Archivos diarios: 17 junio, 2019

Arte, ficción y realidad, a propósito de Tolkien

Salgo de ver la película biográfica sobre J.R.R. Tolkien y confirmo algo que ya sabía: que la única vida que vale la pena es aquella que se vive como una obra de arte.

Pasan los años y cada vez me parece más absurdo eso que nos ha dado por llamar “realidad”. La literatura, la plástica, la música, son expresiones de ese lado inefable de la vida, ese donde habita el misterio de la existencia, ese que no se puede comprender racionalmente pero se puede sentir. Supongo que eso es la poesía, y por eso llevo años escribiendo versos, para decir aquello que no se puede decir de otra forma, tratar de darle forma y sonido a esas fuerzas profundas que habitan en nosotros, esas fuerzas que buscan la manera de manifestarse. La Tierra es un lugar poblado de espíritus, un lugar sagrado donde los árboles y las piedras y el agua dicen cosas. Al poeta, al artista, le toca escuchar las palpitaciones del mundo para luego tratar de traducirlas, interpretarlas.

Es por ello que en la ficción y no los periódicos, reside la verdad profunda de la condición humana. La de los seres que sufren y aman y odian y matan y son héroes. Es la condición humana en su estado más puro. El arte como requisito de supervivencia.

Siempre he dicho que el periodismo me hizo mejor persona, al permitirme la oportunidad de conocer y platicar con personas muy diversas, escuchar sus historias. Pero la literatura me ha salvado la vida en más de una ocasión, porque ahí, varado en medio de la más espesa oscuridad, siempre había un libro con el que podía uno dialogar y sentirse identificado, un autor con el cual compartimos ciertas cosas que nos remiten a nuestra propia manera de habitar y sentir el mundo. La literatura es una forma de encarar la soledad y sentirse acompañado por ese otro al solemos seguir valerosamente en su larga travesía, ese extraño mundo donde las barreras entre el autor y el personaje se diluyen, y solo queda una esencia universal, la del ser humano arrojado a las brasas, dispuesto a luchar contra cualquier monstruo para seguir riendo, seguir amando. La literatura -y el arte en general- es el mecanismo que ha desarrollado el ser humano para lidiar con los muchos problemas que encierra la vida, el juego que le ayudará a lograr su realización espiritual. Por ello, sostengo que la magia es el arte sublime de la ficción, el poder de transmutar la realidad, deformarla a nuestro antojo. Por ello decía Nietzsche que en todo creador habita un Dios dispuesto a ince diar la pista de baile o reinventar la historia misma de la creación. Es una lástima que muchas personas, tan encerradas en su propio cuerpo, no sean capaces de entender sobre estas cosas.

Supongo que algo de eso le pasó a Tolkien. Y no le quedó más remedio que inventar mundos con enanos, dragones y anillos, para poder decir aquello que no se puede decir de otra forma.

La ficción como cumbre y raíz de toda realidad posible. El verdadero arte consiste en descubrir la magia que habita en todas las cosas.
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