Visitando al Mahatma: el legado de Gandhi en la India de hoy

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Mi primer visita en Nueva Delhi fue el museo y el lugar donde cremaron a Mahatma Gandhi. A diferencia de otros próceres nacionales, Gandhi fundó un país sin disparar un solo tiro, promoviendo la no-violencia como forma de vida. La presencia, respeto, cariño y admiración hacia Gandhi es evidente entre todas las religiones. El pensamiento, vida y obra de ‘Bapu’, como también se le llamaba, representa una de las cumbres más elevadas del siglo XX, pues sirvió de ejemplo para otros líderes sociales de gran estatura, como Nelson Mandela. Gandhi aparece en todos los billetes. El museo no es espectacular, sino modesto, igual que el estilo de vida que adoptó el Mahatma para hacerse uno con el pueblo al que tanto amaba. Para mí era una parada importante. Cuando vi la película hace ya algunos años (con un Ben Kingsley en plan magistral, en una de las mejores interpretaciones en la historia del cine) sentí que se desenredó una madeja que traía yo enredada en mi interior. Me clavé en el asunto de la no-violencia y me volví vegetariano un par de años, para contribuir a la causa, aunque después desistí.

Recorrer el museo fue sin duda una experiencia emotiva. Para Gandhi, Dios es sinónimo de Verdad. Y por ello, “una persona que busca la verdad no puede seguir violento. Esta persona percibe en el curso de su búsqueda, que no tiene necesidad de ser violento y si a la larga descubre que existe un rastro de violencia dentro de sí, fallará en encontrar la verdad que está buscando”. Reconocía a Buda y Cristo como sus maestros, en la senda espiritual de lograr un cambio social a partir de un cambio de conciencia. Afirmaba que la vida pública era reflejo de la vida interior, y por ello, consideraba que los siete pecados sociales son:

1. Política sin principios.
2. Riqueza sin trabajo.
3. Placer sin conciencia.
4. Conocimiento sin carácter.
5. Comercio sin moralidad.
6. Ciencia sin humanidad.
7. Adoración sin sacrificio.

Si uno analiza a nuestra sociedad bajo esta lente, no es tan difícil entender muchos de los males que nos aquejan, en medio de una confusión generalizada, donde la violencia contra la mujer se ha convertido en un mal cotidiano en el contexto mexicano y en otras partes del mundo.

“La cultura donde la mujer no sea honrada está condenada. El mundo no puede seguir adelante sin el hombre y la mujer, sólo puede seguir en la mutua cooperación entre ambos”, decía Gandhi. Coincido profundamente con él.

Gandhi también se asumía como socialista, pero creía que para sólo es posible establecer un verdadero socialismo mediante “la verdad, la no-violencia y la pureza del corazón”, pues el socialismo es “tan puro como un cristal” y requiere de personas así para llevarlo a cabo, por lo cual, hasta 1947, creía que no existía un país verdaderamente socialista en el mundo.

Un gran ser humano. Ejemplo para las nuevas generaciones que buscan respuestas en un mundo lleno de contradicciones.
::.

Acerca de manuelhborbolla

Poeta, filósofo y periodista, egresado de la UNAM. Creo que es posible transformar el mundo a través de la poesía.

Publicado el 11 febrero, 2020 en Otros desvaríos y etiquetado en , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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