Archivos diarios: 3 enero, 2020

Preludio y travesía

Hacía mucho tiempo
que no sentía aquella ligereza
del corazón derramado en el viento.

Acaso fue
el alquitrán que se acumula en los sueños,
cuando todo se estanca en el comfort
de una muerte lenta.

Ya extrañaba yo
adentrarme en el misterio,
extraviarme en la soledad del camino
y el tiempo-carretera
donde uno termina siempre
por encontrarse a sí mismo.

Cada vez que me voy
regreso a mi centro,
al punto de partida donde germinaron
todas las flores.

Toma la mochila, empaca apenas lo necesario,
la sed de vivir,
que la vida es apenas un suspiro
palpitando en el frío de la montaña,
un remolino de querencias cabalgando el aire,
la hoguera donde van a morir las azucenas.

Mi lengua de labios morados respira
en el pastizal de los sueños forajidos.

Mis pies sedientos buscan emular la eternidad
en un inmenso laberinto de tierra.

La luna me miró a los ojos
y en su blanca tez de arena
yo vi todos los colores del amanecer.
::.

Deja que suceda

Hay que dejar que el azar suceda
para saltar de una dimensión a otra.

Es el carácter aleatorio de la vida
lo que a veces ayuda a construir sentido.

Hay que aprender a perder el control
de vez en cuando,
para darnos cuenta que nada está bajo control.

Sentirse bien es un hábito,
la deliciosa costumbre de que todo valga madre.

Hay que dejarse seducir por el instante,
ese cúmulo de percusiones en el alma.

Deja que el tiempo escurra
en las comisuras de tu boca.

Procura vivir el momento para no tener
que pagar durante años
esa deuda idiota de la inútil mesura.

Deja que el sonido del mar te bese los pies,
deja que la noche gobierne tu instinto felino.

El secreto de la alegría yace en la claridad del aura,
vivir sin culpas y a la deriva sobre un bote sin remos,
siempre inmerso en el caudaloso río
donde habita lo inesperado.

Somos un atisbo de lumbre
propagando luz en la devoradora tiniebla.

Somos una madeja de nostalgias sin freno,
un acorde gravitando en el turbio aire
de la noche.

Deja que suceda el vino, la sangre y la poesía.

Deja que suceda la fatiga, el ansia, el amor a deshoras.
::.

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