener empresas de medios, tiene negocios que dependen de contratos con el gobierno”.

Una situación que pone en alto riesgo la pluralidad de los grandes medios mexicanos.

El reporte también documentó que no existen regulaciones gubernamentales que permitan conocer las respectivas audiencias de los medios, lo cual representa un problema ahora que el Congreso mexicano tenga que legislar y reglamentar el tema de la publicidad oficial en los medios, ya que no existe forma de saber el impacto que tienen en la esfera mediática.

El gobierno mexicano no ha reglamentado medidas de transparencia para que los medios o empresas privadas certificadas divulguen cifras confiables sobre audiencias. MOM México

“Así, sólo las televisoras que cotizan en la Bolsa Mexicana de Valores o en la Bolsa de Valores de Nueva York tienen obligación de abrir sus datos empresariales”, añade la investigación.

Medios ricos, periodistas pobres

Pese a que en México el sector de medios crece casi cuatro veces más que la economía nacional (8.6% contra 2.5%, respectivamente), esto no se ha visto reflejado en una mejora de salarios para los periodistas, sino todo lo contrario. De este modo, México es un país con medios ricos y periodistas cada vez más pobres, muy por debajo de la media salarial percibida por un profesionista mexicano.

“Pese a sus fortunas familiares, los dueños de los medios en México pagan salarios precarios: en 2013, el blog Periodismo en las Américas del Centro Knight de la Universidad de Texas retomó un estudio del Instituto Mexicano para la Competitividad, que encontró que el periodismo es uno de los cinco trabajos peor pagados en el país con un salario promedio de 7 mil 973 pesos al mes, es decir, aproximadamente 610 dólares. Ese sueldo se ha ido degradando en los últimos años: la empresa de recursos humanos Indeed ubicó en marzo de este año que la media salarial para un reportero mexicano es de apenas 4 mil 560 pesos al mes (245 dólares), de acuerdo con los sueldos de 835 ofertas de trabajo. El salario promedio de un profesionista mexicano es de unos 11 mil pesos mensuales (615 dólares)”, añade el informe.

No podemos hablar de periodismo independiente si no hay un entorno mediático saludable; en México parece ser una paradoja, porque la industria está creciendo pero con una distribución desigual de la riqueza”, dijo Olaf Steenfadt, quien encabeza el proyecto de Monitoreo de Dueños de Medios de RSF a nivel global.

El fracaso de la reforma de telecomunicaciones

Una de las principales promesas y argumentos de la reforma de telecomunicaciones impulsada por el PRI, PAN y PRD a principios de sexenio, dentro del Pacto por México, era acabar con la concentración mediática de algunas grandes corporaciones.

Sin embargo, esto no ocurrió, ya que en sectores como la televisión de paga, que puede incluir los servicios de teléfono e internet, Televisa sigue tendiendo un lugar preponderante con prácticamente nulas restricciones, según explicó Aleida Callejea, experta del del Observatorio Latinoamericano de Regulación, Medios y Convergencia (Observacom).

Cuatro años, casi cinco años de la nueva ley, lo que podemos decir es que en algunos sectores la concentración ha subido. Es el caso de la televisión de paga, donde Televisa fue favorecida por la ley y tiene un poder sustancial del mercado con un control de más del 63% en televisión de paga, televisión de cable y satelital”. Aleida Calleja, Observacom

Sin embargo, y aunque el Poder Judicial facultó al Instituto Federal de Telecomunicaciones para que emitiera medidas de regulación para evitar que Televisa abuse de su poder en ese mercado, el instituto no ha tomado las medidas pertinentes.

“Los cambios en la ley federal tienen que ver con la existencia de legisladores que responden directamente a los intereses de las grandes televisoras”, dijo Calleja.

Sobre la falta de información para conocer a quién pertenecen los medios y las mediciones de audiencia, Calleja aseguró que la ley obliga a los medios entregar dicha información al IFT.

“El problema es que no hacen versiones públicas para que la sociedad tenga este tipo de información. Todos los datos de mediciones de audiencia los tiene el IFT”, dijo. “No hay posibilidad de verificar la competencia efectiva en el mercado ni ver quién concentra, ni tomar decisiones de política pública, si no tienes las mediciones de audiencia”, agregó Calleja.

“En todos los documentos del IFT, está plagado de hacer cumplir el pluralismo y la diversidad, pero no existe un solo criterio para medir el pluralismo en el sistema de medios”, agregó Calleja, quien explica que sede hace cuatro años el instituto prometió emitir dichos criterios. Hasta el momento no hay nada e incluso esa actividad desapareció de su último plan de trabajo anual, lo cual evidencia el abandono del tema por parte del gobierno federal.

Tal como lo muestra el MOM, tenemos contenido noticioso homogéneo por los intereses comerciales o los intereses gubernamentales a través de la publicidad oficial. Esto tiene una gravísima consecuencia en la calidad del debate democrático”. Aleida Calleja, Observacom

La experta añadió que en 2017, el informe de la OCDE evaluando la reforma de telecomunicaciones menciona varios problemas con el órgano regulador y con la ley, para evitar que Televisa siga acumulando poder en el sector de televisión de paga, así como otras medidas inconsistentes que no han permitido una

“Ahora que la OCDE es crítica con el status quo que se sigue manteniendo en el sistema de medios, el gobierno no dijo nada”, añadió Calleja, quien cuestionó que el gobierno no haya hecho nada al respecto, luego de que el asesor jurídico de Televisa considerara que dicho informe de la OCDE había que “tirarlo a la basura”.

“Tenemos un organismo con autonomía constitucional, con facultades cuasi legislativas pero que sigue entendiendo la institucionalidad como un sistema de lealtades”, concluyó Calleja.

::.

La historia de la conquista, de México a Cusco, y el nacimiento del espíritu latinoamericano

Conquista

Una serie de documentales sobre los pueblos americanos y la invasión española. Una historia cuyos pormenores ha ido borrándose poco a poco de la memoria colectiva y que, por lo mismo, es necesario rescatar del olvido.

La caída del imperio mexica e inca, no se puede explicar sin la manera en que ambos señoríos se desfondaron ante la irrupción de un nuevo actor (los invasores españoles) que cimbrará las relaciones de poder sobre las que se sostenía la hegemonía de México-Tenochtitlán y Tahuantinsuyo con epicentro en Cusco, en cada una de sus respectivas tierras. Un hecho que, aunado a la ingenuidad de los liderazgos indígenas que maravillados con la llegada de los extranjeros, fueron masacrados y perseguidos.

Una historia que explica y marca el fin de una era y el comienzo de otra. El recuerdo de que los grandes imperios pueden derrumbarse en poco tiempo, ante una serie de circunstancias como el descontento social, la incapacidad de mantener las alianzas y agentes externos como la viruela que mató a millones de personas en el llamado Nuevo Mundo.

Un proceso histórico que se explica también por la muerte de los viejos dioses y la reconstrucción del imaginario a partir de un acontecimiento como el encuentro con los europeos. De ahí que la concepción de lo “latinoamericano” sea en realidad, el vertedero de una serie de ideas, mitos y cosmovisiones que se vuelven homogéneas a partir de esa etapa conocida como La Conquista.

::.

Muy tarde aprendí

 

Alguna vez me dijeron
que la vida
no era como yo pensaba.

Alguna vez me dijeron
que la vida
podía ser también
como un cuento de hadas.

Muy tarde aprendí
que la soledad
no era tan amarga:
era tan sólo un simple juego.
::.

Del vino a la nostalgia

 

Eran los latidos tristes
de tu magra ausencia,
en el marasmo
de los días perdidos,
como un hervidero de fantasmas.

Era la gota fría y sucedánea
recorriendo la espina dorsal,
esas fiebres de pescado,
una constelación de recuerdos
o la música que lloraban tus ojos.

La muerte clara
tiene un ligero aroma a hierbas
y pintura fresca,
como pájaros a mansalva
orbitando el canto matutino
de las flores.

Poco a poco
se fueron secando las estalactitas
y las ideas,
como una barcaza
que va remando río arriba
la oscuridad de la caverna.

Era el accidente de tus labios,
la frontera azul donde copulan
el cielo y la mar,
la duda donde naufraga siempre
el inflamado silencio.

Dime cómo haces tú
para arribar silenciosa
a la atmósfera del sueño,
cómo haces tú
para para volar tan ligera
en la intermitencia luminosa
de la noche enamorada.
::.

Yo solo quería que amaneciera

 

 

A los familiares y amigos de los 43 de Ayotzinapa

 

El lienzo de la muerte
se abre entre callejuelas
con olor a sangre.

Yacen sobre el suelo
las tortugas voladoras,
entre los murmullos
de la fiera noche.

Fueron uno, luego dos,
luego miles de gritos de dolor
clamando justicia.

Vino el silencio,
horas de llanto y desasosiego,
la podredumbre,
la vileza,
la insoportable angustia
que se va enterrando en el alma
como un cuchillo,
esa mancha voraz
que lo ensucia todo,
la imposición del dolor
como política de Estado,
la ruin ambición,
de quien pretende lucrar
con el sufrimiento ajeno,
la ira incontenible,
esas ganas de morder y ser mordido,
para que el dolor de la carne
ayude a olvidar
ese otro dolor que lastima
y ya no suelta.

Fueron emergiendo
los rostros ausentes,
devolviendo el brillo a sus ojos,
una sonrisa lejana
emergiendo
de corazones destrozados.

Eran los ecos de la tierra,
aullidos como manchas,
recuerdos como besos
que hieren el sueño
como una infección en el alma,
latidos esporádicos
que se van haciendo nada.

Gritos sordomudos
que resuenan en ninguna parte,
cicatrices que no cierran,
un dolor sin fondo,
un oscuro abismo
sin esperanza de cielo,
acaso un momentáneo respiro
disfrazado de violenta calma,
las ganas de vivir en la piel del otro
y ser semilla,
ese contagioso deseo
que algún día vuelva a salir el sol.

Yo solo quería que amaneciera.

::.

México, país de imbéciles

País de imbéciles

El país se va a la mierda mientras los imbéciles, que son la gran mayoría, van por ahí, pasándola, tan ajenos a todo lo que pasa a su alrededor. Discutiendo pendejadas y frivolidades, mientras la violencia no para y la transformación de México en un Estado totalitario avanza de manera consistente.

Por supuesto, a nadie le importan estas cosas. La ejecución de dos adolescentes a manos de la policía en Veracruz no pasará de ser una anécdota más. No. Lo importante es subirse al tren del mame, con los Oscares o la muerte de Stephen Hawking o algún video de perritos o algún otro meme simplón que explique cómo no pasarse el semáforo en rojo representa una enorme contribución para cambiar la mierda en que vivimos.

Vayan y díganle eso a las familias de los 43 o los desaparecidos de las fosas de Tetelcingo. Explíquenle a sus hijos cómo es que en este país, el crimen organizado, el ejército y la policía pueden desaparecerte, asesinarte, violarte, golpearte o encarcelarte, sólo porque la gran mayoría de los mexicanos son un puñado de cretinos que no hacen otra cosa sino escupir estupideces en Facebook, repitiendo como idiotas las mentiras que ven en la tele.

Ahí están los autómatas advirtiendo el gravísimo riesgo de que México se convierta en Venezuela, cuando no movieron un dedo, un jodido dedo para postear alguna pinche noticia sobre la Ley de Seguridad Interior con la cual se decretó una dictadura militar en México, o la resolución de la SCJN ayer, que abre las puertas y legaliza la extorsión policial que padecemos a diario. De eso no se quejan. Quizá porque no fueron programados para ello, por la sencilla razón que a los señores del dinero y la ignominia no les resulta conveniente, para que puedan seguir haciendo “negocios” con el sufrimiento de millones de ovejas que van en silencio y asintiendo con la cabeza agachada, rumbo al matadero.

En días como hoy, a uno le dan ganas de gritar y morder, ante tanta impotencia, tanta jodida impotencia y dolor regado por doquier.

Vivimos en un país de mierda gracias a imbéciles como usted. Imbéciles que han sido abusados una y otra y otra vez durante más de 30 años, sin siquiera darse cuenta. Siéntase orgulloso, querido autómata.

::.

(Iracunda reflexión a raíz de varios hechos noticiosos ocurridos en marzo de 2018)

Tacos y canciones, viento y ceniza

Reforma

“¿Te ha pasado alguna vez que, al igual que ocurre a veces con las canciones, la comida deja de decirte cosas?”, preguntó ella mientras caminábamos por la Zona Rosa, rumbo a una conferencia de prensa.

“Creo que no”, dije sorprendido por la extraña comparación.

“Sí”, insistió ella. “Por ejemplo, a mí me pasó hoy mientras comía un taco de rajas con crema. Antes adoraba las rajas. De repente me entraba tal antojo que tenía que hablarle a mi mamá para que las preparara el fin de semana cuando iba a comer a su casa. Y de repente, nada. Como que perdieron el encanto. Ya no significaban nada para mí, más allá de ser una comida cualquiera”.

Luego de la explicación, entendí mejor lo que quería decir.

“Lo mismo pasa con las canciones”, continuó. “¿Nunca te ha pasado que oyes una canción que te hace sentir cosas muy profundas, de esas que te enchinan la piel y te transportan lejos mientras las oyes, y de repente las vuelves a oír y nada? Vaya, ni siquiera el recuerdo que traen consigo esas canciones vuelve a surtir efecto en nosotros. Así me pasó hoy en la mañana mientras comía un taco de rajas”, terminó su exposición.

Y sí, a todos nos ha pasado alguna vez, me dije a mi mismo mientras seguimos durante algunas cuadras dándole vueltas al asunto. ¿Por qué será que algo que nos hace sentir cosas, de un día para otro se desaparece sin dejar huella? De esas cosas que le pasan a cualquiera.

“Supongo que algo parecido ocurre con las personas”, le dije de pronto. “¿O no te ha pasado que en determinada época de tu vida sientes que estás completamente enamorada de alguien y de pronto vuelves a ver a esa otra persona, y ya no sientes nada? Dicen que donde fuego hubo, cenizas quedan, pero a veces pasa que la ceniza se la lleva el viento”, dije.

Se me quedó viendo, curiosa, con sus ojos grandes, ligeramente húmedos, ligeramente rojos.

“Sí tienes razón. Nunca me había dado cuenta que las personas son como las canciones de José José o los tacos de rajas con crema”, dijo ella en broma, quitándole el tono solemne a nuestra extraña disertación.

Una ligera brisa sacudía las ramas de los árboles. Pájaros negros graznaban mientras los coches permanecían atorados sobre Reforma. Era una tarde soleada y breve, como las emociones humanas. El viento arrastraba un puñado de hojas sobre la banqueta.
::.

La poderosa y expresiva obra del ecuatoriano Oswaldo Guayasamin

No conocía la obra del pintor ecuatoriano Oswaldo Guayasamin, pero buscanod imágenes para ilustrar el post anterior sobre el poder sanador del arte, me topé con sus pinturas. Me pareció deslumbrante su plástica. Una estética fuerte, expresiva, contundente. Un fiel retrato de la naturaleza humana. Aquí algunas de sus pinturas, pa que le echen ojo.

Y aquí una foto del artista.

Guayasamin

Sobre el poder sanador del arte

ARTE

Obra de Oswaldo Guayasamin

Por azares de la vida, me topé con mis viejos poemas, de aquella época en que andaba yo en el bajón existencial hard core, esa época que en mi autobiografía lleva el nombre del Filonauta del tiempo combustible. Es curioso lo diferente que se ve todo en retrospectiva. Hoy me parece increíble verme reflejado en esos versos, que parecieran un tanto distantes al tipo que soy en la actualidad. Luego me vino el recuerdo de una declaración de Jodorowsky, cuando decía que él no aspiraba a un arte donde cada uno vomitara sus traumas, sino un arte sanador. El viejo estaba en un error, pues a final de cuentas, el poder sanador del arte reside, en buena medida, precisamente en esa posibilidad de vomitar las dolencias.

Fue así que comprendí que expresar el dolor, la ira o la tristeza en cualquier manifestación artística, es realizar un conjuro mágico, un acto alquímico capaz de convertir nuestra desgracia en algo bello. Dejar que salga y se exprese lo que llevamos dentro. El arte es también encontrar la belleza de nuestras muchas deformidades. ¡No puede existir acto más purificador y revolucionario! Convertir el dolor y la rabia en algo sublime, etéreo. ¡Qué belleza! He ahí, queridos alquimistas, la fórmula para remediar todos los dolores de la tierra y el alma.

Palabra ficcionalista.
::.

Noche de trova y poesía en la barriga de un sapo cantor y bohemio

 

 

“Nadie me dijo que el sueño tenía que andarse a guitarra”,
cantaba el trovador en lo alto de la peña.

Fue regresar al edificio sin nombre donde nací,
a las escaleras lúgubres y opacas
que alumbraron los primeros recuerdos,
la remota infancia,
los primeros sabores de la vida y el mundo
en lo alto de un penthouse,
las mismas estampas impregnadas
en esa fotografía amarillenta
que es la memoria.

Eran las mismas calles,
un poco más pequeñas quizá,
las gelatinas con forma de perrito,
un banco antiguo y café,
una tienda con una enorme rampa,
las primeras risas con gafa oscura
cortando el césped sintético
con una podadora de burbujas,
la bañera movediza,
los primeros juguetes
desfilando sobre la alfombra.

“Habrá que creer en algo
o en alguien, tal vez”,
continuaba el poeta.

“Tú naciste arrullado entre canciones”, me dijo mi madre.

La noche tersa
iba cediendo poco a poco,
en la más suave evocación de la luna,
recuerdos añiles pintados en la pared.

Una guitarra,
una copita de nostalgia,
y el tiempo iba escurriendo
en el eco moribundo de la calle.

Ahí estaba Pakal
recostado entre raíces
para contemplar las estrellas,
como peces batiéndose
en el inmenso mar de los abrazos.

El aire adelgazaba,
la atmósfera bañada en luz tornasol,
el espeso humo del cigarro,
los ojos rojos de tanto añorar,
una despedida,
el universo que duerme y respira
la eternidad
de una sola bocanada.

Era el croar del sapo
celebrando la vid y la caña,
la risa que se oculta
detrás de una máscara triste.

“Nunca dejó de ser quien era”,
dijo el poeta,
en honor al entrañable cantor de la isla.

Nada es cierto,
salvo el embellecido color de la sangre
bufando a medio recital,
caminando lento y de rodillas,
como quien lleva dentro un vendaval.

Era el corazón varado en el callejón,
la habitación contigua
donde a veces sale el sol.

Despierta
en el rumor de la madera,
los pies al ras del agua,
la tierra obscena aullando entre la selva,
la respuesta incorregible
que va mordiendo el corazón,
la dramaturgia de tus senos a la deriva,
tan presdispuestos
a los estragos del amor.

Era el sonido sordo del teléfono
maullando el precipicio,
una marejada de canciones imposibles,
un cuerpo aletargado en pleno soliloquio.

Después de ti rondaba la nada
en un par de manos vacías,
después de masticar las hojas marchitas que caían de tus ojos:
iban lloviendo flores
en la premura del verano.

Los lobos eran lobos
y mordían,
y las luciérnagas brillaban,
para volar al sur del horizonte
solo hacen falta un par de sueños alados,
decir adiós al tiempo enmohecido,
prenderle fuego a las palabras venideras,
ciego de buscarme dentro,
subí a un vagón de tren para no escapar de ti otra vez,
un murmullo que se abre
como una vela y una herida,
como todo lo que estalla,
una tonada que el viento
encuentra en el alba.

Eran las naves ansiosas
extraviadas de planeta en planeta,
tu vestido sobre el suelo,
tu cuerpo adherido al mío
en el borde de la cama,
un bar con sabor a milonga.

Fueron tus pasos mudos
que lloraban sobre la escalera,
fueron las musas suicidándose en el cielo,
el silencio que reptaba sobre una nube
mientras las flores muertas
iban llegando a mis versos noctámbulos,
versos salados con un extraño escozor animal,
laúdes como lunas hechas de hielo y artificio,
la zozobra sin final que nunca escampa,
las luces rotas del amanecer y la tempestad,
las cosas que no dijeron mis manos,
el polvo sobre los libros,
el vino sobre la poesía,
la humareda bailando entre los cerros,
la vuelta al mundo en papalote,
la ironía de unos labios solos.

Así pasaba yo
las noches en vela en un cuarto de azotea,
una bañera sin cortina,
serial de los besos profanos,
la inútil alusión de viejos amores de la infancia,
repetición de un disco a la medida,
testigo de mi alma enamorada
reflejada en un tarro medio vacío de cerveza,
era el aire vagabundo
que rondaba en la cabeza
de quien vuela,
la arena removida entre el sargazo,
un par de versos de amaranto
buscando reescribir su propio cuento,
un beso levadura,
una canción causando estragos,
escarbando suspiros en el temblor
de tus piernas.

Era la ruina del alma
en la tierna alevosía de tu piel.

Ojalá que pronto
nos volvamos a ver.
::.

Diurnorama

 

Una galería de gatos muertos
desfila por el techo de mi casa.

Aún siento sus pisadas.

¡Como te quise, gatita!

Era un jardín bonito y breve
bañado por la luz silenciosa de la tarde.

De pie las cicatrices
y los días felices:
la sangre de los árboles riega mi sueño.

Puedo lanzar poemas al aire
como besos a la deriva
dentro de una botella.

La cabeza se me llena de posibilidades.

Rompamos el cerco que nos separa y aprisiona,
con una necesaria dosis de serranía
para mirar el mundo desde otras alturas.

La heróica montaña
pernocta a ras de cielo,
el mismo cielo itinerante
donde gravita el sueño.

La temporalidad de la condición humana reside en el verbo,
porque tiempo es hacer (y deshacer)
es renacer,
volver a ser una y otra vez
y otra vez
y otra vez.

Así camino yo,
con el ánima desnuda
devorando libros y canciones
en la querendona asimetría
de las pasiones humanas,
como un pájaro ebrio de sol
bailando sobre las ramas solitarias
de una bella jacaranda.

Despertar del trance
es darse cuenta
que no existe frontera alguna
entre el mundo de los vivos
y los muertos.

Por eso estoy aquí,
parpadeando
en la inercia luminosa
del extravío.

El
universo
respira
palabras azules
que vienen y van
en muchas lenguas,
palabras frescas
como el agua que sueñan
las piedras,
palabras que resuenan
como un eco a la distancia,
cabalgando en la campiña
palabras risueñas
que van diambulando
en el aguacero
de la imaginación,
palabras azules
que vienen y van
intempestivas,
tan solo
para alegrar
el corazón.
::.

Al fin despertará

 

Irremediable,
como las huellas del mar sobre la arena,
como tu imagen acariciando mi sueño,
rompiendo las sombras,
irrumpiendo en la lisura del tiempo prohibido,
una escena con veladoras, vino y flores rojas.

¿Quién habrá de quitarme la risa de la cara?

Acaso una nostalgia matutina
que me llega de pronto.

Quiero saber si después de tantas horas bajo el sol
el mundo al fin despertará.
::.

Todos dicen

 

Todos dicen
y se muerden la lengua,
sin siquiera imaginar
que las palabras que repiten
nunca fueron suyas.

Todos dicen
sin saber que sus ideas
fueron pensadas por otros
en la maquila,
rumiando las mismas frases
con sabor a obsolescencia.

Todos dicen
pero nadie busca
y se encuentra consigo mismo,
en este mar de indefiniciones
que fue la experiencia humana.

Todos dicen
sin que nada diga ya su lengua muerta,
porque las palabras fueron languideciendo
como la luz de una vela que se apaga
en la más espesa oscuridad.
::.

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