Un diminuto eclipse

Un diminuto eclipse
oscureció mi corazón
a medio armisticio,
entre el humo de las balas.

Tan irremediable
y añil,
la condición humana,
tan carnicera.

Fueron tus ojos distantes
haciendo surcos en mi alma,
tus labios enterrados
en la cicatriz del sueño.

Las palabras sordas
fueron tan elocuentes.

Así es niña,
en tus labios duermen
las hebras del tiempo
tendido sobre la hierba.

Y yo apenas
me reconozco.

Llevo tanto años
viendo morir las azucenas…

Llevo sobre la espalda
la rúbrica del otoño
y su panteón de hojas secas.

Las costuras de la batalla,
una cartografía de fosas
y destierros sobre mi rostro.

La pálida transparencia
de quien ama la luz de una vela
que se apaga.

Fueron las yemas de mis dedos
con tu nombre tatuado en la frente
como fríos ataúdes.

Fueron montañas sin viento
mirando el paisaje.

Una tolvanera de relámpagos
y lodo
en la suela de los zapatos.

Una canción solemne
royendo mi almohada,
mi alma taciturna
escondida en la penumbra.
::.

Acerca de manuelhborbolla

Poeta, filósofo y periodista, egresado de la UNAM. Creo que es posible transformar el mundo a través de la poesía.

Publicado el 11 febrero, 2019 en Poemas. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: