De colores

“No se puede transmitir la sabiduría y percepción a otra persona. La semilla ya está ahí. Un buen maestro toca la semilla, lo que le permite despertar, brotar y crecer”, leí en una publicación sobre budismo.

Muy cierto. Otra de las grandes lecciones para mí en estas últimas semanas, es aprender a no desesperarme de que los demás no vean cosas que para mí son muy evidentes. Comprendí que en ocasiones, no es que la gente no quiera ver las cosas, sino que no pueden, porque no han desarrollado los mecanismos perceptuales para ello. Es una necedad mía pretender que un daltónico vea colores.

Los colores son hermosos. Por eso mi ansia de que compartir esa experiencia, que los demás puedan verlos y apreciarlos. Es triste ver que muchas personas podrían ver colores, pero tienen tanto miedo, que están bloqueados. Bien dicen que no hay peor ciego que el que no quiere ver. En una sociedad de daltónicos, ver colores es cosa de locos, les asusta que unas personas raras hablen de unas cosas igual de raras, llamadas colores. Como es algo que no entienden y le temen, los daltónicos tratan de castigar y reprimir a quien ve colores, pero al mismo tiempo, hay algo que les maravilla y produce fascinación. Lo mismo pasa con los místicos, que ven colores que otros no pueden ver.

El arte es un camino que desarrolla la sensibilidad y por ende, aumenta la percepción para el desarrollo de la conciencia. No hay espiritualidad posible sin arte, sin experiencia estética. Los grandes sabios han comprendido esta situación y por ello todas las grandes religiones han sido acompañadas siempre de un arte sacro: desde las ornamentales pinturas de oro de Bizancio hasta las alucinógenas vestimentas de los wixárika.

El arte es sensibilidad. Si a la sensibilidad se le suma un intento de comprensión, el resultado será favorable para la persona, lo cual genera a su vez una influencia positiva sobre el mundo.

Yo por eso procuro repartir la belleza, con la esperanza de que todos los seres puedan vivir en un mundo lleno de colorido, en lugar de ese mundo sórdido y monocromático al que muchos se han condenado.
::.

Acerca de manuelhborbolla

Poeta, filósofo y periodista, egresado de la UNAM. Creo que es posible transformar el mundo a través de la poesía.

Publicado el 7 marzo, 2020 en Otros desvaríos y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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