Archivos diarios: 18 marzo, 2020

Carretera

Me gusta la carretera.

El lento transcurrir del paisaje.

Los verdes campos colmados de esperanza.

Me gusta el viento
que se filtra por la ventana,
ver a la gente que pasa, en bicicleta;
con costales sobre la cabeza
o arando la tierra.

Me gusta imaginar cómo viven
los hombres y mujeres
que habitan aquellos pueblos
silenciosamente anónimos
a orillas de carretera.

Me gusta el tiempo
que se desliza sobre el asfalto,
la suavidad de un día soleado
cuando danza con las nubes.

Me gusta
la gradual y armoniosa transformación
que hace brillar el mundo
cuando cambia la vegetación
entre el desierto, la pradera y la montaña.

Me gusta la carretera
porque me da tiempo
para estar conmigo,
en silencio,
simplemente mirándome
hacia adentro
cuando miro a través de la ventana
del destartalado autobús.

Me gusta el mundo
cuando canta una canción
en todos los idiomas de la tierra
y el corazón,
y yo canto también.

Y no me hace falta ya nada,
pues puedo abrazar a todos
con un poema
rodando, sobre la carretera.
::.

El templo dorado

20200314_111921

Por varias razones, el Golden Temple de Amritsar, lugar sagrado de los sij, es uno de los lugares más deslumbrantes que he visito en mi vida. Lo primero que destaca al entrar al lugar es el dorado edificio en medio de un estanque de aguas limpísimas y peces dorados, conocido como el ‘néctar de la vida’, mismo que da nombre a la ciudad, ubicada en la región del Punyab, muy cerca de la frontera de India con Paquistán. Los sijes vienen aquí para bañarse y purificarse en sus aguas al menos una vez en sus vidas. Yo sólo mojé los pies y agradecí la oportunidad de conocer un recinto sagrado con una vibración tan fuerte. El interior del templo es de una belleza tremenda y, como ocurre en otras gurduwaras, alberga un volumen de gran tamaño del Gurú Granth Sahib, libro sagrado de los sijes. La oración más conocida, autoría de Gurú Nanak, fundador de la religión, se llama Mul Mantra y dice así:

El Ser es Uno
Su nombre es Verdad
Creador del Universo
Más allá del miedo, más allá de la venganza
Más allá de la muerte, lo no nacido
Existe por sí mismo
Por la gracia de la Sabiduría
(Medita)
Verdad en el principio
Verdad en todas las eras
Verdad incluso ahora
Nanak dice que la verdad siempre será.

Uno de los grandes hallazgos de mi travesía por India ha sido el acercamiento con la cultura sij. En general son personas muy bondadosas, muy buena vibra. La religión sij surgió como una alternativa planteada por Gurú Nanak para solucionar los continuos enfrentamientos entre musulmanes e hindús. La cultura sij condensa y toma mucho de ambas. Por ejemplo, la arquitectura y las vestimentas son muy parecidas a las usadas por los musulmanes, aunque los turbantes usados por los hombres, tienen ciertas particularidades que los hace fácilmente reconocibles. Su lengua, punyabí, y algunas prácticas religiosas incluyendo el vegetarianismo, están más próximos al hinduísmo.

En el Golden Temple pueden entrar personas de todas las religiones. Si algo llama la atención de los sijes, es su apertura hacia otros credos, a pesar de que pueden parecer feroces por la manera en que usan espadas como parte de su vestimenta ritual. Al interior del museo principal del templo, hay pinturas bellísimas y algunas de una crueldad sorprendente, que retratan la persecución a la que fueron sometidos los sijes durante siglos. Algunos cuadros dan testimonio de hombres serruchados por la mitad desde la cabeza a los pies, niños prensados en máquinas especialmente diseñadas para ello, mujeres obligadas a portar collares con sus hijos desmembrados. Los terribles alcances de la violencia y crueldad humana. Aquellas escenas me hacen pensar en la forma como la delicadeza e hipersensibilidad de la sociedad occidental actual, ha provocado que se pierda toda proporción sobre la violencia, palabra que ha sido degradada de una manera abominable por los pregoneros del bienpensantismo y lo políticamente correcto, lo cual explica en buena medida la confusión en que vivimos.

Pero quizá lo más impresionante del Golden Temple, además de sus músicos y su aura sagrada, es su cocina. Ahí, un ejército de voluntarios alimenta a la gente, sin importar su procedencia o su credo. La comida se compra con las donaciones que la gente realiza en el templo. También te puedes quedar a pasar la noche si no tienes dónde dormir. En los países ricos de Occidente, no me ha tocado ver una cosa similar. Alimentar el cuerpo y alimentar el alma. Una auténtica utopía que conmueve hasta lo más profundo, y me hace pensar que es el modo en que debe proceder una auténtica religión. ¡El verdadero camino que enunciaba Gurú Nanak!

Varias veces se me humedecieron los ojos al recorrer el templo y sentir tanta bondad. Un lugar sagrado, una de las joyas mejor guardadas de la India.
::.

A %d blogueros les gusta esto: