Archivos Mensuales: enero 2019

Claro de luna

 

Luna negra sin memoria,
te has vestido de rojo
para aullar al viento sideral
una canción que narra
las hendiduras de la noche solitaria,
luna menguante y sangrienta,
parpadeas con tu tercer ojo
para revelar la luz
en medio de la oscuridad,
eres el espejo más pulcro
del las pasiones humanas,
tú que gobiernas las mareas,
el sueño de las mujeres
y la ira de los hombres,
acuérdate de nosotros,
simples mortales,
cuando te desnudes
para siempre
en la momentánea
transparencia del cielo,
que ahí estaremos tus pobres siervos,
siempre listos,
para contemplarte y admirarte
y adorarte
desde las áridas penumbras
del inverno,
ahí estarán tus hijos,
luna errante y seductora,
tratando de descifrar tu misterio,
el pudor innombrable que escondes
bajo tu antifaz de amapola,
ahí estaremos nosotros,
los simples terrestres,
oh dolorida luna,
escribiendo versos para celebrar
tu enervante existencia,
ahí estaremos pedestres,
los hijos de la tierra y la mazorca,
para llevarte una serenata
de miradas dulces,
viendo cómo se derrama el vino tinto
de tu boca,
luna blanca y sedienta,
tú que vuelves siempre al pedestal
donde te evoca
la tristeza y la locura,
acuérdate de nosotros,
los simples hombres,
que seguiremos soñando dragones
para surcar el cielo y robarte una caricia,
un sorbo de nieve,
luna líquida e inflamable,
tú que curas y abres
todas las heridas
que portan orgullosos
los jóvenes enamorados,
sigue latiendo,
sigue remando,
sigue abatiendo tormentos y desgracias,
sigue derramando tu luz
sobre el mundo y los trigales,
tu pálida luz de estrella temprana,
sigue amaneciendo vespertina
sobre el lienzo
como una alegre sinfonía de colores,
una multitud de nostalgias
cabalgando en el viento,
una voz risueña
resonando en el cuerpo y el alma,
en lo blanco del papel,
como una herida entreabierta,
derramada
en un claro de luna.
::.

“Los cárteles no existen”, son parte de una mitología que oculta relaciones de poder: Oswaldo Zavala

El profesor de literatura en la Universidad de la Ciudad de Nueva York, señala que la narcocultura es parte de un discurso hegemónico que ha facilitado la intervención de EE.UU. en países como México y Colombia.

Manuel Hernández Borbolla

El académico Oswaldo Zavala sostiene que los cárteles de la droga no existen y que la narrativa imperante en los medios de comunicación en torno al fenómeno del narcotráfico es en realidad una estrategia discursiva que ha permitido a los EE.UU. ejercer su poderío frente a otros países del continente como México y Colombia.

Para Zavala, mexicano de origen y profesor de literatura y cultura latinoamericana de la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY), el discurso hegemónico en torno al fenómeno del narcotáfico -que se reproduce en productos culturales que van desde la prensa hasta las series de televisión- ha generado que la sociedad acepte como verdad lo que en realidad es una narrativa creada con intereses políticos, que oculta relaciones de poder.

“Lo que ha cambiado en las últimas décadas es la manera como hemos comprendido este fenómeno y las cosas que decimos alrededor de ello. Cuando nos referimos a la narcocultura, muchas veces estamos hablando de una mitología, simbólica, construida a lo largo de varias décadas y no está exenta de relaciones geopolíticas de poder“, sostiene Zavala en entrevista.

Sin embargo, aclara el académico, esto no significa que el tráfico de drogas o la violencia sean producto de la fantasía, ya que “alrededor del tráfico de drogas hay un problema importante de precariedad, de pobreza, de gobernabilidad y política que hay que atender”.

La ‘inexistencia’ de los cárteles

El autor del libro ‘Los cárteles no existen’, considera que la imagen del narcotráfico que suele recrearse en el imaginario colectivo rara vez corresponde con la realidad, como ocurre por ejemplo en el juicio de Joaquín ‘Chapo’ Guzmán en Nueva York.

“Lo que yo propongo en el libro es que esto a lo que nos referimos como narcocultura, la manera en que entendemos la vida de los traficantes, la operatividad de los cárteles, su presencia en este y otros países, no es producto de un conocimiento certero, sino más bien una imposición de sentido de una narrativa hegemónica que no fue producto del reportaje de nuestros mejores periodistas, sino un discurso oficial“, señala.

Zavala sostiene que este discurso oficial sobre el narcotráfico comenzó a gestarse en EE.UU., alrededor de los años 70, cuando la presidencia de Richard Nixon empezó a hablar del narcotráfico como un problema de salud importante, época en que también se funda la DEA (la agencia antidrogas estadounidense). Después, en la década de los 80, el presidente Ronald Reagan designó al narcotráfico como una amenaza a la seguridad nacional.

Desde ese momento, de medidados de los 80 en adelante -sostiene el académico- EE.UU. vendió este discurso, que fue trasmigrando por todo el continente. El primer lugar donde tuvo efectos claros fue en Colombia, con el combate al narcotráfico primero en Medellín y después en Cali. Posteriormente, ese discurso incide cada vez más en México, partir de mediados de los años 90 en México, esa narrativa fue permeando poco a poco para incidir en temas como el uso del Ejército para el combate al narcotráfico.

“Es algo que ha sido gradual. Es el resultado de esta narrativa hegemónica propulsada por EE.UU. y que gradualmente se ha ido aceptando por la clase política mexicana”, afirma Zavala.

La “guerra contra el narco”

Menciona que un ejemplo de cómo el discurso hegemónico incidió en la realidad mexicana, es la manera en que el expresidente de México, Felipe Calderón, decretó su famosa “guerra contra el narco” con el respaldo de EE.UU., valiéndose de la misma narrativa promulgada por la política antidrogas estadounidense.

“Hemos sido condicionados para pensar que son los cárteles el principio y la causa original de nuestros males. Lo que yo propongo, es que esa es una explicación oficial recibida, que ha ido permeando en los diferentes campos de producción cultural, primero el periodismo y después las novelas, la música, la televisión, el arte conceptual, y a partir de esa narrativa se nos ha dicho algo muy sencillo: que el país está en manos de traficantes, que estos cárteles son muy poderosos, que han crecido de una manera tan desmedida que manejan arsenales importantes de capacidad destructiva y que pueden incluso rebasar o desafiar el poder del Estado. Y que en la medida que crecen, pelean unos cárteles contra otros”, explica Zavala.

Una narrativa que, de acuerdo con el profesor de cultura latinoamericana, es consecuencia de un discurso oficial imperante en México desde 2006 y que muchos periodistas “han aceptado de una manera acrítica”.

“Esa idea no es real. Los cárteles como se nos han vendido, como se nos ha querido insistir que están allá fuera, no están realmente ahí. Tenemos que redimensionar correctamente el problema del narcotráfico para poder redimensionar correctamente qué está haciendo nuestro gobierno con esta estrategia de militarización que ha costado tanta destrucción”, dice.

“Desde luego que hay tráfico de drogas y traficantes, pero no lo que no existe, lo que no es real, son los cárteles como una amenaza de seguridad nacional, que estos cárteles pueden tomar control de territorios enteros, que pueden quitar y poner gobernadores, que tienen dinero en las presidencias, como todas las fantasías que hemos oído en el juicio del ‘Chapo’, ahora en Brooklyn. Esa es la narrativa oficial y es lo que estoy criticando”, señala.

Una invención cultural

“Hemos vivido décadas de una mitología del narcotráfico. Esta mitología, como hemos dicho, no es producto de un acercamiento correcto a la vida de los traficantes, sino el discurso oficial construyendo esta fantasía, como lo vemos en telenovelas como ‘El señor de los Cielos’ o ‘La Reina del Sur,’ donde aparecen estos personajes exóticos, estos cuerpos jóvenes, bien formados, que pareciera se la pasan más en el gimnasio que en el negocio de la droga, quienes luego viven esta fantasía tipo James Bond, del ‘jet set’ criminal, gente que se va en un avión privado a Europa, luego regresa, combaten, tienen todo una mitología de la muerte, una pasión de vida extraordinaria que fascina al público”, afirma.

“Pero cuando es confrontada con estas brevísimas oportunidades que hemos tenido para ver traficantes o hablar con ellos, nunca se corresponden realmente. Han habido instancias donde se ha podido entrevistar cara a cara a narcotraficantes y rara vez esa mitología coincide con ellos”, dice Zavala.

El especialista cita como ejemplo, la entrevista realizada por el periodista Julio Scherer de la revista Proceso, con Ismael ‘Mayo’ Zambada, líder del Cártel de Sinaloa, realizada en 2010. Otros ejemplos de esta falta de correspondencia entre fantasía y realidad, se pueden encontrar en la entrevista de Sean Penn y Kate del Castillo con el ‘Chapo’ Guzmán para la revista Rolling Stone, previo a su captura y extradición a EE.UU, o también, la entrevista realizada en 2017 por la periodista Anabel Hernández con Rafael Caro Quintero, tras salir de prisión.

Todas ellas, entrevistas donde se muestra a los traficantes de drogas como forajidos de la ley que se esconden en rancherías y sitios alejados del ‘glamour’ que suele atribuirse a estos personajes en el imaginario colectivo.

Una narrativa que además, se percibe de manera distinta con el paso de los años.

En este sentido, Zavala refiere la manera en que las 2.500 toneladas de marihuana que fueron decomisadas en un operativo efectuado en noviembre de 1984 en el rancho El Búfalo, ubicado en Chihuahua, México, mismo que detonaría la captura de importantes narcotraficantes como Caro Quintero y Miguel Ángel Gallardo Félix.

“Si lo comparas con la producción actual de cannabis en el estado de California nos pone a todos a reír”, señala el académico.

“En la lógica del prohibicionismo bastan unos cuantos años para que aquello que percibíamos como una gran amenaza, a Caro Quintero como un psicópata porque traficaba con marihuana, se convierte en lo más cool, tranquilo, buena onda. El dinero que generan las ganancias de la marihuana en California desbordan totalmente los sueños guajiros de Caro Quintero. Incluso las cantidades de dinero que se le atribuían al Chapo”, señala.

La firma New Frontier Data estima que el mercado de la marihuana legal en EE.UU. fue de 10.400 millones de dólares en 2018 y podría llegar a los 26.000 millones en 2025. Tan sólo California genera alrededor de 4.000 millones de dólares por el cultivo legal de cannabis, de acuerdo con el Washington Post.

“Es un poco absurdo pensar que en estas lógicas del prohibicionismo, EE.UU. está disfrutando de un mercado de la legalización de la marihuana actualmente y nos obliga a nosotros a esta militarización, a vivir en una sociedad sitiada, a percibir a la gente que mueve drogas como psicópatas, como maleantes, cuando ellos sin ningún problema disfrutan de eso”, sostiene.

El juicio del ‘Chapo’ Guzmán

Zavala también asegura que en el juicio contra el ‘Chapo’ Guzmán está en juego no sólo la condena que habrá de asumir el capo o los múltiples señalados de complicidad con las organizaciones criminales, sino tambien, está en juego la narrativa hegemónica en torno al tema del narcotráfico.

“Lo más interesante que ha salido en el juicio del ‘Chapo’, es que el juicio en realidad está basado en una serie de incongruencias y asunciones que no sólo son paradójicas, controversiales y polémicas, muchas veces irrisorias, empezando con la cantidad de dinero por la que se le acusa haber lavado, 14.000 millones de dólares”, dice Zavala.

“Ese dinero que se le atribuye haber lavado no es una cantidad grosera, si pensamos que, por lo menos el discurso oficial, este hombre monopolizaba al mercado global de la cocaína”, agrega.

En este punto, el experto advierte que a lo largo del llamado “juicio del siglo” contra Guzmán, se han omitido una serie de asuntos vinculados con el lavado de dinero en bancos de EE.UU. o el papel de las autoridades estadounidenses en el tráfico de drogas.

“En esta guerra de acusaciones, tienes dos narrativas completamente opuestas. La fiscalía está insistiendo en que el Chapo es este hombre extraordinario de negocios, que lideró una organización que, se nos dijo, tenía presencia en 53 países del mundo, que no solo monopolizaba la cocaína, sino controlaba el espacio político mexicano. Este hombre, de probarse lo que dice la fiscalía, será para siempre la mente criminal más importante que haya pisado la Tierra”, dice el académico con ironía.

“En cambio la defensa, sin mayores problemas, primero dice: cómo compruebas eso. Pero más interesante, es que este hombre ha estado a salto de mata en los últimos años, escondido, en una vida de cierta precariedad a tal grado que no han podido localizar las famosas cuentas de lavado de dinero en las Islas Caimán o donde supuestamente escondía este dinero. Y en cambio tenemos a un hombre derrotado, un hombre al que no se le permite abrazar a su esposa en el proceso judicial y que yo no veo dónde están sus conexiones políticas globales en el momento en que está siendo enjuiciado como un delincuente común”, cuestiona.

Por ello, Zavala califica como una fantasía pensar que un campesino de Sinaloa que apenas terminó la educación primaria como Guzmán, de pronto, logra someter al Estado mexicano, a burlar a la DEA, a la CIA, a Interpol, y controlar el flujo de la cocaína por todo EE.UU., Europa, el norte de África y Asia.

“Es absurdo”, sostiene Zavala. “Si este hombre de verdad tuviera esa capacidad de corromper al país entero, de tener esa presencia criminal en 53 países del mundo, simplemente no estaría siendo enjuiciado en Brooklyn en este momento. La gente que tiene esa capacidad de influencia política y dinero en nuestro país son los expresidentes, y esos expresidentes, en efecto, no terminan en la cárcel sino dando clases en Harvard”, dice en una clara alusión al expresidente Felipe Calderón.

“Es increíble que no podamos notar eso de entrada: una enorme distancia entre el mito del ‘Chapo’ y lo que estamos viendo en ese juicio“, afirma.

“Lo que es bien interesante ver, es que en el juicio del ‘Chapo’ se está asegurando la supervivencia de esa misma narrativa oficial que favorece los intereses estadounidenses”, señala.

Para Zavala, uno de los aspectos más relevantes del proceso judicial contra el capo ha sido lo poco que se comenta la participación de autoridades estadounidenses en el tráfico de drogas.

Una historia que sin embargo, está bien documentada.

El papel de la CIA en el tráfico de drogas

El investigador de la CUNY refiere que el involucramiento de la CIA, la agencia de inteligencia estadounidense, en el tráfico de cocaína en México ha sido un asunto documentado que sin embargo parece no incidir en el imaginario colectivo ni los productos culturales que suelen recrear la narrativa hegemónica sobre el narcotráfico.

“En mi libro cito el trabajo del diplomático Peter Dale Scott, que desde los años noventa documentó cómo la CIA utilizaba la cocaína y los traficantes para parte de su proyecto anticomunista en la región”, señala el escritor.

En este sentido, Zavala refiere que dos de los principales traficantes de drogas en la década de 1980 incluso participaron de manera conjunta para entrenar tropas que participaban en “operaciones negras” para contener movimientos socialistas como el Frente Sandinista de Liberación Nacional en Nicaragua.

“El caso muy particular, es lo que ocurrió con la llamada Federación que en su momento lideró Miguel Ángel Félix Gallardo, quien entre otras cosas, apoyó a la causa anticomunista con dinero y armas para financiar a los contras en Nicaragua”, señala.

“Caro Quintero en algún momento prestó un racho entero para que la CIA entrenara guerrilleros. Entonces esa actividad del narcotráfico no era sólo un enemigo o un problema de seguridad nacional, sino que en realidad colaboraban con operaciones encubiertas para los intereses estadounidenses en la región”, comenta.

“Eso no sólo no aparece en el juicio del ‘Chapo’, no se hablan de esas cosas. Pero tampoco aparece en las narconarrativas que estamos acostumbrados a repetir, por ejemplo, con la serie Narcos México”, transmitida en Netflix.

Una serie en la cual se relata el asesinato del exagente encubierto de la DEA, Enrique ‘Kiki’ Camarena, quien según la serie es asesinado por intereses de narcotraficantes mexicanos, cuando en realidad, según el trabajo de algunos investigadores como los periodistas Gary Webb y Charles Bowden, el asesinato de Camarena estaba vinculado a la participación de la CIA en la venta de crack en el sur de California con el fin de obtener recursos no reportables para su cruzada anticomunista en Nicaragua.

Una guerra contra los pobres

Pero si no existen los cárteles y el supuesto poderío de los narcotraficantes es mito. ¿De dónde surge la epidemia de violencia que ha marcado a México desde 2006? Para Zavala, dicho fenómeno es consecuencia de una campaña de militarización promovida por un Estado corrompido en contra de la población.

“La violencia que hemos vivido en el país no es el resultado del tráfico de drogas, ni de la acción o la actividad de los cárteles, la violencia en el país. Es resultado de una deliberada estrategia de militarización que ha ocupado muchas de las regiones del país, ciudades enteras, y que ha destruido el tejido social a tal grado, que ha desatado un caos tan generalizado, en el que participan jóvenes pandilleros, expolicías, traficantes, polleros, policías en activo y las propias fuerzas armadas”, señala el académico.

En este sentido, Zavala considera que el Estado mexicano está “conduciendo una guerra en contra de su propia sociedad, por otros fines, diferentes al tráfico de drogas”, ya que “en nombre de la guerra contra las drogas, el Ejército federal se ha dedicado a despoblar comunidades enteras donde se encuentran recursos naturales muy específicos”.

“El caso más emblemático de esto es Tamaulipas, donde se nos dijo con mucha insistencia que Los Zetas controlaban parte de la región y que conducían una guerra total por el control de las rutas y las plazas de tráfico de drogas”, señala el investigador.

“Pero al momento en que tú tomas ese mapa de la actividad de Los Zetas y lo superpones con el mapa de nuestros mejores yacimientos de recursos naturales, coinciden puntualmente. Ahí donde están Los Zetas librando esta guerra, se encuentra la Cuenca de Burgos, donde tenemos uno de los más grandes yacimientos de gas natural, que ahora mismo está en proceso de extracción”, advierte el experto de la CUNY.

Zavala refiere que durante los peores años de la “guerra contra el narco” se construyó un oleoducto en Tamaulipas para la explotación de hidrocarburos como petróleo y gas.

En su libro ‘El cártel negro’, la periodista Ana Lilia Pérez documentó la manera en que organizaciones criminales como Los Zetas y el Cártel del Golfo llevan años lucrando con la explotación de hidrocarburos en una zona estratégica y colindante con EE.UU. Una muestra de cómo el negocio de los cárteles van más allá del tráfico de drogas.

“Conviene que empecemos a entender es que la guerra contra el narco fue en buena medida una guerra en contra de los sectores más pobres del país”, dice Zavala.

Narrativa del exterminio

Esta guerra contra los pobres es sostenida por la articulación de un discurso hegemónico dictado desde una clase dominante, que permite y asegura la continuidad de esa misma dominación, a decir de Zavala, quien explica la manera en que las industrias culturales reproducen este mismo discurso.

“La serie Narcos México. En el primer capítulo, la ‘voz en off’ que está narrando la historia, literalmente dice que los traficantes son como cucarachas, los puedes pisar, puedes incendiar toda la casa y vuelven a aparecer por aquí y por allá. Hablar de gente como cucarachas es el lenguaje propio del genocidio, por ejemplo, el lenguaje que se usó para describir a los tutsis en Ruanda, el lenguaje que se utilizó, no cucarachas sino ratas, en contra de los judíos en Alemania”, apunta.

Un lenguaje que, de acuerdo con Zavala, ha sido acuñado por gente como el politólogo estadounidense Bruce Bagley para justificar la intervención de EE.UU. en el combate a los cárteles mexicanos.

“Se ha llegado a tal grado de interiorización del discurso de seguridad nacional que cuando describimos a gente que se gana la vida como puede, digamos plantando marihuana o la heroína, de pronto te vienen a decir que debemos pensarlos como cucarachas y que es justo que se les asesine extrajudicialmente”, señala.

De ahí que el perfil de las víctimas más recurrente de los narcotraficantes asesinados sean hombres pobres, solteros, de entre 20 y 30 años de edad, con pocas opciones de vida. Un escenario que contrasta con los hombres estrafalarios que viven en mansiones y rodeados de mujeres que suelen aparece en las llamadas narcoseries.

“Creo que ese es el principal problema, que este discurso, esta supuesta narcocultura, nos condiciona nuestra percepción de la realidad a tal grado, que estamos dispuestos a sancionar como aceptable lo que de otro modo, sería un crimen de lesa humanidad”, afirma Zavala.

Pero la paradoja se produce cuando ese mismo discurso hegemónico permea incluso en el imaginario de los mismos narcotraficantes, como el Chapo Guzmán, quien -fascinado por una actriz de televisión que interpretaba a la Reina del Sur- fue capturado y extraditado justo cuando planeaba financiar una película autobiográfica sobre sus andanzas en el mundo del tráfico de drogas.

“Esa hegemonía es tan perniciosa que termina por ser interiorizada por los traficantes mismos. Es lo que le pasó al Chapo cuando desea encontrarse con Kate del Castillo, y no es sorprendente que parte de lo que movió esa entrevista, es que el Chapo quería asegurar su propia película, su propio mito, eternizado en una serie de televisión donde ahí sí se viviera el mito que él es incapaz de experimentar por propia cuenta”, concluye Zavala.

Un ejemplo de cómo la ficción suele condicionar la percepción de la realidad en torno a fenómenos complejos como el tráfico de drogas.

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Maligna y aprovechada

No había oído esta rola. ¡Qué bellísima canción! “Eres el hacha que astilló toda mi vida”, dice esta hermosa interpretación de Aterciopelados con León Larregui. “Tiñes mis días de fatal melancolía”.

Y para seguir en esa misma onda, esta otra canción aprovechada de los Tacubos.

Sobre tu cama

 

El mar durmiente
yo miré
por la ventana,
el mar hiriente
que besaba tus pies
en el rumor de las olas,
como un recuerdo lejano
evocando tu cuerpo temprano
y el sabor de tu boca.

El amor inventé
sobre tu cama destendida,
en la fiebre torbellino
que se esconde
entre tus piernas,
en tus ojos
adheridos a los míos
donde a veces veo caer
el temporal.

Yo te extraño,
amor mío,
como un aullido,
un eco en la sangre,
un sueño enardecido
que te sigue a donde vas.
::.

Desabasto de gasolina para principiantes (y uno que otro despistado)

Un resumen con lo que, me parece, algunos de los puntos más relevantes de la crisis de desabasto de combustible que se vive en México ante el plan para combatir el huachicoleo implementado por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

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CAUSAS

Las causas del desabasto de combustible son multifactoriales:

1) La manera en que los gobiernos del PRI y PAN toleraron y fomentaron el robo de combustible desde hace 18 años. (En su libro El cártel negro, la periodista Ana Lilia Pérez narra como el negocio del huachicoleo es manejado por el sindicato petrolero en complicidad con organizaciones criminales como Los Zetas y gobiernos de distintos partidos políticos).

2) El cierre de ductos por parte del gobierno de López Obrador para acabar con el huachicoleo. (El 80% de la gasolina se transporta en ductos que tienen un flujo continuo, mientras las pipas se desplazan en carretera desde las refinerías y tardan mucho tiempo en llegar a las gasolineras).

3) El hecho de que muchas gasolineras del país vendían gasolina robada. (En noviembre de 2018, la la Asociación Mexicana de Proveedores de Estaciones de Servicio calculaba que el 29% e las gasolineras del país vendían combustible robado: 3,509 de las 12,100 gasolineras instaladas).

4) Sabotaje hacia ductos de Pemex como parte de una guerra política que busca desestabilizar al gobierno por parte de grupos beneficiados del huachicoleo. (El presidente López Obrador reportó 6 “sabotajes” hasta el 13 de enero).

5) La psicosis social provocada por una campaña de desinformación que busca exacerbar la crisis existente con el fin de golpear al gobierno de López Obrador, lo cual genera compras de pánico y una mayor demanda de gasolina escasa. (Alimentada mediante mentiras como la supuesta reducción en las importaciones de gasolina, desmentida por Presidencia y datos oficiales, tal como puede constatarse hasta finales de diciembre en las Estadísticas de Hidrocarburos de la Secretaría de Energía).

 

LAS ALTERNATIVAS

Ante este escenario, el gobierno de López Obrador pudo optado por alguna de las dos siguientes alternativas para enfrentar la crisis:

1) Escalonar el cierre y aseguramiento de ductos, para garantizar una adecuada distribución con el número de pipas disponibles.

2) Prever la contratación de pipas suficientes para garantizar el abasto de combustible ante el cierre de ductos. (Se cuenta con 5,000 pipas para abastecer de combustible a las regiones afectadas. Pemex tiene 1,600 pipas propias y otras 3,400 fueron rentadas).

 

ERRORES E INCAPACIDAD

1) Improvisación. El gobierno no previó de manera adecuada los efectos ni la magnitud que traería consigo el cierre de ductos. (La manera en que AMLO y la Sener negaron y después aceptaron problemas con buquetanques estacionados ante la imposibilidad de descargar combustible, es un claro ejemplo de ello).

2) Una mala estrategia de comunicación. La incapacidad dle gobierno para explicar con claridad las causas del problema y las explicaciones vagas que dejan varios vacíos de información, los cuales han sido utilizados por grupos opositores para difundir mentiras. (Como la manera en que el gobierno de AMLO desmintió la información del WSJ sin cifras, o la manera en que niegan y afirman un desabasto de gasolina de manera simultánea, son dos claros ejemplos de la crisis comunicacional que enfrenta el gobierno).

3) La mediocre labor del gabinete. Ni la titular de la Sener, Rocío Nahle, ni el director de Pemex, Octavio Romero, han podido ayudar a López Obrador a mitigar las críticas y el descontento contra el gobierno.

 

BALANCE

1) En términos económicos, los ahorros derivados del ahorro de combustible son mayores a las pérdidas económicas derivadas del desabasto de combustible. (En la última semana, López Obrador reportó que se evitaron pérdidas por 2,500 millones de pesos mientras Coparmex estimó perdidas por 1,500 millones de pesos. Otros organismos como el CEESP, consideran prematuro hacer una estimación, aunque a largo plazo, acabar con el huachicoleo sería mucho más rentable para el país tomando en cuenta los 60,000,000,000 de pesos en pérdidas que se reportaron durante el último año).

2) Una apuesta arriesgada. El gobierno de López Obrador apostó a solucionar de golpe el problema del huachicoleo y sortear el descontento social en el corto plazo, con lo cual, en unos pocos meses el problema del desabasto sería olvidado y su adminsitración podría colgarse un triunfo histórico al acabar en poco tiempo con un problema creciente que se gestó en los últimos 18 años.

3) Una opinión pública favorable. A pesar de las afectaciones en 7 estados del centro del país, incluyendo la capital, (Guanajuato, Michoacán, Querétaro, Hidalgo, Estado de México, Jalisco y Ciudad de México), dos encuestas (Reforma y Massive Caller) dan un margen de aprobación del 73% a las acciones del presidente. Sin embargo, ese apoyo podría verse seriamente diezmado entre más se alargue la crisis.

4) ¿Dejar pasar la impunidad? Al inicio de la crisis, López Obrador informó que la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, notificó al líder del sindicato petrolero, Carlos Romero Deschamps, para notificarle que se terminaría el negocio ilícito del robo de combustible controlado por el sindicato de Pemex. Romero Deschamps solicitó un amparo que le fue negado, ante la presión creciente en su círculo cercano. El gobierno ha informado de algunos detenidos y una lista de personajes investigados por el robo de gasolinas (incluyendo al General brigadier del Estado Mayor Presidencial, Eduardo León Trauwitz). Si el descontento social sigue creciendo en las próximas semanas, sin resolver el problema de desabasto de gasolina, el gobierno de López Obrador podría dar un golpe mediático procesando a personajes de alto perfil para contener el reclamo de castigo a los culpables. Un tema en el cual habrá que esperar un tiempo para ver resultados concretos.

 

CONCLUSIÓN

El combate al robo de combustible era una medida necesaria y urgente, que el gobierno de López Obrador decidió llevar a cabo de manera decidida, con una estrategia improvisada, implementada de manera torpe, lo cual ha generado una crisis de desabasto de gasolina en el centro del país.

Una acción que representa una apuesta arriesgada para el gobierno de López Obrador: acabar con el huachicoleo de tajo o generar una nueva crisis ante el desabasto de gasolina en el intento.

Si AMLO gana, habrá evitado pérdidas multimillonarias que serán más evidentes en el largo plazo. Si pierde, saldrá debilitado ante una crisis temporal que sin embargo, no acabará con el país (como sí hicieron 30 años de políticas neoliberales).
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