Archivos Mensuales: mayo 2018

Cansancio

 
Hay veces que el cuerpo
no da para más,
y uno solamente quiere dormir,
dormir de día y dormir de noche
para arreglar las muchas averías
de los sueños desmembrados.

Hay veces que la mente
no da para más,
y uno quisiera bajarse del mundo
que corre a toda prisa
rumbo al desfiladero,
pero en lugar de eso
uno suele pisar el acelerador
para correr en sentido contrario,
intentando cambiar el curso de los días
so riesgo de desvielar el alma.

Hay veces que la vida
no da para más,
y uno solo quiere
refugiarse en su madriguera
y lamerse las heridas
para escapar de la lluvia,
ese doloroso zumbido
que llevamos enterrado tan adentro
en los recuerdos,
como una tempestad que no cesa
y va y viene
de costa a costa,
en el mar picado de los anhelos rotos.

Hay días en que la sangre hierve
y la ira ruge como un tigre
furiosamente hirsuto,
un depredador hambriento a flor de piel,
como un tatuaje forjado
con los ojos rojos de la noche,
una dentellada de cardos y ortigas,
un perro rabioso haciendo erupción
en los pantanos de la risa estancada,
una barracuda ciega
acechando a su presa
en oscuros sótanos submarinos,
un retumbar de oídos
como un avispero
de sonidos agudamente hirientes,
un paseo sin zapatos
por un bosque de piedras afiladas
en las minas de Naica,
la sangre hinchada
de tanto soportar idiotas programados por la tele,
ese rebaño de serviles ovejas
que van por ahí,
dóciles y sonrientes,
rumiando pastos y mentiras,
educados para la obediencia
y el despilfarro,
con la esperanza sucia
de subir un peldaño
en el deleznable oficio
de la servidumbre voluntaria.

Es el cansancio que produce
ser un alma libre
dormitando
en un campo de exterminio.
::.

Tres conferencias para entender cómo el lenguaje moldea el pensamiento, la comunicación y puede predecir desórdenes mentales

palabras

Un amigo me mandó un enlace a una charla TED, que a su vez me condujo a otras charlas sobre lenguaje, mente y cultura, temas que me apasionan. El resultado fue sorprendente. El lenguaje son los ladrillos capaces de edificar la mente. La correlación entre las palabras y los modos en que percibimos “la realidad” determinan muchas de las decisiones que tomamos sin siquiera darnos cuenta. Por eso los antiguos magos conocedores de las ciencias esotéricas, sabían algo que los científicos contemporáneos están confirmando siglos después con datos y complejos modelos computacionales: las palabras condicionan la mente y la realidad. He ahí el secreto poder de la poesía como ente transformador del mundo.

Lera Boroditsky explica la manera en que el lenguaje crea diferentes cosmovisiones y maneras de ubicarse en el espacio-tiempo de modos específicos, condicionando la percepción. Es decir, la manera en que el lenguaje moldea el pensamiento.

Por su parte, Uri Hasson explica la manera en que el cerebro de dos interlocutores reacciona de manera similar gracias a la posibilidad de construir estructuras narrativas comúnes a través del significado. Una interesante revisión de la correlación que existe entre el estudio del cerebro y el lenguaje, lo cual deja entrever la manera en que la empatía se construye a través de contextos lingüísticos comunes. Una situación que tiene aplicaciones prácticas en el estudio de los medios de comunicación de masas y la manera en que los mensajes difundidos a través de estos crean realidades comunes para determinado tipo de audiencias.

Pero la plática más impactante para mí, fue la charla de Mariano Sigman, quien ha desarrollado un método cuantitativo-computacional para medir cosas complejas como la conciencia introspectiva en la cultura de la antigua Grecia o la cultura judeocristiana, lo cual tiene aplicaciones clínicas a la hora de predecir y diagnosticar estados mentales como la esquizofrenia. Y todo, a partir de las palabras.

::.

“Valorizacion del valor” es la esencia misma del capital, según Marx

Karl Marx

Escuchando una conferencia de Enrique Dussel sobre sus 16 tesis de economía política, me doy cuenta que mi teoría comunicacional del valor está más en sintonía con Marx de lo que yo pensaba.

“Valorización del valor”, es la esencia misma del capitalismo, señalaba Marx, según refiere Dussel (49:00-59:00). La frase, indagué después, viene contenida al inicio del capítulo VII de El capital, sobre la tasa del plusvalor, aunque en términos no tan claros para el lector no iniciado:

El plusvalor generado en el proceso de producción por C, el capital adelantado, o en otras palabras, la valorización del valor del capital adelantado C, se presenta en un primer momento como excedente del valor del producto sobre la suma de valor de sus elementos productivos.

La idea es desarrollada con mayor claridad posteriormente, en el capítulo XIV, sobre el plusvalor absoluto y relativo:

La producción capitalista no sólo es producción de mercancía; es, en esencia, producción de plusvalor. El obrero no produce para sí, sino para el capital. Por tanto, ya no basta con que produzca en general. Tiene que producir plusvalor. Sólo es productivo el trabajador que produce plusvalor para el capitalista o que sirve para la autovalorización del capital

El asunto aquí, es que la idea de valor es más amplia y profunda que la idea misma del capital. Es más, la idea de valor es la base simbólica a partir de la cual se construyen las relaciones sociales que sostienen al capitalismo.

Por ello, considero un acierto haber dedicado dos años de mi vida a escribir una tesis de maestría que precisamente, trata de entender cómo es que las sociedades construyen sus nociones de valor. Una pregunta crucial para entender el funcionamiento de los sistemas sociales, y para la cual, no encontré ninguna explicación que me dejara satisfecho. Así que tuve que construir mi propia “teoría comunicacional del valor”.

Reflexión para un viernes de teoría aplicada.

Y tú

La tristeza
llovió en la coladera.

Como una azotea
despoblada.

Un desierto
lleno de ausencias.

Como un amanecer
sin dientes.

Los pájaros vuelan
sobre el acantilado.

¿Cómo iba a dejar pasar
la oportunidad
de decir te amo?

¿Cómo iba a callar
todas las luces irremediables
que no cupieron en mi voz?

Y tú
ni siquiera te dabas cuenta.
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Videos pachecos sobre el mundo como una pista de baile

El video musical como una forma de exploración ritual. Aquí unos cuatro videos sobre cómo enfrentar a los lobos que nos persiguen o iluminar el mundo desde adentro.

Una luz bajo tierra

 

Enciende una luz bajo tierra
para iluminar el mundo
desde la pista de baile.
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El verdadero poder

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La imposibilidad de distinguir matices y entender que la vida es un fenómeno complejo, lleno de contradicciones y posibilidades, merma considerablemente la capacidad de entender el todo. La gente está acostumbrada a pensar con esquemas rígidos y moldes mentales prefabricados, ideas cerradas que les proporcionan cierta seguridad frente a un mundo caótico, pero que al mismo tiempo, les impide abrirse y explorar otras posibilidades a la hora de vivir la riquísima diversidad de la experiencia humana.

Al creer que lo saben todo, se niegan a sí mismos la posibilidad de maravillarse con lo desconocido. Están tan seguros de sus propias certezas, que nunca se cuestionan nada que vaya más allá de lo grotescamente común. Convencidos de su normalidad, no dudan en calificar a los otros de raros y anormales. Dicen tener la razón, pero ni siquiera se dan cuenta de su enorme ignorancia de los temas que tratan. ¡Qué fácil es tener una opinión basada en pendejadas! Todos emiten juicios pero muy pocos tratan de entender en realidad lo que sucede a su alrededor. Así operan los autómatas, seres unidimensionales y planos, insoportablemente convencionales, incapaces de pensar por sí mismos, enfrentarse a sus sentimientos más profundos y decir: ¡este es mi bien y este es mi mal! Así es la gente débil, tan manipulable, tan inocente, tan frágil, dispuestos a dejarse guiar por cualquier charlatán que les endulce el oído y les ofrezca respuestas fáciles.

Habemos en cambio, quienes no nacimos para dejarnos pastorear cual rebaño. Somos rebeldes, necios, inconformes, chairos que se niegan a aceptar la resignación, el infortunio como forma de vida. Locos que se atreven a soñar otros mundos posibles por el puro gusto de soñar. Solamente los cobardes y los pobres de espíritu viven encerrados en sus propios miedos. El conocimiento no es para todos. Se necesita ser valiente y estar dispuesto a librar muchas batallas para acceder a la verdad, porque la libertad es conquista y no donación, es el privilegio de los fuertes, de quienes tienen el valor de autoafirmarse.

La gente pusilánime está hecha para obedecer y asentir con la cabeza en silencio. Habemos en cambio, quienes tenemos el irremediable vicio de sentirnos vivos, y sentir que ha valido la pena, de algún modo o de otro. Es la alegría que colma el corazón, la paz de no quedarse con las ganas. ¿Cómo puede prosperar un país, un pueblo, un colectivo, si la gente sigue presa de su miedo disfrazado de cómoda neutralidad y holgazanería? Disfrazan su odio con indiferencia, su pequeñez con delirios de grandeza, del mismo modo que pretenden llenar sus muchas carencias con esa pavorosa frivolidad que les otorga salir de compras al centro comercial, y presumir la “selfie” en redes sociales para llenarse de elogios y sentirse queridos. Todos anhelan tener millones de seguidores para masturbarse en el espejo de su vanidad. Nadie quiere hacerse responsable de nada. ¡Qué fácil! Son unos niños todavía, reclamando un poco de atención. Gente hueca que repite como autómatas las mismas frases desgastadas que sus amos les han ordenado, sin siquiera darse cuenta. ¿Cómo puede prosperar la democracia en un país donde la gente es fabricada en serie, en esa gran maquila de la televisión? La lucrativa industria del autoengaño. ¿Cómo podrán florecer los colores en un mundo donde la ceguera y la idiotez se han convertido en el último grito de moda?

La única forma de salir de la espiral del sufrimiento es aceptar lo terrible y maravilloso del mundo, el misterio de la existencia, volverse uno con el todo.

Yo soy un convencido de que el cambio está en uno mismo, pero a diferencia de los cretinos que utilizan esta idea para justificar su pasividad, el verdadero cambio consiste en darse cuenta que las cosas no habrán de cambiar si no hacemos que suceda. De nada sirve tirar la basura en su lugar, no meterse en la fila, ni pasarse el semáforo en rojo, cuando el exterminio llama a tu puerta. El cambio comienza en uno mismo, en darse cuenta que la única forma de sobrevivir a este mundo salvaje es volverse fuerte y luchar. Es la vida que se abre entre las fauces del tigre y la hiena, la vida que se abre como el árbol que crece lentamente mientras sus raíces se aferran con fuerza a lo profundo del suelo para acariciar con sus ramas, las estrellas. Hay que aprender a hacer erupción y experimentar la calma tras la tempestad. Hay que aprender a ver y cerrar los ojos para escuchar el sonido de nuestra respiración. Hay que reescribir la historia y reinventar la humanidad. Hay que mirar hacia afuera y mirar hacia dentro. Aprender que en la vida hay tiempo de luchar y dejarse arrastrar por el río, hay tiempo de morder y reír, hay tiempo para oscurecerse e iluminarse, porque la vida es momentánea y hay también que devolverla.

¿Cómo hacer entonces para terminar con la podredumbre? ¿Cómo ahuyentar el dolor que acecha y grita dentro de uno y ya no suelta? Hay que detenerse un instante para contemplar y contemplarse, entender la relación, descubrir el vínculo secreto de todas las cosas, maravillarse con lo cotidiano y aprender a soltar llegada la hora, volverse nada para fundirse con el todo, entender que nada permanece quieto, todo se mueve, todo respira, todo va y viene, que la tristeza es alegría y visceversa, la dualidad es la raíz del movimiento y la unidad es la reconciliación de toda contradicción, es aceptar lo que somos y nada más, dejar que el silencio hable, aprender de nuestros fracasos, aprender a ver con las manos y el corazón, aprender a sentir con la imaginación, porque el universo entero cabe en una sola palabra.

El verdadero poder es ver lo invisible, cantarle a las cosas para que aparezcan.
::.

De tanto no dormir

 

De tanto no dormir
fuimos polvo.

Un faro a medianoche,
una luz arrinconada.

De tanto no dormir
nos fuimos haciendo viejos.

Como una herida silenciosa,
un gato solitario en la pared.

De tanto no dormir,
nos fuimos
devorando mar adentro.

El sueño y las pastillas,
la siempre lenta oscuridad.
::.

Anatomía de un beso

Tus labios fueron
territorio no cartografiado.

Tu risa fue mi alegría
derramada sobre un claro de luna.

Tus ojos negros
son dos grandes avispones
buscando clavar su aguijón.

Te extrañé como siempre
bebiéndome tu recuerdo
entre nostalgia y poesía
en un veraniego balcón
de calles adoquinadas.

Voy a fumarme tus besos
con reggae y cafeína,
para hacerle la necropsia
a este viejo amor pasajero.

Pues resulta que a veces,
no queda nada más que escribir.
::.

Eran

Eran los sueños fugitivos
y descalzos
para huir volando
dentro de un papalote.

Eran las pisadas ansiosas
en las intermitencia
de la fiera noche.

Eran las punzadas
de la sangre y el vino
comiéndose a besos.

Eran las ganas
de dormir para siempre
en las amígdalas del cielo.

Nubarrones y deseo,
como una pincelada gris
tatuada sobre el pecho.

Entrégame tu corazón
de aceituna
en la liturgia de la
insoportable indiferencia.

Entrégame tus ganas
de gritar y acechar
como una lechuza hambrienta
aleteando entre las espinas.

Era la canción solemne
saboreando el desamor,
la estampida perfecta
jalando el gatillo.

Eran los ojos lejanos
de la luna
mirando el eterno vacío
que quedó tras nosotros.
::.

Allí van los amantes

Allí van taciturnos
los moribundos amantes.

Algunos se buscan
toda la vida.

Otros simplemente
se encuentran.

Hay que mojar los labios
en las aguas rojas del amor.

Hay que ensuciar los cuerpos
en la soledad de un adiós.

Allí van, efervescentes,
los pueriles amantes.

Sudando el alma en la sed
de un último beso.

Hay que enjuagar las heridas
en el sueño azul del mezcal.

Hay que jugarse la vida
en el calor de la noche.

Allí van encendidos
los amantes suicidas.

Jurándose amor en los ojos vacíos
de la muerte.

Hay que beberse el frío
de las balas asesinas.

Hay que sentir el filo del cuchillo
hundirse en el alma.

Allí van los amantes,
soñolientos,
con los ojos llenos
y las manos tan solas.

Allí van los amantes,
perfumando el alba,
entre besos muertos
y la sangre caliente.

Hay que sentir el aire homicida
desgarrando el corazón.

Hay que caer en el dolorido
panteón de tus ojos lejanos.

Allí van los recuerdos
tapizando
las blancas paredes.

Allí van sus delirios
penetrando
los gemidos de la luna.
::.

Su momento

No había llegado
su momento.

¿Cuándo llegará?

Nadie lo sabe.

A las cosas
hay que darles tiempo
para que maduren.

¿Y si no maduran nunca?

Simplemente se mueren.

Su momento no llegó nunca.

Y sucede que a veces,
cuando maduran demasiado pronto,
se encienden y se extinguen
en un parpadeo,
como si acaso fuésemos
una fugaz bengala.

Somos tan momentáneos,
como la violenta explosión
de un millón de estrellas.

Hay que darle tiempo
al tiempo
y dejarlo inventar
otras realidades
con su lengua de colores.

A todos les llega su hora,
tarde o temprano.

A todos les llega su momento
de hacer combustión,
brillar en la oscura noche
y hacer arder la eternidad.
::.

Conocer un lugar

 

Para conocer un lugar
hay que caminarlo,
recorrerlo a tierra lenta,
hay que perderse y reencontrarse
en una madeja de puertas abiertas,
hay que vagar sin destino fijo
y dejarse embaucar
por la maravillosa sorpresa
de lo cotidiano.

Conocer un lugar
es adentrarse en el imaginario
de otros,
masticar su lengua
como si fuera chicle,
es recorrer también
su misteriosa simbología,
saludar a los espíritus
que pueblan el aire,
es adentrarse en el calor
de casas petrificadas por el tiempo
y calles baldías hechas de tierra.

Conocer un lugar
es saborear sus secretos manjares,
es oler el perfume de sus ríos,
reconocer la belleza inaudita
de sus árboles y sus mujeres,
es dejarse seducir por la tuba y la tambora,
mojar el alma y los sentidos
en el canto coral de las aves vespertinas
en algún atardecer frutal.

Conocer un lugar
es sonreírle a la alegría de la gente,
es despertar del casi imperceptible letargo
de la rutina,
es hablar y brindar con desconocidos
en las horas de baile,
navegar con un suspiro
la apacible quietud
de la rumorosa ribiera.

Conocer un lugar
es descubrir y descubrirse al mismo tiempo,
es mirar el mismo mundo de siempre
con otros ojos,
la posibilidad de sentir el aire fresco
resoplando los viejos recuerdos
que se mecen
como las velas de un barco,
que viene y va
de puerto en puerto,
de cama en cama,
un barco errabundo y feliz
que se deja arrastrar por el sueño
cuando cruza el horizonte.

Conocer un lugar
es exprimir el corazón
sobre la hierba
como si fuera una naranja,
dejar nuestras huellas
entre calles solitarias y risueñas
habitadas por fantasmas.
::.

Mi trabajo es ser loco y ser poeta

 

Curioso deporte aquel
de ser quimera.

Extraña costumbre
de soñar en voz alta
como el mago y el profeta.

Mi vocación es inventar
la belleza y el color
en la palabra.

Es el gozo irremediable
de la bohemia y la rockola,
navegando el mundo
sobre un mar de libros con sombrero,
yo viajo con los pies descalzos
a la orilla de la carretera,
yo soy el aventurero que se adentra
en la más oscura y densa selva,
yo soy aquel alegre vagabundo
que se pierde en el desierto
y la montaña haciendo versos,
yo soy el incansable morador
de las cantinas,
yo canto a dueto con guitarra
y con los árboles también,
yo barro toda la ira y el odio
con mi perfumado corazón
derramado sobre las flores,
yo soy zurdo y soy rojito
como el vino que lloraban
tus dos ojos fermentados,
yo soy el triste alegre
que mastica nubes negras
en el tiempo enmohecido,
yo soy el baile pernicioso y trasnochado
con que mueven las caderas
las mujeres calavera.

Así es
mi adorable profesión
de guerrillero, trovador
y saltimbanqui.

Así es
mi adorable profesión,
de ser loco
ser maroma-torbellino
y ser poeta.
::.

No sabemos

 

No se puede juzgar
a la gente.

Nunca nadie sabe
la vida de cada quién,
apenas retazos,
fragmentos de un espejo roto,
incapaces de explicar el todo.

No se puede juzgar
así nada más,
y señalar con el dedo mordaz,
sin saborear las muchas heridas
que fueron esculpiendo los rostros
de la gente que camina dormida
por la calle.

Qué diferente sería todo
si antes de emitir una opinión,
nos detuviéramos un instante
para tratar de entender
al otro.

Es la mirada interior
mirando por el retrovisor,
es la voluntad que se quiebra
y levanta el vuelo
en el infortunio de la vida.

El silencio que se cuela
entre las grietas.
::.

AICO: una historia sobre la conciencia, la identidad, el cuerpo y el alma

Uno de los grandes animes de los últimos tiempos. Una historia compleja y entrañable sobre la conciencia, la identidad, el cuerpo y el alma. Una oda a la imaginación, esta lograda serie de tan solo 12 capítulos, que bien podría convertirse en un nuevo clásico de la ciencia ficción. Lástima que se nos haya ido tan rápido. Se llama AICO Incarnation.

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