Archivos Mensuales: octubre 2018

Homenaje a Egon Schiele a un siglo de su muerte

Quizá el mayor descubrimiento de mi viaje por Europa, fue la obra de Egon Schiele. La fuerza de este pintor austriaco, a quien le bastaron 28 años de vida para volverse inmortal, tiene una originalidad trágica, un trazo tembloroso y vibrante, una estética única. Aquí un pequeño homenaje para el genio, uno de los mayores exponentes del llamado Expresionismo Austriaco y discípulo de Klimt.

Disertación contra el fanatismo en redes

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Oigan, en verdad, tómense un tecito de tila para calmar los nervios. La cosa política los trae muy estresados. Pónganse a ver menos noticias en la tele y el Feis y a leer más libros si en verdad quieren entender lo que está pasando en vez de armar escándalo por todo.

Seamos claros.

Yo critico que la decisión del nuevo aeropuerto en Santa Lucía haya carecido de elementos técnicos y haya sido consecuencia de un proceso manipulado por intereses políticos. Creo que merecemos algo mejor y seguiré siendo crítico de esas cosas que considero, están mal, aunque algunos traten de justificar un turbio proceso porque logró imponerse la opción que apoyaban.

Pero de eso a la vergonzosa y alarmista campaña mediática emprendida por las cúpulas empresariales para generar pánico con la subida del dolar y la especulación financiera hay mucho trecho. Ojalá los que ahora se rasguñan la cara hubieran sido igual de críticos con las reformas, la quiebra de Pemex, el alza de los combustibles o la crisis humanitaria sin precedentes que lleva más de 250 mil asesinatos y 30 mil desparecidos. Así que no sean ridículos. No les queda.

Lo que no deja de sorprenderme es la creciente polarización y fanatismo en esta encarnizada lucha de clases a la mexicana. Algo que se refleja en los viscerales y psicóticos comentarios que abundan en redes sociales. Como violentos hinchas de futbol en un enfrentamiento entre barras bravas.

Si uno celebra que López Obrador haga algo bien, uno se convierte en un pinche chairo. Si uno critica a López Obrador por hacer algo mal, entonces uno es un tecnócrata vendido.

El fanatsimo es la antesala del autoritarismo, es ahí donde brota el germen del fascismo que se extiende por todo el planeta. Ese fanatismo imbécil del cual han surgido personajes como Donald Trump en EE.UU., Jair Bolsonaro en Brasil o las acciones terroristas financiadas por el gobierno de Arabia Saudita en Medio Oriente.

Ahí están las expresiones fascistas que vimos en México contra los migrantes centroamericanos como un vivo ejemplo de este enorme peligro que se cierne sobre el mundo.

La vida tiene MATICES y CLAROSCUROS. Pero cuando la simpatía o antipatía hacia un personaje nubla el juicio y cualquier posibilidad de tratar de comprender las motivaciones del otro, la violencia es el siguiente paso. Ahí está la polarización en Venezuela como un ejemplo de ello.

En lugar de estar tan preocupados por emitir opiniones llenas de lugares comunes, que repiten como autómatas con su sesgadísimo consumo noticioso dictado desde los centros del poder hegemónico, yo les recomendaría profundizar y leer libros o ver videos en Youtube que nos ayuden a comprender mejor qué carajos pasa. Es muy diferente el tipo de discusión que se genera cuando ambas partes tratan de descubrir algo nuevo sobre el mundo en que vivimos antes que tratar de imponer mi visión del mundo a los otros.

Yo por eso en este tipo de coyunturas no dejo de referirme al gran Ryszard Kapuscinski, el maestro, a la hora de ahondar en las raíces profundas del fanatismo:

“Si entre las muchas verdades eliges una sola y la persigues ciegamente, ella se convertirá en falsedad, y tú en un fanático”, solía decir, certero, el formidable periodista polaco.

No caigamos en la trampa.
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El amor antes de partir: Me and Earl and the Dying Girl

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Una de las películas más bellas, conmovedoras e inteligentes que haya visto en los últimos años. Se llama Yo, Earl y la chica moribunda (horriblemente traducida al español como Yo, él y Raquel) Un drama sobre la amistad, el amor y la muerte, en el que destaca el preciosismo técnico con el que fue realizada esta hermosa cinta dirigida por Alfonso Gomez-Rejon, con la sobresaliente fotografía de Chung-hoon Chung y las actuaciones de dos jóvenes figuras de Hollywood: Thomas Mann y Olivia Cooke.

Un bello retrato sobre la adolescencia, el arte y aquello que dejan las personas tras de sí luego de partir. Bellísima pieza con un guión asombroso de Jesse Andrews. Una película redonda que refresca la baraja de talentos en el cada vez más monótono cine estadounidense. Vaya sorpresa que me llevé al descubrir esta película durante un viaje en autobús.

 

 

A los escritores, periodistas, artistas e intelectuales de América Latina y el mundo: URGE CONFORMAR UN FRENTE GLOBAL ANTIFASCISTA

Mientras en México los cretinos se indignan por el hecho de que Maduro vendrá a la toma de posesión de López Obrador, al mismo tiempo que no dicen ni pío sobre la dictadura en Honduras que expulsa miles de migrantes, hoy el triunfo electoral del fascista Jair Bolsonaro en Brasil escribe hoy uno de los episodios más oscuros para América Latina en los últimos 20 años.

Al final, a la ultraderecha brasileña apoyada por Estados Unidos, le salió la jugada de encarcelar a Lula sin que existiera una sola prueba que demostrara su culpabilidad. Lo de hoy es sólo consecuencia de un golpe de Estado y un fraude orquestado desde hace ya varias semanas.

Lo increíble es la poca resonancia mediática que tiene este avance de la ultraderecha en el mundo. Prácticamente todo el norte de Europa tiene gobiernos abiertamente neonazis, al igual que países como Italia, Hungría, Estados Unidos y ahora Brasil.

¿Dónde están los intelectuales del mundo condenando esta afrenta contra los derechos civiles de la gente?

Pero por supuesto, los medios hegemónicos, controlados desde Washington y Wall Street, simplemente callan frente a esta tragedia global.

Por eso urge organizar un frente mundial contra el fascismo. No podemos permitir que en el mundo avancen estos trogloditas mientras aquellos que ocupan lugares de privilegio en los medios de comunicación, simplemente se limitan a observar la catástrofe.

Hagamos algo. No permitamos que los fascistas se apoderen del mundo. Recordemos las millones de muertes que provocó la Segunda Guerra Mundial. No podemos ni debemos aceptar que el discurso supremacista blanco siga ganando terreno en el ajedrez de la geopolítica global. El futuro de millones está en riesgo.

Conformemos un frente antifascista para resistir la embestida y reescribir la historia del mundo.
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Diatriba antifascista a propósito de la caravana migrante

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En mis 16 años como periodista, pocas coberturas me han impactado tanto como la caravana migrante. La catástrofe es de gigantescas proporciones. Pero el hecho evidenció el racismo, la xenofobia y la estupidez de muchos mexicanos. Paradójicamente, critican a Trump por denostar a los mexicanos pero ellos hacen lo mismo con los centroamericanos. Ser pobre y luchar por no morir de hambre o acribillado es delito en estos tiempos. ¡Incluso se indignan porque los migrantes “dejan sucias” las relucientes e inmaculadas plazas públicas mexicanas por donde pasan! El fascismo es un germen muy contagioso en estos tiempos.

Pero lo más sorprendente e indignante, me parece, es la mordaza mediática. A juzgar por las noticias, pareciera que los migrantes surgieron de la nada, por generación espontánea. Nadie habla de la violencia y la carestía que trajo consigo el golpe de Estado, el fraude y la dictadura impuesta por el actual presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, con ayuda de Estados Unidos. La catástrofe hondureña no tiene resonancia ni siquiera por el éxodo masivo que ha detonado en toda la región. Los hondureños no son migrantes, son refugiados de una guerra civil que ni siquiera es guerra para los medios de comunicación.

Muchos se indignan con la situación en Venezuela, pero ni siquiera se han enterado del otro desastre que está por consumarse en Brasil, donde un fascista de mierda de nombre Jair Bolsonaro está por llegar al poder con la complacencia, sí, otra vez, de Estados Unidos y su maquinaria mediática, que se reproduce fehacientemente en países que se dicen independientes pero son en realidad colonias del imperio.

Por supuesto, eso no les indigna a los imbéciles que se sienten identificados con el neonazismo, próceres de la higiene a ultranza, ellos, con sus delirios de grandeza a la gringa, insoportablemente ignorantes, vacíos, políticamente indiferentes, seres frívolos y tristes que tratan de esconder su miseria humana odiando al otro: al pobre, al jodido, al extranjero. Por eso sueñan en secreto ser güeros y ricos como Trump, déspotas y tiranos, vulgares, inmundos, machistas que sienten placer sometiendo y sobajando a la mujer. Ese es el “progreso” de la supremacía blanca, ese anhelo que nos han metido a la fuerza en el cine y las noticias.

Pobres diablos. Tan urgidos de todo porque sólo poseen cosas materiales. Tan encerrados en sus prejuicios y sus odios. Tan ensimismados en su propia podredumbre, sin siquiera imaginar que existe un mundo allá fuera, un mundo distinto en el que viven personas que están dispuestas a caminar miles de kilómetros con niños recién nacidos entre los brazos para escapar de la miseria. ¡Y todavía los tachan de irresponsables! Lo responsable, según esta gente ilustrada y estúpida, sería quedarse en su país a buscar trabajo y resignarse a morir de hambre. Total, como “el cambio está en uno mismo”, basta con tirar la basura en su lugar para evitar que los pandilleros de la MS-13 te maten a tiros por el simple hecho de vivir en territorios bárbaros donde la única ley que vale es la ley del más fuerte.

Lo mismo pasa para quienes discuten sobre la viabilidad del nuevo Aeropuerto, sin tratar de entender una chingada, exhibiendo sus prejuicios y fantasías pueriles, como si construir un jodido aeropuerto no trajera irremediablemente consecuencias ambientales, sociales y económicas. Pero hay quienes prefieren vivir en su mundo de caramelo antes de aceptar que el mundo es en ocasiones un lugar terrible donde hay que tomar decisiones dolorosas.

Un infantilismo político, promovido dese la hiperrealidad -ese peculiar rinconcito del capitalismo y la modernidad en el cual, nada existe a menos que salga en la tele y en el Feis- que incita a la inacción política, porque “la política es mala y el poder corrompe”. Pero resulta que nadie está dispuesto a esuciarse los zapatos y ejercer el poder de manera responsable, pues es más cómodo dejarlo en manos de los tiranos o simplemente elucubrar complejas teorías de la conspiración, pero hasta ahí.

Tan podrido está todo. Pero a pesar de que en días como este a uno le dan ganas de echarse a dormir y no despertar, eso no sucederá. Mientras haya vida, habrá lucha. Y mi deber terrestre como periodista y poeta es precisamente ese: luchar contra la estupidez y la oscuridad que se esparce por el mundo en todas sus formas, luchar contra el fascismo y lo prejuicios, luchar contra el odio y la tiranía, con el único objetivo de propagar la alegría y reescribir el mundo. Así he de vivir hasta el último de mis días.

¡He dicho!
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“La modernidad es la esencia del capitalismo”: Enrique Dussel

Uno de los filósofos más trascendentes de nuestra era, y sin duda, el más relevante en América Latina: Enrique Dussel. Con motivo del 50 aniversario de los movimientos de 1968, el filósofo de la liberación hace un recuento histórico en su infatigable lucha por el decolonialismo epistemológico y sostiene una idea que llevo yo también pensando durante un buen tiempo: “la modernidad es la esencia del capitalismo”.

“La cuestión de la discusión no es tanto el capitalismo sino descubrir el capitalismo como el sistema de la modernidad”, afirma Dussel, quien advierte el riesgo de transitar hacia una modernidad no capitalista.

Pero Dussel va más allá y advierte algo evidente que hasta el día de hoy, muchos marxistas se niegan a ver: el socialismo es también un invento de la modernidad. De ahí su incapacidad de reformular a fondo los cimientos del actual movimiento civilizatorio hegemónico, hoy en crisis.

 

Castells y la sociedad red

A raíz de su última visita a México, el pasado 5 de octubre en la Universidad Iberoamericana, he releído un poco sobre la obra de Manuel Castells. No deja de sorprenderme la manera en que el sociólogo catalán se anticipó desde mediados de la década de 1990 a lo que sucedería las próximas tres décadas, incluyendo la magnitud del profundo cambio que se produjo a partir de las nuevas tecnologías de la información.

Aquí una entrevista en Colombia, realizada en 1999, donde Castells elabora su concepto de “sociedad red”.

Y ya que andamos por estos rumbos, otro video sobre la visión de Castells en torno a la metodología y la praxis intelectual de, quizá, el teórico social vivo más importante del mundo.

Derribar las fronteras

 

A los más de 4,000 migrantes hondureños
que derribaron rejas y vallas
en su éxodo por la supervivencia.

No hay rejas,
muros ni vallas
capaces de contener
el temblor de la carne,
esa estampida humana
de quien ha dejado todo atrás
para escapar del horror,
la cotidiana crueldad
de la sangre y la pobreza,
un arduo peregrinar
que es también
la más digna lucha
por la felicidad
en todas sus formas.

¡Bienvenidos sean,
hermanos hondureños!

Que su camino esté lleno
de bendiciones.

Porque hoy ustedes
los valerosos integrantes
de la caravana migrante
le han enseñado al mundo
que la unión hace la fuerza,
y que no hay muros
capaces de detener
la voluntad humana
de quien ha decidido
jugarse la propia vida
para vivir,
vivir y luchar
en lugar de morir
lentamente
en ese mar de sangre
y desesperación
enclavado en lo profundo
de la selva centroamericana.

¡Bienvenidos sean,
hermanos migrantes!

Pues todavía hay mucho
camino por andar
en esta lucha terrestre
contra el odio fraticida
que quiere apoderarse del mundo,
entre tanto facho
propagando el exterminio,
encerrados en su burbuja
de miedo y paranoia,
esa prisión mental
donde anida la podredumbre,
la envidia, la saña,
esa ideología perversa
que busca hacer
del odio su bandera,
esa ira imbécil
que se extiende
por las venas abiertas
de este dolorido planeta
donde las tribus afilan
los cuchillos y los tambores,
alistándose para la próxima
gran guerra.

¡Así es hermanos!

Por eso hay que seguir recorriendo
el mundo en esta búsqueda imposible
del amor,
hay que seguir marchando por miles
y millones,
derribando aquellas murallas
que nos aíslan,
hay que combatir la rabia asesina
con el corazón inflamado
y los sueños despiertos,
ese espíritu incansable
de quien no se detiene nunca
a pesar de la adversidad,
hay que acorralar a la miseria
y seguir de frente,
caminando juntos,
para escribir el destino último
de nuestra especie y nuestra raza
latinoamericana
en el jardín de los héroes,
hay que seguir resistiendo
en este éxodo suicida
y es también necesario
que otros sigamos su ejemplo
en este tránsito indomable
para escapar del hambre y la muerte,
abrirse paso entre la infamia
y la asfixia del calor,
derrumbando el cerco policiaco
con una lluvia de piedras,
nadando o cruzando en balsa
las turbias aguas del Suchiate,
para reescribir la historia
de nuestros pueblos:
esta rebelión
de quienes permanecen prisioneros,
hacinados en países de cartón,
donde el abuso, la muerte y la ruina
son el pan de cada día.

Así fue su enorme hazaña,
queridos hondureños,
pues ustedes se han dado a la tarea
de abrir las puertas
que permanecían cerradas,
así habrán de seguir su curso,
derribando fronteras,
hombres, niños y mujeres
con sus hijos entre los brazos,
incansables y fuertes,
gente cansada de tanto
caminar y caminar
por los oscuros
pabellones del infierno,
gente que habrá de dejar el alma
entre las penurias del hambre,
en cada paso, cada herida,
hasta completar esa larga agonía
y alcanzar la anhelada paz
en algún lugar frío y remoto,
donde puedan trabajar
y recomponer las averías del corazón,
un país que sirva de refugio
para tratar de aliviar
la aflicción y la pena,
esa amarga tristeza
que se queda dentro
al escapar de un hogar roto,
un país roto,
ese macabro rincón del alma
donde sólo florece la sangre.
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Fusión de ritmos ancestrales con guitarra

El azar me condujo hasta Mitchell Cullen y su enorme talento para tocar la guitarra mientras hace sonar los diyeridús.

Por el tipo de interpretación me recordó a Mike Love y su clásico Permanent Holliday. Tremendo.

 

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