Archivos diarios: 13 noviembre, 2019

Idiomas

Yo hablo todos los idiomas
de la tierra y el agua,
lo aprendí dialogando
con las aves, el viento
y el sol de una tibia mañana.

He conversado con los árboles
de raíces y tiempo,
he visto las palpitaciones del cielo
y su lengua galáctica.

Alguna vez le pregunté a los corales
qué se siente ser arrecife, guarida
y lienzo submarino,
qué se siente palpar
el bamboleo del mar,
su descomunal fuerza.

He vagado por los desiertos
buscando la sabiduría del nopal
y la cactáceas,
la flor celeste del maguey
y su enervante saliva.

Subí volcanes para dialogar
con las nubes,
recorrí salares donde convergen
la tierra y el sueño.

Yo soy descendiente del maíz,
hijo de la luna,
caminante del cielo,
guardián de la palabra,
ese tesoro que guarda el secreto
de la belleza del mundo.

Hace mucho tiempo
que me refugio
en la tierra del sueño
para alejarme de los chacales
y sus ganas de morder,
esos vampiros chupasangre
que marchitan el alma
con su veneno.

Hace mucho tiempo
que dejé de lamentarme,
pues con polvo del camino
entre mis pies,
he aprendido
que para conectarse con el todo
hay que ofrendarle la vida
a la muerte,
que el amor lo puede todo
y si no, lo inventa,
que la única verdad posible
consiste siempre
en hablar
la lengua del corazón.
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Diatriba contra la derecha global a propósito de las palabras del gran Evo Morales

 

Evo Morales y López Obrador

Escucho la conferencia de Evo Morales en México. Su mensaje y su relato, tras el golpe de Estado en Bolivia, son contundentes. El rechazo que existe entre algunos sectores de México al asilo político del expresidente boliviano, evidencia un racismo profundo, un hondo desprecio por los gobernantes que gobiernan para los pobres, para las mayorías. ¿No se suponía que de eso trata la democracia? ¿De construir sociedades más equitativas, más incluyentes, para vivir en paz?

¿Cómo puede ser que un presidente que trajo tanto beneficio a su pueblo sea tan denostado en medios y redes? De ese tamaño es la ignorancia, la enajenación, el avasallamiento soez al que muchos han sido sometidos por los aparatos de poder hegemónicos sin siquiera darse cuenta.

Luego uno ve las consecuencias del golpe en Bolivia, con el asalto de los fascistas al más puro estilo del franquismo español, alabando a Cristo rey, y eso no les indigna igual a los detractores de Evo o la 4T, impulsada por Andrés Manuel López Obrador en México.

En el fondo, esa gente afín a las ideas de derecha odia a los pobres.

Pero como no lo pueden reconocer públicamente, tienen que buscarse una justificación a su odio irracional, para tratar de darle cohesión y sentido a su psique. De ahí su esfuerzo tan grande a la hora de tratar de erigir monstruos, tratando de calificar con el dedo inquisidor de “dictadores malévolos” a personajes que no lo son. Esta gente, temerosa, se miente a sí misma, porque es preferible eso a reconocer que tienen miedo, y en ese miedo se fundamenta la raíz de su odio. Y al mismo tiempo, paradójicamente, se muestran terriblemente tolerantes frente a las verdaderas injusticias y atrocidades que azotan al mundo: la violencia, el abuso, la dominación caníbal de unos sobre otros.

Por ello, esta gente de ideas conservadoras prefiere darle limosnitas y ayudas caritativas a los pobres, en vez de generar condiciones para que crezcan y se desarrollen, algo que por supuesto, la derecha no puede permitir, porque lo ven como una amenaza a sus privilegios. De ahí proviene el horror desmesurado, estúpido e irracional de la derecha global frente a los gobiernos populares.

Saben que un crecimiento de los sectores más pobres implicará que esos pobres, empoderados, incluso se atrevan a ser presidentes de su país, siendo indígenas, siendo morenos, personajes que hablan raro, con frases populacheras, personajes forjados en el barrio, frontales, ajenos al decoro y los modales de las altas esferas tan acostumbradas a mandar, esas élites pedantes que ven a los pobres como servidumbre y no como sus iguales.

Por eso los propagandistas de la derecha hablan del socialismo como si se tratara del mismísimo diablo. Temen tanto ser desposeídos de su riqueza, de sus propiedades, de sus privilegios, que no están dispuestos a compartir un poco de eso para el beneficio común, ni siquiera para que no maten ni secuestren a sus hijos en la calle. Y a todo esto, yo me pregunto. ¿Cómo hace esta gente de derecha para poder vivir, con tanto odio, con tanto miedo dentro?
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Artesanar

La única medicina verdadera que yo conozco, es el arte. La música, la literatura o la gráfica, además del goce y la apertura sensorial que nos provocan a un nivel físico, sirven también como fuente de educación emocional. El significado profundo sobre la existencia humana yace en la cultura, en los mitos, y no hay cultura ni mito posible sin arte. La experiencia artística es una revelación, un caer en cuenta de la verdadera naturaleza del alma y el mundo. Por ello, la experiencia artística es sinónimo de espiritualidad, de divinidad, una conexión profunda con todos los seres y todas las cosas que conforman el basto universo de la imaginación humana. Arte es un estado alterado de conciencia que nos permite vernos y reconocernos a nosotros mismos, desnudos y sin máscaras, llenos de cicatrices y deformidades, y es ahí precisamente donde reside la belleza en su estado más puro, en los ojos que miran la transparencia de su propia alma, etérea, boreal. El arte permite reconfigurar el sentido del caos, hace que creszcan las flores donde sólo debería existir el hielo, arte es develar la belleza secreta del mundo, adentrarse en el misterio, volverse mago y demiurgo, transformando su entorno desde adentro. Arte es una forma de sentir, una actitud frente a la vida. Por eso el artista es capaz de crear realidades, galaxias, elementos, con sólo proponérselo. El arte es esa otra dimensión del alma donde se puede dialogar con los sueños, despojar de su mordaza al inconsciente, reconocernos en el animal que somos, con todas nuestras dolencias y anhelos, una bocanada de aire fresco en medio de la ciudad brumosa, un chapuzón de cenote en medio del calor, el sutil deleite de otra lengua, colores derramados en el vuelo de las aves, tu humedad y mi sed, la certeza de que todo cuanto existe puede ser nombrado en el idioma del corazón. Arte es el arte de la errata y es también perder el miedo, entregarse a lo desconocido y dejarse devorar por los lobos, aprender a quererlos. Arte es una pincelada sortilegio, el armónico vaivén de los árboles, habitar la piel del otro, tomar cerveza con fantasmas, bailar al filo del abismo, comulgar con los Dioses muertos llenos de rabia y compasión. Arte es ficción y poesía, es palabra viva, germinadora de caricias, arte es movimiento, un grito, una cuchillada, el fruto prohibido entre tus piernas, es la arena que viene y va del mar a ninguna parte, son los sueños rebeldes que siempre habrán de regresar al dulce hogar, arte es ser incapaz de distinguir la risa y la ruina, es bendecir y agradecer, repartir el amor como el polen, aprender a decir adiós, es también despertar y volver a morir. Arte es decir-hacer el supremo conjuro del arteficio, hacer madurar la alegría en todas sus formas, inventar la luz en la oscuridad primigenia, arte es el oficio de torcer el tiempo y hacer combustión, una rima sobre la otra, la perfecta sincronía del arroyo, la hierba y la montaña. Arte es ficción, el vicio último de los incurables soñadores.
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