Archivos Mensuales: octubre 2019

Belleza

Apenas y recuerdo
a que sabía la tristeza.

Hace mucho tiempo que la lluvia
dejó de gobernar mis pasos taciturnos
por este mundo caníbal.

Yo procuro la belleza en todas sus formas.

La miro aparecer por doquier,
en la calle mojada
o la soledad de un motel de paso,
la miro entre los escombros de un país
convaleciente
y en la curvatura imposible
de una mujer obscena.

Yo procuro la belleza
y por ello sonrío,
auqnue la alegría sea una cosa anticuada,
tan pasada de moda.

Miro el espejo
y el tiempo avanza
en reversa.

Solo quedan los ecos petrificados
de la mortal carnicería,
tan doloridamente innecesaria.

¿A dónde migraron tus sueños descalzos?

¿A dónde naufragaron tus ganas de morder,
el tracto dulce
de tus labios empolvados?

Eras una musaraña
y yo no me había dado cuenta:
diminuta y feroz,
tan irascible.

Por la luna desfilaron
los rojos hervores del desasosiego,
la sed del que ama,
las fiebres de quien se ha acostumbrado
a pernoctar dentro de otro cuerpo.

Y por ello sonrío,
pues he aprendido la dura lección
del que vuela:
nada es para siempre,
ni siquiera la muerte.

Fuimos un ardor en el aire,
efímeramente tan eterno,
un chasquido del fuego
retozando en la oscuridad.

Algún día mis hojas muertas
habrán de volver a soñar
en las intermitencias
de otra boca.
::.

La muerte es una sola

 

La muerte
es una sola
ausencia
gimiendo
en el balcón
de los sueños
forajidos.

La muerte
es una misma
herida
cosida a los ojos
umbría
errante
derramadora
de tristezas.
::.

Sobre Nabokov y su nínfula

Me tomó algunos años terminar el libro. El inicio del relato es deslumbrante. ¡Qué manera de fluir a través de las palabras! La obsesión del pederasta Humbert Humbert por su adorada nínfula, Lolita, me cautivó desde el inicio. Sin embargo, tuve que detenerme al concluir la primera parte, pues me recordaba mucho a la persona que me regaló el libro, un viejo amor desechable, de esos que prefiero olvidar (bien dice Borges que el olvido es la única venganza y el único perdón).

Hace unas semanas retomé el libro y lo concluí. La primera parte es un ascenso a las elevadas cumbres de la lujuria. La segunda, trata sobre las terribles consecuencias de descender la montaña. El final de la primera parte y el capítulo 28 de la segunda mitad, son una verdadera obra maestra, el ejemplo perfecto de cómo lograr tensión, belleza y profundidad en una escena literaria.

La lectura de Lolita hizo replantearme muchas cosas. ¿Quiénes somos realmente? ¿Qué clase de monstruo duerme debajo de la máscara? Es ahí, en el oscuro paredón de las inconfesables pasiones, donde se revela en plenitud la verdadera naturaleza humana: todas las contradicciones, todas las rarezas, toda la ternura y la ira, las fiebres, el dolor, el cansancio, el placer, todas las apetecibles luces que nos bombardean y nos gobiernan, ese temblor de la piel que resuena en el alma, todos los sueños que nos hacen desfallecer, los celos, la excitación, la zozobra, toda la ansiedad y la ruina que aletean como mariposas en las hojas de un libro.

De eso se trata la novela de Nabokov, uno de los grandes genios literarios del último siglo.

::.

Confesiones

Lo confesable
es apenas
la piel del alma.

Ahí dentro,
en las entrañas
de lo inconfesable,
yace la verdadera
condición humana.
::.

Adiooós

El tiempo se calienta.

Todo lo demás es etéreo…

Sólo nos quedan las palabras,
la horca, el rubor y el deseo,
un apretar de dientes,
la placentera muerte.

Y no quedó
más remedio que saborearme
todos los fuegos artificiales
estallando en mis adentros.
::

La evolución de nuestros ancestros

Nuestros ancestros alguna vez fueron marsupiales, alguna vez fueron reptiles, alguna vez fueron peces, alguna vez fueron bichos. Estamos hermanados con todos los seres del planeta que son también nuestra familia.

evolucion.gif

El origen de la civilización

Imagen relacionada

Un excelente documental producido en Francia, sobre cómo el ser humano pasó de las sociedades de cazadores-recoletores, a la vida sedentaria y la construcción de grandes ciudades. Un complejo proceso en el que descubrimientos y desarrollos tecnológicos como la invención de la agricultura, la religión, el manejo de los metales, la acumulación de la riqueza, la ley, el poder institucional y la escritura forman parte de una enorme ecuación que habla sobre el origen de nosotros mismos. Un viaje fascinante a través de la historia del ser humano, su dura y larga travesía en eso que se llama: la vida.

El designio de los sordos

Era una habitación grande, antigua, con decorados de la década de 1960. Mi amigo y yo corrimos por un libro al armario, con la esperanza de que el autor nos firmara su obra. A mí me tocó un viejo volumen sobre máscaras y el significado ritual del arte.

Pero a mí en realidad lo que me interesaba, era estrechar la mano del joven Borges, el primero en ser revivido, asediado por una multitud de admiradores.

Poco antes de irse -lo noté un tanto hastiado por el gentío- abordé al formidable escritor argentino mientras él trataba de huir, presuroso, evadiendo los muebles de una sala sesentera, como si se tratara de una pista de obstáculos.

-Gracias por su literatura, maestro- le dije al Borges sepia, al momento de estrechar su suave y delicada mano.

-Vaya favor que me hace usted- respondió con la humildad que le caracterizaba.

-Nos vemos en el futuro, o mejor aún, en el infinito- alcancé a decirle antes de que se marchara.

Sonrió ligeramente. Mi comentario pareció agradarle. Tanto, que se detuvo un instante para atenderme, antes de partir.

“Nos vemos en el tiempo dorado o el designio de los sordos”, recuerdo que me dijo Borges en forma de clave.

Anoté la desconcertante frase lo más rápido que pude, para no olvidarla. Pensé que podía tratarse de algún verso suyo o una referencia a alguna literatura antigua.

A los pocos segundos todo se desvaneció.

Desperté del sueño, aturdido, desconcertado y feliz, tras mi inesperado encuentro con el Borges sepia.

::.

De máscaras, llaves y fantasía: documental de lucha libre con comentarios de Monsivais y el ‘Mago’ Septién

Resultado de imagen para santo y blue demon

La lucha libre es algo mágico, cargado de fantasía, capaz de devolverle la capacidad de asombro al más incrédulo. Aquí el documental Gladiadores en la Lucha Libre, de 1990, con entrevistas al escritor Carlos Monsivais, el comentarista Pedro ‘Mago’ Septién, además de leyendas como Blue Demon o el Hijo del Santo. Para echarlo ojo.

 

 

Efectos

 
El sonido del tigre
me inyecta
me desdobla
me rebasa…
 
El rugir de las olas
me infecta
me desgrana
me estremece…
 
El eco de tu voz
me viola
me vuela
me desmaya…
 
Todos los días
todas las noches
fueron suspiros
cabalgando en el viento.
::.

Seis poemas breves

 

I

Te miro ahora
bajo una luz diferente,
una luz
diamantina y violenta,
irremediablemente
temprana.

Una luz homicida
que deslumbra y aúlla
en la blanca piel
de la luna.
::.

 

II

Ya no me interrumpas
cuando digo ‘te quiero’.

Ojalá no te rompas
otra vez en mi sueño.
::.

 

III

Y mis ojos
tarantinos
se despueblan
en la sed
de tu cuerpo.

Y tus labios
repentinos
me desuellan
a la luz
de un recuerdo.
::.

 

IV

De mis versos
a tu ausencia:
sortilegio y taquicardia,
el aroma
dulce y siniestro
que lloraban
las flores.
::..

 

V

Era
la dulce nota
del viento,
la caricia
de tu pelo.

Era
la herida tenue
del tiempo
arando surcos
en mi cielo.
::.

 

VI

Iba
yo lamiendo
cada rastro
de tus muslos
imposibles.

Iba
yo inventando
cada tramo
de tus ojos
comestibles.
::.

De la voz roja

Soy el poeta de la voz roja,
pues mis versos beben sangre.

Triste es el tiempo enraizado
en tus labios.

Para mí, tú fuiste distopía,
futuro yermo.

Fuimos una breve quemadura
sin sustancia.

Ven, escúchame.

Vamos a morir juntos
en la hoguera de los abrazos.
::.

Jodidamente boreal

 

 

Perfume de aerolito.

Era la piel del cielo
pariendo el horizonte…

Mi corazón se confunde
con espuma de mar
a estas horas de la noche.

Resuenan los motores,
los vehículos ruedan y galopan
en la carretera infitesimal
del pensamiento…
arenas que navegan
el tiempo movedizo.

La luz es sonido salobre en la pared.

Presiento una ráfaga,
tan mía y tan tuya,
obscena y animal.

Mi cuerpo es un amasijo hecho
de nostalgias, desvelo y anestesia.

Huelo tu alma desnuda
bailando la aurora boreal,
somos el tibio aliento de un volcán
enraizado en el suelo,
propagando la noche,
somos una quimera, humo y alquitrán,
un silencio carburante
derramando saliva
entre tus piernas.

La noche tiembla en mi sueño.

Soy el sonido de la sangre percusiva,
una marejada de corazones rotos,
soy la oscuridad de la cueva en duermevela,
soy el paraíso prohibido que respiran tus alveolos,
soy un radar indagando tus adentros,
un glacial que no cede,
la hinchazón que sucede a las almas impacientes.

He roto la cortina
que incendiaba mis ojos,
he remado las fiebres azules
en canciones y mezcales
llenos de desasosiego.

Mi voz no sabe de distancias
ni encierro,
es un terremoto reptando
bajo tu piel,
el delirio abismal
de tus ojos-luciérnaga
fosforeciendo en la oscuridad.

Amo tus pies y tus dientes,
amo la montaña que ríe
los ríos de baktunes
forjados por siglos
de soles entreabiertos.

Tiembla el edificio de mi alma
en la humedad de las palabras,
soy como el verso herido
que mora en la plenitud
de tus dedos profanos.

Tus besos suicidas me persiguen,
son un terregal de huesos molidos,
una travesía de amores desmembrados,
un terrón de azúcar y secretos,
una sombra proyectada en la maquinación infernal
de mi deseo respirando en tu almohada.

Los árboles lloran de risa
de tanto dolerse de frío,
como un pájaro flotando
en la confusión de la carne,
la soledad tan placentera…

Las puertas del cielo
se abren en mi pecho,
como un prolongado suspiro
en clave Morse,
son mis alucinaciones descapotables
en tu gemido lacustre,
un atisbo de luminoso cinismo,
nada es para siempre,
ni tampoco las hormigas
que se filtran ahora
en tus anhelos mortecinos,
es el ‘shake-shake’
de mi lengua libélula
aleteando al filo del crepúsculo,
un lagarto guardián
musitando poemas de luces rojas,
un león cansado y erótico
de tanto lamerse las ganas,
soy el deshielo de mis labios roedores
merodeando el invierno,
las flores muertas reviviendo
en la suave caricia de un libro,
es la canción carnívora
que narra mis noches y mis días
de insoportable alegría,
es tu aura desterrada para siempre
de mi tacto animal,
el fin de las palabras ermitañas
que murieron de pronto
en la orfandad del camino.
::.

¡Ecuatorianos, derribad la tiranía!

Resultado de imagen para ecuador

 

Eran millones
inundando las calles,
luchando contra la tiranía,
entre gases lacrimógenos,
y los garrotes y los tanques
y la persecución
y los presos
y los muertos…

Estás en el centro del mundo,
en el centro de la historia,
escribiendo el destino
de nuestro continente.

¡Cuánta dignidad la tuya,
hermano ecuatoriano,
hermana ecuatoriana,
tú que decidiste
salir a luchar por la vida,
antes que morir lentamente
acatando los mandamientos
del Fondo Monetario Internacional
y su sed de miseria.

Qué orgullo ser latinoamericano
y ser hermano tuyo,
ecuatoriano,
que no te doblegaste ante la represión
de ese déspota minusválido
que amenazó con reprimir a su pueblo
como vil sirviente del imperio,
ese infame traidor,
hombrecito diminuto y cobarde
que se autoproclamó dictador,
un tal Lenín Moreno,
que vendió a Assange
como vil Judas
para no hacer enojar
a sus amos del norte,
el mismo personaje capaz de vender
a su puta madre
por un plato de lentejas.

Desde Quito a Guayaquil,
de Loja a Cuenca,
de las arenas de Portoviejo
al valle sagrado de Vilcabamba,
desde las flores de Otavalo
hasta tus islas repletas de dragones marinos,
de la impenetrable Amazonia
a tu cordillera andina de cuatro picos,
desde las entrañas hirvientes del
Tungurahua y el Cotopaxi,
o las heladas alturas del Chimborazo,
ha llegado la hora de luchar
contra los tiranos
y aplastar a los traidores,
mutilar el odio del que odia
y se ha quedado ciego.

Así es hermano mío, ecuatoriano,
hombre de serranía y labranza,
es hora de derribar puertas
y hacer barricadas,
tomar el Congreso
y sacar con piedras y gritos
a los crueles verdugos
que dormían en tu casa,
hay que enjuagarse el corazón
en la humedad de la tierra,
hay que enraizar el recuerdo
en el relato de los abuelos,
levantar el puño y la mirada,
limpiarse la sangre de la frente
y levantar el vuelo
como cóndor a ras de cielo,
que el mundo es de todos
y para todos habremos de defenderlo
de la mórbida ambición
de los banqueros
y su insaciable
hedor a podredumbre.

Hermana ecuatoriana,
hoy nuestros sueños son también los tuyos,
eres el espíritu de un continente
que ha despertado del letargo,
y aquí seguimos en la lucha
contra el hambre y la ruina del cuerpo,
la infatigable batalla contra la tristeza,
porque al igual que tú
somos un solo pueblo que resuena
en un canto de guerra,
desde Tijuana a la Tierra de Fuego,
somos un solo pueblo que derriba murallas,
ecuatorianos,
hoy nuestro destino es también el suyo
y su victoria será la nuestra,
porque en esta guerra inacabable
contra la ambición desmedida
y la desmemoria
habrá tiempo de llorarle a nuestros muertos,
pero hoy es tiempo de dar la batalla
en las calles,
aniquilar tanques,
ondear las banderas,
volverse marabunta,
porque no hay tiranía que dure mil años
ni tampoco
tiranos que puedan contener
una marejada de rostros encendidos:
la historia de un pueblo que camina.
::.

 

La sabiduría de Miguel León-Portilla, nuestro ‘tlamatini’ que comprendió el corazón de los antiguos nahuas

En griego, educar es ‘paideia‘, que significa niño, niñear.

En latín es ‘educare‘, que significa guiar, sacar al otro de su ignorancia.

En náhuatl educar es ‘neyomelahualiztli‘, que significa enderezar el corazón. En otra concepción, los nahuas decían que educar dar sabiduría al rostro.

Así lo explicó el maestro Miguel León-Portilla, durante una conferencia en 2016. El erudito relató que cuando quiso estudiar a los antiguos mexicanos le pusieron muchas trabas en la Facultad de Filosofía y Letras. Un profesor incluso le reprochó que los indios no sabían pensar. A lo cual, el joven León-Portilla respondió con un poema nahua:

No hacemos sino soñar
todo es como un sueño
somos como las flores
que se frenecen
y desaparecen
y se secan.
Todo es vanidad.

Así de sabio era el maestro León-Portilla, nuestro ‘tlamatini’, nuestro sabio, que dejó el mundo de los vivos hace poco para entrar al Mictlán. Échenle ojo a su sabiduría, al alcance de un clic. Vale la pena.

 

La emotiva verdad de González Iñárritu

Resultado de imagen para gonzalez iñarritu

Alejandro González Iñárritu podrá parecer demasiado obsesivo y hasta mamón en ocasiones, pero no cabe duda que es un artista auténtico. Su manera de expresarse sobre el cine y la música son propias de una persona con una sensibilidad por encima del promedio. De esto y más trató su reciente clase magistral impartida en la UNAM, un día antes de recibir el Doctorado Honoris Causa en la máxima casa de estudios de México.

Durante la charla, Iñárritu habló de cómo el acto de la comunicar es entrar en frecuencia con el otro (16:00); de cómo la historia de cada uno de nosotros está en el rostro, está en nuestras arrugas (51:00); de que abordar el fenómeno de la violencia sin consecuencias es un acto inmoral (01:09:00) o cómo el cine está perdiendo esta sensación de sueño (02:37:00).

Pero algo que llamó particularmente mi atención fue su concepción de la verdad.

“Las cosas no tienen verdad, las cosas tienen una certidumbre emocional, esa es la verdad.Cuando las cosas tienen una certeza emocional, resuenan. No tienen que ser históricamente correctas. La verdad radica en la resonancia emocional. Hay una verdad emocional de alguna forma”, dijo Iñárritu (39:00).

De ahí, varias anécdotas de su filmografía, que le ha merecido reconocimientos a nivel global. Pero yo me quedo con esa concepción de la verdad como una “resonancia emocional”.

 

 

A %d blogueros les gusta esto: