Un puente

 

No existe la piel desnuda
en el roce de la caña,
frente al ventarrón
de mí para ti.

Yo te miraba
y tú fosforecías
en la canción
que todavía duele.

No puedo comprender
como fue
que alguna vez soñé,
que estabas ahí,
tal vez me engañaste
pero no podrás engañarte a ti.

El humo es tan elocuente,
un vacío que no cabe
en nosotros dos,
una espera victimaria,
acaso ríspida,
un pasón de eutanasia y recuerdos.

Tu pasado sabe a bolero,
al punto exacto en que la espera
se alarga,
como una multitud de salobres miradas,
tratando de ahuyentar el mar
que se colma sobre nosotros dos.

Un recuerdo añil,
acaso una sutil bocanada,
de tatuajes y sabores adheridos
a la piel incandescente
de mi alma enamorada,
la rima que duele
en tus ojos lejanos
perdidos en la inmensidad del sol.

Aparecí en el aroma
de tu cabello carburante,
añoranza y explosión
de la mente viajera
que viene y va
desde la luna menguante
hasta la tenue piel de tu otro planeta.

Ya estás aquí
¿y ahora qué?
si sólo me quedaron
las desgracias
de tu aroma.

Bébete el amanecer de los muertos
como un puente sucedáneo
sobre la tenue luz del amor.

Como la boca en tu aurora,
un instrumento de tu horca
bebiendo la delicia de tus pechos
en la miel de lo que sueñas.
::.

Acerca de manuelhborbolla

Poeta, filósofo y periodista, egresado de la UNAM. Creo que es posible transformar el mundo a través de la poesía.

Publicado el 13 julio, 2019 en Poemas. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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